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Europa está prácticamente rodeada por mares cerrados y semicerrados,
como los mares Adriático, Mediterráneo, Negro, Azov, Caspio, Báltico y
Blanco. Las características del paisaje costero van de dunas, acantilados,
lagunas y deltas de ríos a islas muy variadas, con numerosas e importantes
zonas marinas y de aves, incluidos 449 sitios Ramsar en Europa Occidental.
El delta del Danubio es el más extenso de Europa, y abarca alrededor de
580 000 hectáreas (113.000 de las cuales están permanentemente cubiertas
por agua). El intercambio acuífero limitado de los mares semicerrados
y cerrados con el océano hace que estos mares sean vulnerables a la contaminación,
la cual aumentó de manera considerable entre las décadas de los años setenta
y los noventa, aunque esta tendencia se ha detenido e incluso revertido
en contados lugares en los últimos diez años. Las costas abiertas del
Atlántico muestran los efectos de la contaminación por actividades realizadas
en tierra, de las operaciones de petróleo y gas frente a las costas, de
los buques y de los derrames de petróleo accidentales.
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