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A medida que crecen los suburbios, muchas de las ciudades centrales compactas
que había en América del Norte han sido sustituidas por
una combinación de centros comerciales ampliamente dispersos, complejos
de viviendas y carreteras (Miller 1985). Este patrón de urbanización
es una de las principales fuerzas que provocan el aumento global en la
demanda de energéticos (UNDP, UNEP, World Bank y WRI 1996). Las
ciudades de América del Norte consumen grandes cantidades de energía
y materia prima, y producen grandes cantidades de desechos y contaminación.
Y con sólo el cinco por ciento de la población mundial,
América del Norte es un consumidor importante de los recursos naturales
del mundo y uno de los principales productores de sus desechos. Como consecuencia,
sus efectos en el medio ambiente mundial son mayores que el de cualquier
otra región.
América del Norte también produce
más desechos sólidos municipales que cualquier otra región.
Estos desechos generados en Estados Unidos continúan en aumento,
aunque a un ritmo mucho menor que con anterioridad a 1970; al mismo tiempo,
la recuperación de desechos está aumentando mientras que
la eliminación en vertederos está disminuyendo (véase
el gráfico). Los materiales livianos y voluminosos, como el papel
y el plástico están reemplazando a los materiales densos
y pesados en la corriente de desechos, lo que aumenta el volumen de desechos
(PCSD 1996a). El hecho de que se continúen aplicando tecnologías
antiguas, sumado a un estilo de vida del consumidor basado en el interés
por la movilidad, y la conveniencia y facilidad de disposición
de los productos, han limitado un progreso en la eficiencia de los recursos
y en la reducción de desechos (UN 2001).
El Programa 21 determinó que el consumo y la producción
no sostenibles, especialmente en los países industrializados, son
la principal causa de deterioro ambiental en el mundo (UN 2001). Desde
1993 el tema de pautas de consumo y producción sostenibles ha formado
parte del debate político. Ambos gobiernos federales promueven
la eficiencia ecológica mediante varios programas. El Consejo Presidencial
de Desarrollo Sustentable de EE.UU. ha recomendado metas nacionales para
la administración de los recursos naturales, planeación
de población y consumo sostenible (PCSD 1996a, b). La industria
cada vez está reestructurando más sus procesos y reutilizando
la materia prima con el fin de reducir los efectos ambientales; también
hay un aumento perceptible en el número de consumidores «verdes»
o conscientes de los asuntos sociales y ambientales (Co-op America 2000).
La sociedad industrial urbana de América del Norte es al mismo
tiempo la proveedora de la calidad de vida codiciada por mucha gente de
los países en desarrollo de todo el mundo y, dada su enorme huella
ecológica, una región con efectos ambientales desproporcionados
para el planeta. Las ciudades planificadas para ser compactas son más
eficientes y sostenibles. El crecimiento inteligente de América
del Norte y los programas de ciudades sostenibles podrían reducir
la huella ecológica de la región, sin embargo apenas se
encuentran en sus inicios y su avance es lento.
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