|
Los hábitat costeros y marinos están sufriendo erosión
física y degradación biológica como resultado de
un ritmo insostenible de extracción de recursos (que abarca la
pesca comercial excesiva, la extracción de dunas de arena y la
deforestación de bosques de mangles). Los métodos de captura
también son muy nocivos, como en el caso de la extracción
del coral y del uso de explosivos en la pesca. Las actividades realizadas
tierra adentro, como el embalse de ríos, el incremento en la utilización
de fertilizantes y el desmonte de la vegetación natural, también
afectan la zona costera. La explosión demográfica y la migración
a la costa, junto con la rápida expansión de las actividades
turísticas e industriales, aceleran el ritmo del desarrollo de
infraestructura, lo que modifica el medio ambiente físico y ecológico
de la zona costera. La falta de protección y de políticas
de desarrollo sostenible, y recursos inadecuados para poner en marcha
la gestión costera y marina han contribuido a ejercer mayor presión,
aunque la situación está cambiando en muchos países.
El desplazamiento costero (erosión y deposición de dunas,
playas y litorales) es un fenómeno natural, pero la intervención
humana puede alterar los patrones naturales. El desmonte de bosques y
de la vegetación natural tierra adentro provoca una mayor erosión
del suelo y un incremento en la carga de sedimentos de los ríos.
Los sedimentos se depositan con el tiempo en los fondos marinos, lo que
devasta las comunidades bentónicas y los arrecifes de coral. En
cambio, al embalsar los ríos aguas arriba, los sedimentos se depositan
antes de llegar a la boca del río, por lo que las zonas costeras
quedan desprovistas de sedimentos. En África Occidental, el embalse
del alto Níger, del Benue y del Volta ha alterado el flujo que
llega al delta del Níger, y la subsidencia local aumenta a razón
de 25 mm por año (World Bank 1996). En Ghana, la construcción
de la presa Akosombo en 1965 aceleró la erosión costera
al occidente de Accra a 6 metros por año, y en Togo y Benín
el retroceso de la costa superó los 150 metros respecto de los
últimos 20 años (UNEP 1999).
En África del Norte, entre 40 y 50 por ciento de la población
de los países mediterráneos vive en zonas costeras (UNEP
1996), con densidades que fluctúan entre 500 y 1.000 habitantes/km2
a lo largo del delta del Nilo (Blue Plan 1996). En África Occidental,
alrededor de una tercera parte de la población total se concentra
en una banda costera de 60 km de ancho entre Senegal y Camerún,
y se ha presentado un crecimiento urbano a gran escala entre Accra y el
delta del Níger, región ecológicamente vulnerable
del litoral africano.
La zona costera también recibe a un número creciente
de turistas; en Sudáfrica, por ejemplo, el sector creció 7 por ciento
al año a finales del decenio de los noventa (SADC 2000). De acuerdo con
la FAO (1998), las actividades relacionadas con el desarrollo representan
una grave amenaza para 38 por ciento de los ecosistemas costeros de África.
La demanda excepcional de infraestructura con frecuencia da como resultado
construcciones no coordinadas, mal planificadas o mal situadas que, a
su vez, provocan pérdida de hábitat, desestabilización o extracción de
dunas para la obtención de materiales de construcción, y drenado de humedales
costeros.
La demanda de recursos pesqueros también va en aumento. La pesca
marina en África ha aumentado significativamente en los últimos
30 años, y se piensa que la mayoría de las poblaciones de
peces demersales ha sido plenamente explotada (FAO 1996, FAO 1997). El
sector pesquero aporta más de 5 por ciento al PIB de Ghana, Madagascar,
Malí, Mauritania, Mozambique, Namibia, Senegal y Seychelles, y
la captura de camarón en el banco de Sofala en Mozambique representa
40 por ciento del ingreso de divisas del país (FAO 1997). De 1973
a 1990, la pesca suministraba alrededor de 20 por ciento de la ingestión
de proteínas animales de la población de África subsahariana.
Sin embargo, la captura de peces per cápita (véase el gráfico)
ha permanecido bastante estática desde 1972, salvo en África
Meridional, donde ha caído bruscamente (FAO 1996, FAO 1997). La
captura de langosta de roca del Cabo y de oreja marina han disminuido
de manera constante desde la década de los años cincuenta,
con la consecuente preocupación por la sostenibilidad de estas
poblaciones y el establecimiento de límites anuales a la captura
(FAO 1997).
En África Meridional, la disminución de la captura, junto
con la reducción del tamaño promedio de los peces capturados,
ha llevado a exigir la protección de las poblaciones de peces.
Actualmente, las medidas de gestión para las poblaciones de peces
incluyen límites mínimos de tamaño, límites
a la captura, utilización de equipo apropiado, vedas, convenios
de control con flotas extranjeras y establecimiento de reservas marinas.
En África Occidental, el Programa de Medios de Sustento Sostenibles
en la Actividad Pesquera tiene por objetivos desarrollar capital social
y humano en comunidades que dependen de la pesca, y mejorar los hábitat
naturales en dichas comunidades.
| Iniciativas relativas a la degradación costera
y marina |
|
El Convenio para la protección, la ordenación y el
desarrollo del medio marino y costero de la región de África
Oriental (el Convenio de Nairobi) de 1985 es una iniciativa del
Programa de Mares Regionales del PNUMA, al amparo del cual se abordan
de manera proactiva los efectos asociados a la erosión en
los ecosistemas y las especies. Aunque todos los países afectados
son parte del convenio, no es de carácter obligatorio y no
se han destinado los fondos suficientes para la aplicación
de muchas de las actividades.
Las iniciativas nacionales para reglamentar el desarrollo costero
incluyen la introducción de políticas integradas de
gestión costera, requisitos para llevar a cabo las evaluaciones
del impacto ambiental y el establecimiento de parques nacionales
marinos. La Comisión del Océano Índico ha promovido
el desarrollo de una Política para el Desarrollo Regional
Sostenible y un programa de vigilancia y acción para los
arrecifes de coral. En África Central y Meridional, la mayoría
de los países tienen, o están preparando, Planes de
Gestión Integrados para las Zonas Costeras. África
es el principal beneficiario regional de los fondos para la diversidad
biológica del Fondo para el Medio Ambiente Mundial (GEF),
una tercera parte de los cuales se destina a proyectos en ecosistemas
costeros, marinos y de agua dulce.
|
|