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Las marismas forman parte integral del sistema de
los ríos Tigris y Eufrates y están ubicadas en la confluencia
de estos en el sur de Iraq y en Irán. La disecación de estos
vastos recursos de humedales es atribuida a dos causas importantes: las
represas río arriba y los proyectos de drenaje. Una vista aérea
de las marismas en 1976 las muestra todavía prácticamente
intactas. Desde entonces ha habido una reducción del 90 por ciento
de su superficie. En el año 2000, sólo permanece una pequeña
parte de la marisma de Al-Hawizah, situada a ambos lados de la frontera
Irán-Iraq, pero que también se está reduciendo rápidamente
debido a proyectos hídricos río arriba.
Las marismas son lugares de vital importancia para las aves migratorias.
Su pérdida ha puesto en gran riesgo a unas 40 especies que migran
entre Siberia y Sudáfrica. A varios mamíferos y peces únicos
de las marismas, hoy se los consideran extintos. Las pesquerías
costeras en el norte del Golfo, que dependen de las tierras pantanosas
para el desove, también han sido afectadas.
Muchos de los árabes de estas tierras que han vivido en sus frágiles
casas semiflotantes en este raro ambiente acuático durante milenios han
sido forzados a escapar por el colapso de su hábitat. Una cultura ha sido
destruida y sus habitantes convertidos en refugiados.
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