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La eliminación segura de los desechos representa un desafío
en el Ártico, ya que el clima frío impide la descomposición
normal. Muchas comunidades incineran los desechos pero esto contribuye
a la contaminación y daña la estética del lugar.
Si bien las ciudades más grandes cuentan con sistemas de alcantarillado,
muchas comunidades más pequeñas aún deben proveer
a todos sus ciudadanos con sistemas sépticos o de tratamiento de
aguas residuales. En 1994, la mitad de los hogares rurales de Alaska sólo
tenía letrinas para la eliminación de desechos humanos.
Para el año 2001, el 70 por ciento de los hogares rurales tenía
sistemas de agua salubre y de eliminación de aguas residuales,
y para el año 2005 el Estado pretende enviar las letrinas al museo
(Knowles 2001). En todo el norte Rusia y en pequeñas comunidades
de Alaska existe un problema grave relativo a viviendas, calidad de agua
y servicios sanitarios inadecuados. Muchos asentamientos pequeños
y partes de ciudades grandes del Ártico ruso no tienen tubería
interna. El financiamiento proveniente de los gobiernos federales y regionales
apenas comienza a cubrir lentamente las necesidades de atención
médica, servicios sanitarios y bienes y servicios de consumo en
el Norte.
| La interacción de las poblaciones urbanas
y rurales |
| En el Ártico existe un contacto e intercambio constante entre
las poblaciones rurales y urbanas. Las barreras físicas son
claras, pero las sociales y económicas son permeables. Los
cazadores y los criadores visitan las ciudades (en el Ártico
ruso hasta se encuentran en las listas de los censos de las ciudades)
y los habitantes de las ciudades visitan o envían a sus hijos
a la tundra y a campamentos de pesca durante las vacaciones. Este
intercambio, interdependencia económica y movimiento constante
de la gente es notable en el Ártico ruso y americano, así
como en Groenlandia. La idea de que los grupos urbanos de minorías
indígenas no llevan una vida tradicional es muy cuestionable
y, en muchos casos, equivocada (Bogoyavlenskiy 2001). |
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