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La explotación sostenible de los bosques se practicó en
Europa en el siglo XIX y esa cultura del uso sostenible sobrevivió
hasta nuestros días en algunas partes de la región, particularmente
en Eslovenia. En muchas partes de Europa Occidental y de Europa Central,
sin embargo, los monocultivos, especialmente de especies de coníferas
de rápido crecimiento y alto valor comercial, han desplazado a
las especies autóctonas, propias de los bosques de frondosas. Dichos
monocultivos son incapaces de sustentar una alta diversidad biológica
y son más vulnerables a la acidificación.
Todos los países de la región se están esforzando
en disminuir la producción de madera proveniente de bosques naturales
y en mejorar la diversidad biológica y otros servicios ambientales
y funciones de protección que prestan tales bosques por medio de
una gestión más sostenible. En apoyo de tales esfuerzos,
un marco de Certificación Forestal Paneuropea (PEFC) provee un
mecanismo voluntario de certificación forestal y contiene disposiciones
relativas al reconocimiento mutuo de distintos sistemas nacionales europeos
y de esquemas no europeos. En 15 países europeos se han establecido
organismos nacionales de gobierno de la PEFC (FAO 2001b).
Otra solución al problema de la deforestación es la imposición
de multas u otros instrumentos económicos a la tala, tanto ilegal
como legal. En Croacia, la República Checa, Hungría, Lituania
y Polonia los fondos para la protección y reforestación
de los bosques se generan a partir de impuestos o multas a la extracción
de madera. En Rumania, sin embargo, los ambientalistas temen que la abolición,
en 1995, de las restricciones autoimpuestas a la exportación de
madera, sumada al aumento de los precios de la madera aserrada, tenga
como efecto un incremento de la tala ilegal y de la explotación
excesiva (REC 2000).
Los países europeos, además de emprender acciones en el
nivel nacional, participan en esfuerzos internacionales de colaboración
que se ocupan, directa o indirectamente, de cuestiones forestales. Varios
acuerdos internacionales amplios que cubren la protección de las
especies, tales como el CDB, la CITES y el Convenio de Ramsar, también
protegen indirectamente los bosques. La Directiva Hábitat de la
Unión Europea (Directiva del Consejo 92/43/EC), sobre la conservación
de los hábitats naturales de la fauna y flora silvestres, entró
en vigor en junio de 1994. Sin embargo, dos de sus exigencias, que se
la incorpore en la legislación nacional y que se presenten listas
nacionales de sitios candidatos a ser incluidos en la red Natura 2000,
no han sido cumplidas por todos los estados miembros.
Se han llevado a cabo tres conferencias ministeriales sobre la protección
de los bosques en Europa (MCPFE) desde 1990. En la segunda, realizada
en Helsinki en 1993, se logró acuerdo sobre una definición
común de la gestión sostenible de los bosques (véase
el recuadro). En la tercera, realizada en Lisboa en 1998, se puso énfasis
particular en los aspectos socioeconómicos de la gestión
sostenible de los bosques. Se adoptaron resoluciones relativas a pueblos,
bosques y explotación forestal, Criterios Paneuropeos (véase
el recuadro) e indicadores y directrices operativas para la gestión
sostenible de los bosques (MCPFE Liaison Unit 2000). Las resoluciones
se están integrando ahora en un programa de trabajo general (FAO
2001a).
| Criterios paneuropeos para la gestión forestal
sostenible |
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Por gestión sostenible de los bosques se entiende la administración
y el uso de los bosques y otros terrenos arbolados de una forma
y a un ritmo que permitan mantener su diversidad biológica,
productividad, capacidad de regeneración, vitalidad y potencial
para desempeñar, ahora y en el futuro, las funciones ecológica,
económica y social pertinentes, a los niveles local, nacional
y mundial, sin causar daños a otros ecosistemas» (Resolución
H1, 2ª reunión de la Conferencia Ministerial sobre la
Protección de los Bosques en Europa (MCPFE).
Criterios para la gestión forestal sostenible adoptados por la
MCPFE en 1998:
- mantenimiento y mejora adecuada de los recursos forestales y
su contribución a los ciclos globales del carbono;
- mantenimiento de la salud y vitalidad del ecosistema forestal;
- mantenimiento y potenciación de las funciones productivas
de los montes (maderable y no maderable);
- mantenimiento, conservación y mejora apropiada de la
diversidad biológica en los ecosistemas forestales;
- mantenimiento y mejora apropiada de funciones de protección
en la gestión del bosque (sobre todo, suelo y agua), y
- mantenimiento de otras funciones y condiciones socioeconómicas.
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| Fuente: MCPFE Liaison Unit (2000). |
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