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Los mayores problemas son la deforestación y la degradación del ecosistema
forestal, con inclusión de la fragmentación y la pérdida de diversidad
biológica. Ellos son causados por la conversión de las tierras boscosas
en tierras destinadas a otros usos y por el uso no sostenible de los bosques.
Los incendios de bosques, que son una fuerza natural permanente en los
ecosistemas forestales, se han transformado también en un problema mayor
(véase el recuadro).
| Cambio en la superficie de
la tierra forestada entre 1990 y 2000: América Latina y el Caribe |
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Área terrestre total (millones
de ha) |
Área forestada total 1990 (millones
de ha) |
Área forestada total 2000 (millones
de ha) |
% de tierras forestadas en 2000 |
Cambio 1990-2000 (millones de
ha) |
% de cambio por año |
 |
| El Caribe |
22,9 |
5,6 |
5,7 |
25,0 |
0,1 |
0,3 |
| Mesoamérica |
241,9 |
82,7 |
73,0 |
30,2 |
-9,7 |
-1,2 |
| América del Sur |
1 752,9 |
922,7 |
885,6 |
50,5 |
-37,1 |
-0,4 |
 |
| Total América Latina y el Caribe |
2 017,8 |
1 011,0 |
964,4 |
47,8 |
-46,7 |
-0,5 |
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| Fuente: recopilación a partir
de FAO 2001a. Nota: las cifras de las sumas han sido redondeadas. |
La expansión de las fronteras de las tierras agrícolas
ha sido una de las causas principales de deforestación (FAO 2001a).
Los agricultores comerciales han talado grandes áreas para cultivar
soja destinada a la exportación en Brasil, Bolivia y Paraguay,
café en Brasil, y bananas en América Central, Colombia y
el Caribe (Contreras-Hermosilla 2000). Los pequeños agricultores
también han causado deforestación porque practican los métodos
de corta y quema para extender sus tierras agrícolas en los bosques.
Los reglamentos en materia de tenencia de la tierra son parte del problema.
En la Amazonía y en América Central, las comunidades locales
son dueñas de una proporción importante de los bosques,
mientras que en Argentina, Chile y Uruguay prácticamente todos
los bosques son de propiedad privada. En otros países el estado
es un gran propietario de bosques. Cuando los derechos legales de propiedad
de ciertas tierras no están claramente determinados, la gente tiende
a talar y construir en esas tierras con el fin de reclamar su propiedad.
También se elimina la cubierta forestal para asegurar la accesibilidad
de ciertas áreas cuando las comunidades que viven en los bosques
temen que dichos bosques vayan a ser declarados zonas protegidas y que
sus derechos a utilizarlos vayan a ser restringidos. Esto es lo que ocurrió
en Costa Rica cuando el gobierno intentó expandir su sistema de
zonas protegidas (Contreras-Hermosilla 2000).
La deforestación ha empeorado en algunos países debido
a políticas concebidas para aumentar el crecimiento económico.
Las subvenciones son un factor que contribuye a la deforestación.
Por ejemplo, las subvenciones acordadas a la mejora de las tierras agrícolas
existentes deberían aliviar la necesidad de más tierras
y en consecuencia la presión para que se talen más bosques.
Sin embargo, los incentivos agrícolas pueden dar como resultado
un aumento de la propiedad de la tierra y la aplicación de métodos
de producción más mecanizados con uso intensivo de capital
que desplazan a los trabajadores agrícolas. Trabajadores desempleados
han emigrado a los bosques en la Amazonia, a la zona de los Cerrados de
Brasil, a Santa Cruz, Bolivia, y algunas partes de Paraguay, ocasionando
un aumento de la tala de bosques (Contreras-Hermosilla 2000). La expansión
de la ganadería y la mecanización de la agricultura han
causado más pérdida de cubierta forestal que la producción
de madera, la cual está concentrada en unos pocos países.
La explotación de bosques maderables puede ser también
causa de deforestación pues abre a la agricultura de pequeña
escala zonas previamente forestadas. Además, la tala selectiva
puede eliminar ciertas especies de árboles, cambiando así
la composición de los bosques. La construcción de caminos
causa también la pérdida de cubierta forestal, pues se eliminan
entre 400 y 2 000 hectáreas de bosques por cada kilómetro
de nuevos caminos que se construyen a través de ellos. En el Estado
de Pará, en Brasil, la deforestación causada por la construcción
de caminos aumentó del 0,6 por ciento al 17,3 por ciento del área
estatal durante el periodo 1972-1985 (Contreras-Hermosilla 2000). Las
empresas mineras y los mineros particulares talan grandes extensiones
de bosques en Ecuador, Perú y Venezuela (MineWatch 1997, Miranda
y otros 1998). A todo esto se agrega que ciertos fenómenos biológicos
como la proliferación de plagas causan daños irreversibles
a algunos bosques (Monge-Nájera 1997).
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