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La superficie terrestre total de África abarca 29,6 millones de km2,
de los cuales dos terceras partes son áridas o semiáridas (UNEP 1999a).
Las tierras son fundamentales para el desarrollo del continente ya que
los medios de subsistencia de alrededor del 60 por ciento de la población
dependen de la agricultura (Moyo 2000).
Las principales cuestiones relativas a las tierras en África incluyen
la degradación y desertificación en aumento, junto con sistemas inadecuados
y no equitativos de regímenes de tenencia de tierras, que son responsables
en gran medida de exacerbar la degradación. Otros problemas generalizados
son la disminución de la fertilidad y la contaminación del suelo, la ordenación
y conservación de tierras, el desequilibrio entre los sexos en la tenencia
de tierras, y la conversión de hábitat naturales para usos agrícolas o
urbanos.
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