|
En los últimos 30 años, la contaminación ha degradado
considerablemente el medio marino y costero de la región, incluidos
los estuarios. Un volumen creciente de desechos no tratados producto de
actividades urbanas, industriales y agrícolas realizadas en tierra,
así como de la explotación del petróleo y el gas
frente a las costas, se descarga en la región costera (MoSTE Viet
Nam 1999).
Las fuentes de contaminación más significativas incluyen
el petróleo de embarcaciones, las aguas de alcantarillado y otros
desechos domésticos, y los efluentes industriales. La ruta principal
de transporte marítimo de petróleo proveniente del Golfo
es a través del Mar Arábigo, y se reportan con frecuencia
derrames accidentales a lo largo de las rutas de transporte, en puntos
de carga y descarga de las empresas transportistas. Los embarques de crudo
aunados al creciente énfasis en la exploración petrolera
frente a las costas hacen extremadamente vulnerable al Océano Índico
del Norte a la contaminación por petróleo. Los derrames
de petróleo también causan contaminación severa en
los puertos de Bangladesh, Indonesia, Malasia y Pakistán (DoE Malasia
1996,1998). Además, la limpieza de los tanques de petróleo
en los puertos y sus alrededores ha provocado la formación frecuente
de bolas de alquitrán en las playas sudoccidentales de Sri Lanka.
En los países de las Islas del Pacífico, la contaminación
marina causada por los barcos es una amenaza que probablemente crezca
en la medida en que el comercio y la economía se desarrollen.
La mayor utilización de productos agroquímicos en tierra
y la descarga de productos químicos en el agua de mar constituyen
un problema común. Se calcula que 1 800 toneladas de plaguicidas
ingresan en la Bahía de Bengala todos los años (Holmgren
1994). En el Mar del Japón, un estudio reveló altas concentraciones
de mercurio, cuya fuente podría haber sido las aguas residuales
de plantas químicas (MSA 1997), mientras que la Federación
Rusa admitió en 1993 que la antigua Unión Soviética
había vertido allí desechos nucleares «por decenios»
(Hayes y Zarsky 1993). A pesar de los reglamentos internacionales, la
contaminación marina en el Mar del Japón y el Mar Amarillo
ha empeorado.
El turismo y otras actividades recreativas también suponen una
amenaza a los ecosistemas costeros de muchos países.
La construcción de infraestructura turística tiene consecuencias
tanto directas como indirectas en el medio costero producto de los mecanismos
de relleno, dragado y resuspensión de fango contaminado, descarga
de aguas residuales no tratadas o tratadas parcialmente, fugas durante
las operaciones, descarga de hidrocarburos y vertimientos de desechos.
Las dunas de arena, componente importante de los ecosistemas costeros
de la región, también se han erosionado como resultado de
las actividades del turismo.
La carga de sedimentos en las zonas costeras de Asia Meridional es elevada,
principalmente como resultado de la erosión del suelo ocasionada
por un mal aprovechamiento de la tierra y actividades de construcción.
Anualmente, alrededor de 1.600 millones de toneladas de sedimentos llegan
al Océano Índico procedentes de los ríos que discurren
desde el subcontinente indio. La carga total de sedimentos tan sólo
del sistema hidrológico de Bangladesh es de alrededor de 2.500
millones de toneladas, de las que el Brahmaputra lleva 1 700 millones
y el Ganges, 800 millones de toneladas (UNEP 1987). La erosión
costera es grave en muchas zonas, como en la costa de Andaman, el Golfo
de Tailandia, Japón y los países de las Islas del Pacífico.
| Gestión de las descargas de agua de lastre
en Australia |
|
La descarga anual de agua de lastre en las aguas costeras de Australia
asciende a aproximadamente 150 millones de toneladas provenientes
de embarcaciones internacionales y 34 millones de toneladas de barcos
costeros. Una invasión de grandes proporciones de mejillones
estriados en el puerto de Darwin a principios de 1999 impulsó
la creación de un Grupo de Trabajo nacional sobre la prevención
y la gestión de plagas marinas invasoras. Una de las principales
recomendaciones del grupo fue el establecimiento de un único
régimen nacional de gestión para las embarcaciones.
Sus recomendaciones han puesto en marcha a través de la Coordinación
nacional de plagas marinas introducidas que fue establecida al amparo
de los consejos ministeriales de medio ambiente, pesca y acuicultura,
y transporte. Un mecanismo de respuesta, el Comité consultivo
para emergencias de plagas marinas introducidas, se creó
en el año 2000.
Desde 1990, el Servicio Australiano de Cuarentena e Inspección
(AQIS) adoptó lineamientos y medidas voluntarias para la
gestión del agua de lastre. En julio del año 2001,
Australia declaró obligatoria la gestión del agua
de lastre para embarcaciones internacionales en sus aguas. AQIS
evalúa las embarcaciones: las de alto riesgo deben descargar
el agua de lastre mar afuera, mientras que las de bajo riesgo pueden
descargarla en aguas costeras.
Fuente: Environment Australia 2001.
|
|