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El ozono troposférico (ozono a nivel del suelo O3)
es un contaminante atmosférico común, generalizado y nocivo
(véase el recuadro). La quema de combustibles fósiles es
la principal fuente de NOx, y el sector del transporte es por
sí solo responsable del 60 por ciento de las emisiones de NOx
en Canadá (Hancey 1999) y del 53 por ciento en Estados Unidos (US
EPA 2000b).
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Ozono troposférico en América del Norte
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| Investigaciones científicas realizadas durante el último decenio
han demostrado que el O3 es mucho más nocivo para la salud
de lo que previamente se pensaba. Aun concentraciones medianas de
O3 pueden exacerbar el asma y otras enfermedades respiratorias,
inhibir el sistema inmune o interferir con el mismo, especialmente
en niños, personas mayores y gente que practica deportes al aire libre
(OMA 2000). Las investigaciones científicas en Canadá y Estados Unidos
comprueban una y otra vez que hay una correlación entre el número
de hospitalizaciones y el absentismo de trabajadores por un lado,
y los casos de altos niveles de concentración de O3, por
el otro (CEC 1997). |
Entre 1984 y 1991, se excedió la norma de 0,082 ppm por periodo
de una hora para las concentraciones de ozono, establecida por una directriz
de Canadá, por lo menos una vez en todas las ciudades importantes
de ese país (EC 2000a), y en Estados Unidos, decenas de millones
de personas vivían en zonas donde la norma de 0,120 ppm por hora
para las concentraciones de ozono se excedió regularmente (US EPA
2000b). Las medidas de control impuestas en los años setenta se
concentraron principalmente en la reducción de COV y, en ciertos
casos, en la reducción de emisiones de NOx producidas
por fábricas y vehículos en regiones muy afectadas. En muchos
casos, sin embargo, los controles no lograron reducir las concentraciones
de ozono lo suficiente como para cumplir con las normas nacionales de
salud (US EPA 1997a).
Se ha comprobado que las moléculas de ozono se desplazan a grandes
distancias de sus fuentes emisoras, el radio típico de desplazamiento
del O3 troposférico es de 240 a 800 km (CEC 1997). Entre
el 30 y el 90 por ciento del O3 en el este de Canadá
proviene de Estados Unidos; por su parte la provincia de Ontario, la zona
de Canadá que sufre más gravemente el problema causado por
O3, es una fuente de NOx que los vientos transportan
al nordeste de Estados Unidos (EC 2000a).
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Consecuencias para la salud de la contaminación atmosférica en
América del Norte
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| La contaminación atmosférica se está confirmando como uno de los
factores clave de algunas de las enfermedades respiratorias y cardiovasculares.
Cerca de 80 millones de ciudadanos de Estados Unidos están expuestos
a niveles de contaminación atmosférica que pueden perjudicar su salud
y más del 2 por ciento de todas las muertes anuales se puede atribuir
a la contaminación atmosférica (UNDP, UNEP, World Bank y WRI 1998).
La contaminación atmosférica está también asociada con el aumento
alarmante de la frecuencia de casos de asma en niños y adultos jóvenes
durante los dos últimos decenios. Más de 5,5 millones de niños en
América del Norte padecen de asma. Los efectos de la contaminación
atmosférica en la salud de los niños es un problema prioritario en
América del Norte. |
Las centrales eléctricas a combustibles fósiles son las
mayores fuentes localizadas de NOx, pues los penachos de dichas
centrales forman y transportan cantidades importantes de O3.
Además, aunque las emisiones de VOC disminuyeron en Estados Unidos
durante los últimos treinta años, las emisiones de NOx
aumentaron en un 17 por ciento entre 1970 y 1999 (US EPA 2000b). En América
del Norte, estas constataciones han hecho que se reconozca la necesidad
de adoptar estrategias enérgicas para reducir las emisiones de
NOx en la región y de que los dos países trabajen
en cooperación.
En conformidad con el Acuerdo entre el Gobierno del Canadá y el
Gobierno de Estados Unidos de América sobre la Calidad del Aire
(1991), ambos países fijaron metas para reducir las emisiones de
NOx, y en octubre de 2000 firmaron un anexo al Acuerdo comprometiéndose
a reducir las emisiones fronterizas de NOx causadas por centrales
eléctricas a combustibles fósiles (EC 2000b). También
elaboraron en 1995 la Estrategia de América del Norte para la Investigación
del Ozono Troposférico (NARSTO), y firmaron en 1999 el Protocolo
al CLRTAP para reducir la acidificación, la eutrofización
y el ozono troposférico.
El reconocimiento de que la exposición al ozono en concentraciones
por debajo de 0,08 ppm produce consecuencias graves para la salud ha acelerado
la revisión de las normas de salud para el ozono tanto en Canadá
como en Estados Unidos (EC 2000a, US EPA 1997b). Aunque los niveles de
partículas en suspensión han disminuido en un 40 por ciento
desde 1980, las investigaciones científicas recientes han suscitado
serias preocupaciones sobre los peligros para la salud que plantean, aun
dentro de los límites permitidos, las concentraciones de las partículas
más finas transportadas por aire que son emitidas principalmente
por vehículos y centrales eléctricas. Como consecuencia
de ello, se han reajustado las normas para materia particulada en América
del Norte (EC 1999, EC 2000a, OMA 2000).
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