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La mayoría de los países de la región han experimentado
una rápida urbanización en los tres últimos decenios,
en particular en los de menor tamaño como Bahrein, Iraq, Jordania
y Líbano. A principios del decenio de los noventa, algunos de los
países del Consejo de Cooperación del Golfo (GCC) habían
desarrollado más de 40 por ciento de sus litorales (Price y Robinson
1993), y los cálculos recientes indican que las inversiones costeras
en la región valen entre 20 y 40 millones de dólares por
kilómetro de litoral (UNEP 1999).
En Líbano, más de 60 por ciento de la población
de aproximadamente 3,5 millones de habitantes, viven y trabajan a lo largo
de una franja costera muy estrecha (Government of Lebanon 1997, Grenon
y Batisse 1989). Alrededor de 64 por ciento de la población de
los países del GCC, salvo Arabia Saudita, vive a lo largo de las
costas occidentales del Golfo y del Mar Arábigo (ROPME 1999). Más
de 90 por ciento de la población de Bahrein y 37 por ciento de
la de Kuwait viven a lo largo de la costa.
Se espera un incremento en las poblaciones costeras. Por ejemplo, se
pronostica que la población de Aqaba crezca más del doble,
de 65.000 a 150.00 para el año 2020 (UNEP y PERSGA 1997). El incremento
de la urbanización, aunado a un turismo costero y/o a proyectos
industriales mal planificados, ha generado la degradación de la
calidad del medio costero y marino. La subregión de Mashreq y los
estados más pequeños de la región tampoco son capaces
de manejar las grandes cantidades de basura doméstica producida
a lo largo de las costas por limitaciones de espacio y sistemas de eliminación
de desechos inadecuados.
En la mayoría de los países se está intensificando
también el dragado de ríos y la recuperación de terrenos.
Han aparecido muchos vertederos sanitarios a lo largo de las costas occidentales
de los países del Golfo, como Bahrein, Arabia Saudita y los Emiratos
Árabes Unidos. Estas actividades han provocado la destrucción
de hábitat marinos y zonas ecológicamente productivas, erosión
costera y pérdida de tramos costeros en muchos países.
La mayoría de los países reconocen desde principios del
decenio de los noventa la necesidad de realizar evaluaciones de los efectos
ambientales y de contar con un régimen de gestión integrado
de las zonas costeras, para lo que se ha formulado una serie de planes
de acción marinos y costeros (véase el recuadro). El Plan
de Acción del Mediterráneo (MAP) del PNUMA desarrolló
una nueva metodología para la gestión integrada de la zona
costera, y se lanzó un Proyecto de Gestión de las Áreas
Costeras (CAMP) para el sur de Líbano en el año 2001 a iniciativa
del MAP y del Ministerio del Medio Ambiente de Líbano. Sin embargo,
a excepción de un programa regional al amparo del MAP previsto
para salvaguardar 100 sitios históricos principalmente en la región
del Mashreq, no se ha emprendido ningún esfuerzo conjunto para
proteger otros sitios históricos, tales como estructuras submarinas,
de los estragos producidos por el dragado y los vertederos sanitarios.
| Planes de acción marinos y costeros en Asia
Occidental |
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Están previstos tres planes de acción importantes en la región
para preservar el medio costero y marino y promover el desarrollo
sostenible de las zonas costeras:
- Plan de Acción del Mediterráneo: Líbano, Siria y los países
mediterráneos de Europa y África del Norte;
- Plan de Acción de Kuwait: Bahrein, Kuwait, Irán, Iraq, Omán,
Qatar, Arabia Saudita y los Emiratos Árabes Unidos; y
- Plan de Acción del Mar Rojo y del Golfo de Adén: Jordania, Arabia
Saudita y Yemen.
El Plan de Acción del Mar Rojo y del Golfo de Adén se formuló de
manera específica para proteger la región de los efectos de actividades
realizadas en tierra. El Plan de Acción del Mediterráneo se actualizó
en 1995 junto con la Convención de Barcelona y sus protocolos.
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