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La hidraulicidad varía en gran medida y América del Sur
es la subregión más rica. Algunos países sufren de
escasez de agua y pérdida de diversidad biológica y hábitat
acuáticos, incluso algunas islas caribeñas se aproximan
o están debajo de los niveles de escasez de agua (WWC 2000). Existen
asimismo marcadas diferencias entre países.
En la mayoría de los pequeños estados insulares del Caribe,
las precipitaciones son la única fuente de agua dulce (Antigua
y Barbuda, las Bahamas y Barbados usan agua desalada). En América
del Sur, las reservas de aguas subterráneas revisten gran importancia
y se calculan en 3 millones de km3 (GWP2000). México depende especialmente
de las aguas subterráneas, que representan una tercera parte del
total registrado de agua dulce extraída y dos terceras partes del
agua potable en zonas urbanas (CATHALAC 1999, WWC 1999).
La agricultura y la industria son los principales
destinos del agua en la región, seguidas del consumo doméstico.
El cultivo de regadío es uno de los usos de agua en más
rápida expansión. La cantidad de territorio dedicado al
cultivo de regadío aumentó de 10 millones de hectáreas
en 1970 a más de 18 millones de hectáreas en 1998 (FAOSTAT
2001). Las extracciones de agua para riego oscilan entre el 56 por ciento
del total de extracciones en el Caribe y el 78 por ciento en Mesoamérica.
Existe una falta general de eficiencia en la tecnología y práctica
del riego (World Bank 1999). Algunas reformas institucionales recientes
intentaron abordar ese aspecto. En México, por ejemplo, la propiedad
de los sistemas públicos de riego se transfirió a 386 Asociaciones
de Usuarios del Agua, lo que produjo una significativa mejora en la recuperación
de costos, mantenimiento del sistema, y rendimiento y eficiencia en el
aprovechamiento del agua (Saleth y Dinar 1999).
La industria usa también grandes cantidades de agua. En América
del Sur, se calcula que las extracciones anuales de agua con fines industriales
alcanzan 15 km3 y el 80 por ciento de esa demanda proviene sólo
de Argentina y Brasil (ACAA 2001). En Brasil, prácticamente toda
la electricidad que alimenta al país tiene origen hidroeléctrico.
El sector minero, especialmente en Chile y Perú, necesita cantidades
cada vez mayores de agua. Por ello es muy posible que para algunas regiones,
como la de los Andes, sea necesario importar agua en el futuro cercano.
En Venezuela y en Trinidad y Tobago, el sector petrolero es un consumidor
de importancia.
La demanda de agua para fines domésticos está igualmente
en aumento. Sin embargo, la desigualdad entre los usuarios, incluso en
los países ricos en recursos hídricos, es enorme. Gran parte
de la población pobre tanto en zonas rurales como metropolitanas
no tiene acceso a agua limpia ni a servicios de saneamiento (WWC 2000).
En 1995, el 27 por ciento de la población no estaba conectada a
la red doméstica de abastecimiento de agua o no podía acceder
a ella fácilmente. Ese mismo año, el 41 por ciento del agua
no estaba tratado y el 31 por ciento de la población no contaba
con servicios de alcantarillado (PAHO 1998). Para el año 2000,
el 85 por ciento de la población había obtenido un mejor
abastecimiento de agua y el 78 por ciento tenía cobertura de servicios
de saneamiento, pero eso todavía significaba que 78 millones de
personas no tenían acceso a un mejor abastecimiento de agua y que
117 millones no recibían servicios mejorados de saneamiento (WHO
y UNICEF 2000). Existen también grandes disparidades entre las
zonas rurales y las urbanas. Los desastres naturales agregan un factor
inesperado que puede menoscabar seriamente los esfuerzos para mejorar
los servicios de agua y saneamiento.
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«En 1998, considerando sólo a Honduras, los daños
causados por el huracán Mitch fueron de un valor de 58 millones
de dólares. Entre los estragos se cuentan la destrucción
de 85.000 letrinas y 1.683 conductos rurales de agua. Como consecuencia,
el 75 por ciento de la población, alrededor de 4,5 millones
de personas, perdió acceso al agua potable. Una devastación
de la magnitud de la del huracán Mitch puede durar meses
e incluso, años».
Fuente: WHO y UNICEF 2000.
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Se intentó mejorar el abastecimiento de agua y saneamiento en
muchas zonas urbanas y establecer tarifas que reflejen el verdadero valor
del agua. A pesar de que la eficiencia de las privatizaciones y la utilización
de instrumentos económicos tales como la fijación de precios
para el agua siguen siendo muy polémicos (WWC 2000), algunos países
como Jamaica comenzaron a utilizar dichos instrumentos (UNECLAC 2000).
El hecho de poseer información limitada sobre la infraestructura
y operación de los servicios de distribución pública
de agua es una gran restricción en los esfuerzos que realiza el
gobierno para mejorar los reglamentos relativos al sector hídrico
en zonas urbanas. A pesar de que la función de los gobiernos cambió
(de abastecedores de agua pasaron a reguladores en representación
del público), muchos gobiernos todavía no cuentan con información
suficiente sobre la operación de los servicios de distribución
pública de agua, lo que limita sus funciones reguladoras. Aunque
el índice de cambio tecnológico en el sector hídrico
es en general más lento que en otros sectores, la necesidad de
transferir tecnología es fundamental para los esfuerzos dirigidos
a ahorrar agua e introducir mejores estrategias de control.
A fin de aumentar la eficiencia en el sector de saneamiento, así
como de atraer capital, se han sugerido iniciativas nacionales e internacionales,
que abarcan la creación de mercados locales o regionales tales
como el proyecto del Acuífero Guaraní (véase el recuadro).
En Brasil, se han producido progresos notables en la legislación,
especialmente con una ley federal de 1997 que aplicó una política
de recursos hídricos y estableció un sistema de ordenación
de recursos hídricos, ambos a nivel nacional.
| El Sistema Acuífero Guaraní |
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El Sistema Acuífero Guaraní es uno de los más
grandes del mundo ya que abarca cerca de 1,2 millones de km2 en
el sudeste de América del Sur. Las reservas permanentes del
sistema en Brasil alcanzan, según un cálculo conservador,
a cerca de 48.000 km3 con una recarga anual de 160 km3. Si se extrajeran
aguas subterráneas por cerca del 20 por ciento de los índices
anuales de recarga actuales, esto sería suficiente para abastecer
con 300 litros por día per cápita a 360 millones de
habitantes.
Argentina, Brasil, Paraguay y Uruguay están trabajando juntos
con el fin de elaborar un plan integrado para proteger y gestionar
sosteniblemente el sistema en virtud de un proyecto financiado por
el Fondo para el Medio Ambiente Mundial y el Banco Mundial: el Proyecto
de Protección Ambiental y Desarrollo Sostenible del Sistema
Acuífero Guaraní. Participan también la Organización
de los Estados Americanos y otros donantes y organismos internacionales.
El éxito será un paso importante con el fin de garantizar
la disponibilidad a largo plazo de recursos de agua dulce y acuíferos
para los habitantes de esos países.
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| CASO DE ÉXITO El modelo de Tegucigalpa:
abastecimiento de agua para los barrios periurbanos |
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La participación de la comunidad, un sistema que comparte
y recupera costos, y la educación y capacitación sobre
higiene contribuyeron a mejorar el abastecimiento de agua y saneamiento
en muchas comunidades periurbanas de Tegucigalpa, la capital hondureña.
La acelerada urbanización de los últimos 20 años
hizo crecer la población de la ciudad a 850.000 habitantes,
de los cuales más de la mitad vive en 225 comunidades periurbanas.
Las aguas superficiales son prácticamente inexistentes y
las subterráneas están a menudo a mucha profundidad
y contaminadas. La prestación de servicios básicos
tales como agua y redes de alcantarillado es difícil y costosa.
El programa sobre abastecimiento de agua para los asentamientos
periurbanos, que es una relación de colaboración en
la que participan UNICEF, el Servicio Autónomo Nacional de
Acueductos y Alcantarillados (SANAA), la Unidad Ejecutiva de Desarrollo
de Barrios (UEDB) y las comunidades, abasteció de agua a
150.000 personas en 80 comunidades y proveyó cobertura de
servicios de saneamiento a 5.000 personas en cuatro comunidades
entre 1987 y 1996. La participación e inversión de
parte de la comunidad es uno de los puntos fuertes del programa.
La comunidad debe suministrar mano de obra y materiales de construcción,
contribuir financieramente mediante el pago de los aranceles del
agua y recuperar el costo total de inversión. Asimismo, debe
establecer Juntas de Agua para cobrar los aranceles, administrar
el sistema de conducción de agua y ocuparse de la operación
y de actividades sencillas de mantenimiento. Existe un sistema que
comparte y recupera costos que incluye el uso de un fondo rotario:
el aporte comunitario es de alrededor del 40 por ciento del costo
del sistema de conducción de agua, mientras que el SANAA
y UNICEF contribuyen con el 25 y el 35 por ciento respectivamente.
Fuente: UNCSD 1999.
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