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Los humedales proveen alimento y hábitat a alrededor de un tercio
de las especies de aves en Estados Unidos y a más de 200 especies
en Canadá. Albergan también a cerca de 5.000 especies de
plantas y 190 tipos de anfibios en Estados Unidos, así como 50
especies de mamíferos y 45 especies de aves acuáticas en
Canadá. Aproximadamente un tercio de las especies amenazadas y
en peligro en América del Norte vive en humedales (NRC 2001).
Antes de 1970, los programas gubernamentales alentaban el drenaje y rellenado
de humedales para permitir su conversión en sitios agrícolas,
industriales o de asentamiento (US EPA 1997). Como consecuencia de ello,
América del Norte, con exclusión de Alaska y las zonas subdesarrolladas
del norte de Canadá, perdió más de la mitad del hábitat
original de humedales (EC 1999), y la expansión agrícola
fue causa del 85 al 87 por ciento de las pérdidas (NRC 2001). A
partir de los años 1980 las pérdidas de humedales han mermado
considerablemente. Los cambios en las políticas agrícolas,
en particular las mejoras en las condiciones hidrológicas y los
esfuerzos cooperativos para conservar los humedales para las aves acuáticas,
fueron los factores que influyeron en esta mejora (NAWMP 1998). Aunque
en Estados Unidos se perdieron más de 250.000 hectáreas
de humedales entre 1986 y 1997, esta cifra representó un 80 por
ciento de reducción con respecto al decenio precedente (US FWS
2000).
En el plano mundial, ambos países son signatarios de la Convención
Ramsar sobre los humedales de importancia internacional. América
del Norte posee actualmente 53 humedales de importancia internacional:
36 en Canadá y 17 en los Estados Unidos (Ramsar 2000).
| CASO DE ÉXITO: Humedales y aves acuáticas |
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La cooperación entre los gobiernos y las ONG con el fin
de restaurar y mejorar los humedales en América del Norte
es un caso de éxito continuo. Ducks Unlimited, organización
privada establecida originariamente para preservar aves acuáticas
para los cazadores, comenzó en los años 1990 un programa
de cooperación entre sus filiales en Canadá, Estados
Unidos y México que ha logrado la mejora de más de
3,8 millones de hectáreas de humedales (Ducks Unlimited 2000).
Canadá y Estados Unidos firmaron en 1986 el Plan de Manejo
de Aves Acuáticas de América del Norte (PMAAN), al
que se sumó México en 1994. PMAAN es una asociación
entre gobiernos, ONG, el sector privado y los terratenientes, que
se han unido con la finalidad de mejorar la situación de
los humedales. Entre 1988 y 1993, este plan permitió que
se protegieran más de 850.000 hectáreas de humedales
en Canadá (NRC 2001).
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Más del 70 por ciento de los recursos de los humedales de Canadá
está ahora protegido por políticas federales y provinciales,
y hay aproximadamente 15 estados en EE.UU. que tienen reglamentos sobre
humedales interiores (NRC 2001, Schmid 2000). En Estados Unidos, las subvenciones
que favorecían la conversión de humedales en tierras agrícolas
cesaron en 1985 y en 1993 se lanzó un plan de conservación
de humedales con el objeto de lograr que la reglamentación sobre
humedales fuera más justa, flexible y eficaz (US EPA 1999, Schmid
2000). Aunque la acción de las autoridades gubernamentales de los
Estados Unidos en materia de humedales ha sido fragmentada e incoherente
en el pasado, los planes para la restauración de los pantanos de
los Everglades de Florida testimonian el éxito logrado en la coordinación
de los esfuerzos de distintos niveles de gobierno, empresas y ONG ambientales
(Schmid 2000).
Actualmente el gobierno canadiense no hace el seguimiento ni informa
sobre la situación de los recursos de sus humedales, pero Canadá
fue el primer país en adoptar una política federal sobre
conservación de humedales. Los ecosistemas de humedales constituyen
aproximadamente el 17 por ciento de los parques nacionales en Canadá,
y cerca del 10 por ciento está excluido de proyectos de desarrollo
(Rubec y Thibeault 1998).
La reducción del índice de pérdida de humedales
es un logro considerable, pero todavía se pierden humedales a causa
del desarrollo. El futuro del hábitat de los humedales y de la
diversidad biológica que alberga puede verse comprometido por condiciones
en continuo cambio, tales como el crecimiento de la población,
la expansión de la producción agrícola, el crecimiento
económico, los cambios en las condiciones hidrológicas y
la circulación de las personas (Wilcove y otros 1998).
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