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En Europa la población urbana creció constantemente durante
las décadas de los años sesenta y setenta, además
de haberse dado una emigración masiva del interior de las ciudades
hacia los suburbios. Desde los años setenta ha habido una tendencia
al crecimiento descontrolado en la periferia de las ciudades, debido a
la expansión de la infraestructura, a un mayor ingreso en los hogares,
a una reducción en el tamaño de las cada vez más
numerosas viviendas, así como al envejecimiento de la población.
Entre 1980 y 1995 la población urbana de Europa Occidental aumentó
un 9 por ciento (United Nations Population Division 2001) pero el número
de viviendas en el área se incrementó en un 19 por ciento
(EEA 2000).
Actualmente el nivel de urbanización en Europa
es del 74,6% y tendrá un crecimiento anual calculado en 0,3% entre
el año 2000 y 2015 (UNCHS 2001a). Se espera que Europa se estabilice
en un nivel de urbanización de aproximadamente el 82 por ciento.
En la actualidad, la mitad de su población vive en pequeñas
ciudades de entre 1.000 y 50.000 habitantes, una cuarta parte vive en
ciudades medianas de entre 50.000 y 250.000 habitantes y la otra cuarta
parte vive en ciudades de más de 250.000 habitantes (UNCHS 2001b).
No se espera que una mayor urbanización de Europa cambie este patrón
de manera significativa.
Los problemas de desarrollo urbano y su impacto en el medio ambiente
son todo un desafío para los encargados de las políticas
europeas. El problema se ve agravado en los países de Europa Central
y Oriental, así como en los Estados Recientemente Independizados,
por el hecho de que en la última década los gobiernos nacionales
han delegado una gran variedad de responsabilidades urbanas (ambientales)
en las autoridades locales o regionales, pero no han ofrecido los recursos
adecuados para cumplir con estas responsabilidades. Las autoridades locales
de toda Europa han comenzado a aplicar Programas Locales 21 y Programas
de Habitat locales; un número importante ha adoptado la Carta de
Ciudades Europeas Sostenibles, que subraya la importancia de los enfoques
integrados en lo relacionado con la sostenibilidad y una mejor colaboración
entre las ciudades. Una revisión de la aplicación del Programa
de Habitat ha revelado que en Europa se ha avanzado al mejorar la eficiencia
del uso del agua mediante procesos tecnológicos avanzados y la
instrumentación de planes y políticas para el manejo de
los recursos hídricos (UNCHS 2001c). También se han hecho
esfuerzos importantes para reducir la contaminación atmosférica
y del agua mediante prevención y disminución de descargas
de las sustancias más contaminantes y peligrosas, así como
por incentivos para la reutilización y reciclado. No obstante,
la creciente contaminación atmosférica generada por los
vehículos automotores sigue siendo motivo importante de preocupación.
En Europa Oriental, el uso de obsoletos sistemas comunitarios de calefacción
y la quema de carbón son una causa importante de contaminación.
Los otros dos temas clave en Europa son la contaminación acústica
y los desechos sólidos.
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