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Algunos países han adoptado recientemente nuevas medidas normativas
forestales. Por ejemplo, Bolivia sancionó en 1996 la nueva Ley
forestal 1700 que pone los bosques de propiedad estatal a la disposición
de empresas privadas mediante concesiones, siempre y cuando las comunidades
locales e indígenas participen de la explotación (Tomaselli
2000). También está en aumento la extensión de tierras
forestadas bajo protección, que pasó de menos del 10 por
ciento del área total de bosques tropicales de América del
Sur en 1990 a más del 14 por ciento en 2000 (FAO 2001a).
Instrumentos que se basan en el mercado, como la certificación,
pueden contribuir a la gestión sostenible de los bosques. Bolivia,
Brasil, Guatemala y México tienen actualmente 1,8 millones de hectáreas
de bosques certificadas por el Consejo de Administración Forestal
(véase el recuadro), cantidad que excede
ampliamente el área de bosques tropicales húmedos certificada
en cualquier otra región del mundo (FAO 2001a). El café
cultivado bajo la sombra es otro ejemplo que muestra cómo esos
instrumentos pueden proteger los recursos ambientales y responder a las
preocupaciones locales (véase el recuadro).
| Café cultivado bajo la sombra: cómo aprovechar
el mercado para fomentar el desarrollo sostenible |
| Cuando los consumidores norteamericanos pagan un recargo por el
café cultivado bajo la sombra alientan a los agricultores mexicanos
a mantener la diversidad biológica de la tierra donde, según el método
tradicional, cultivan café bajo la sombra de la cubierta de copas
de los bosques que en ella existen. Para proteger sus cosechas de
las plagas esos agricultores confían en los depredadores y barreras
naturales, y para nutrir las plantas confían en la fertilidad natural
del suelo, evitando así el uso de fertilizantes y plaguicidas costosos
y a menudo dañinos. Sus sistemas agrícolas diversificados pueden continuar
dando hábitat a las aves migratorias, a los insectos y a otros componentes
de la fauna que de otro modo se verían amenazados por la conversión
de los bosques en grandes plantaciones de café cultivado al sol, y
preservan al mismo tiempo los valores culturales, los modos de vida
y de sustento, así como la integridad de pequeñas comunidades. Al
ponerse de manifiesto el valor de mercado del café cultivado bajo
la sombra se debilitan los argumentos económicos que justifican la
tala de los bosques y se aumentan los incentivos para conservarlos
y usarlos de manera sostenible (Vaugham, Carpentier y Patterson 2001). |
La superficie de las plantaciones forestales aumentó de aproximadamente
7,7 millones de hectáreas en 1990 a cerca de 11,7 millones de hectáreas
en 2000. Estas plantaciones, compuestas principalmente de especies de
pinos y eucaliptos, están concentradas en el Cono Sur y en Brasil,
Perú y Venezuela (FAO 2001a). Las políticas regionales en
materia de plantaciones de bosques están orientadas principalmente
a la recuperación de tierras degradadas. En algunos países
existen algunas zonas donde las plantaciones han tenido un papel importante
en el aumento de la cubierta de bosques y en la obtención de grandes
cantidades de divisas extranjeras. En otras zonas las plantaciones ofrecen
una alternativa económica frente a otros usos de la tierra como
la agricultura, y ayudan de ese modo a reducir la deforestación.
Pero las plantaciones tienen una diversidad biológica mucho más
reducida que las de los bosques naturales (Cavalier y Santos 1999).
La mayoría de los gobiernos recibe apoyo internacional para elaborar
políticas ambientales, fortalecer instituciones y establecer mejores
estructuras y mecanismos de vigilancia y evaluación. Los programas
y proyectos apoyados internacionalmente están vinculados en su
mayoría a preocupaciones tales como la conservación de la
diversidad biológica y los cambios climáticos. Entre esas
iniciativas cabe mencionar el Programa Piloto PPG 7 en Brasil, el Proyecto
BOLFOR en Bolivia (FMT 2002) y el Centro Internacional Iwokrama en Guyana.
Las organizaciones internacionales tienen muchas actividades en la región
y está ganando terreno la idea de que para solucionar problemas
hay que hacerlo mediante esfuerzos de colaboración regional. El
Consejo Centroamericano de Bosques y Áreas Protegidas (CCAB-AP)
asesora en materia de políticas y estrategias relativas al uso
sostenible de los recursos forestales y a la conservación de la
diversidad biológica, mientras que el Tratado de Cooperación
para el Desarrollo de la Cuenca Amazónica, firmado por ocho países
sudamericanos, favorece las actividades de cooperación en la cuenca
del río Amazonas (FAO 2001b).
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