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En América del Norte se encuentra alrededor del 13 por ciento
del agua dulce renovable del planeta (exceptuando a los glaciares y los
mantos de hielo). A finales del decenio de los noventa, los habitantes
de América del Norte utilizaron 1 693 metros cúbicos de
agua por persona por año (Gleick 1998), más que en cualquier
otra región. En Estados Unidos, las medidas de conservación
aplicadas recientemente disminuyeron el consumo: durante el período
de 1980 a 1995, las extracciones de agua bajaron en casi un 10 por ciento
mientras que la población creció el 16 por ciento (Solley,
Pierce y Perlman 1998). En Canadá, en cambio, la extracción
de agua aumentó en un 80 por ciento durante el período de
1972 a 1991 mientras que la población creció un 3 por ciento
(EC 2001a).
| La contaminación de aguas subterráneas
y los riesgos para la salud |
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En una serie de informes recientes acerca de la contaminación
localizada de pozos se alerta al público sobre los riesgos
para la salud asociados con las aguas subterráneas contaminadas
(EC 1999a). En mayo de 2000, por ejemplo, fallecieron siete canadienses
y más de 2.000 se enfermaron porque el sistema de abastecimiento
de agua de Walkerton, Ontario, estaba contaminado con E.coli. El
estiércol fue uno de los factores implicados en el accidente,
agravado por otros tales como fallas en la infraestructura, ubicación
de alto riesgo de los pozos, error humano y abundantes precipitaciones
(ECO 2000).
La tragedia alertó a las provincias canadienses sobre la
necesidad de resolver graves problemas en el agua potable relacionados
con contaminantes provenientes de desechos animales que penetran
en las reservas de aguas subterráneas y, en algunos casos,
con las repercusiones de cortes presupuestarios anteriores, reducciones
de personal y mayor dependencia en las municipalidades en cuanto
a la regulación de los servicios ambientales (Gallon 2000).
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A pesar de que en Estados Unidos la contaminación de agua de fuentes
focalizadas se redujo a partir del decenio de los setenta, las fuentes
difusas tales como las escorrentías agrícolas y el desagüe
de las aguas pluviales en las ciudades han aumentado y causado graves
problemas de contaminación. Los problemas de aumento de nutrientes
en el agua son de particular interés.
La mayor parte de los recursos de agua dulce (descongelados) del continente
yacen en las napas subterráneas. La contaminación de las
aguas subterráneas y los niveles decrecientes de los acuíferos
son actualmente cuestiones prioritarias (Rogers 1996, EC 1999a).
Hace treinta años, uno de los problemas más graves que
enfrentaba América del Norte con respecto a los recursos de agua
dulce era el precario estado de la cuenca de los Grandes Lagos. Las actividades
de limpieza realizadas son un ejemplo excepcional de cooperación
entre las naciones y los usuarios locales.
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