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Alrededor de 25 por ciento de la población
de Canadá y cerca de 55 por ciento de la de Estados Unidos viven
en zonas costeras (CEQ 1997, EC 1999). La población costera estadounidense
crece a un ritmo de cuatro veces el promedio nacional, con algunos de
los niveles más altos de crecimiento urbano registrados en pequeñas
ciudades costeras (CCA 2000a). Esto es motivo de preocupación porque
los ecosistemas costeros están entre las reservas de especies biológicas
marinas más ricas y son fuente de importantes bienes y servicios.
La conversión de estos frágiles sistemas a usos urbanos
puede generar degradación física, explotación de
recursos marinos y contaminación.
Preocupan de manera particular a la región el excesivo aporte
de nitrógeno procedente de actividades realizadas en tierra y la
abrupta caída en las pesquerías (véase gráfica):
21 de las 43 poblaciones de peces demersales en el Atlántico Norte
canadiense están disminuyendo y casi una tercera parte de las pesquerías
bajo gestión federal de los EE.UU. están siendo sobreexplotadas
(CCA 2000a).
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