|
África experimentó algunas de las peores sequías y hambrunas en función
del número de personas que murieron o fueron afectadas (véase el cuadro),
con sequías particularmente graves en 1972-73 y 1984-85, que aquejaron
gran parte de África del Norte, Meridional, Oriental y Saheliana (Gommes
y Petrassi 1996). Los países afectados con mayor frecuencia son Botswana,
Burkina Faso, Chad, Etiopía, Kenya, Mauritania y Mozambique (FAO 2001),
donde los efectos de la hambruna se agravan por los servicios de transporte
inadecuados para recibir y distribuir alimentos y atención médica (Ehrlich
y Ehrlich 1990). Existen algunos indicios de que las sequías se están
volviendo más prolongadas y sus repercusiones, más severas (DMC 2000,
FAO 2000).
| Algunos de los peores desastres
ocurridos en África, 1972-2000 |
 |
| |
|
|
Número de muertos
|
Número de personas afectadas
|
 |
| 1972 |
hambruna |
Etiopía |
600 000 |
sin datos |
| 1973 |
sequía |
Etiopía |
100 000 |
sin datos |
| 1974 |
sequía |
Etiopía |
200 000 |
sin datos |
| 1980 |
sequía |
Mozambique |
sin datos |
6 000 000 |
| 1982 |
hambruna |
Ghana |
sin datos |
12 500 000 |
| 1983 |
sequía |
Etiopía |
sin datos |
7 000 000 |
| 1984 |
sequía |
Etiopía |
300 000 |
7 750 000 |
| 1984 |
sequía |
Sudán |
150 000 |
8 400 000 |
| 1985 |
sequía |
Mozambique |
100 000 |
2 466 000 |
| 1987 |
sequía |
Etiopía |
sin datos |
7 000 000 |
| 1990 |
sequía |
Etiopía |
sin datos |
6 500 000 |
| 1991 |
sequía |
Etiopía |
sin datos |
6 160 000 |
| 1991 |
sequía |
Sudán |
sin datos |
8 600 000 |
| 1993 |
sequía |
Malawi |
sin datos |
7 000 000 |
| 1993 |
hambruna |
Etiopía |
sin datos |
6 700 000 |
| 1999 |
hambruna |
Etiopía |
sin datos |
7 767 594 |
| 2000 |
sequía |
Etiopía |
sin datos |
10 500 000 |
 |
| Fuente: CRED-OFDA 2002. |
El riesgo de sufrir daños por causa de lluvias intensas es mayor en las
zonas más secas que en aquellas que normalmente reciben altas precipitaciones
porque existe menos cubierta vegetal que absorba el agua y estabilice
los suelos. La expansión de asentamientos informales en la zona de inundaciones
pone más personas en riesgo de ser afectadas por inundaciones, tal cual
queda ejemplificado por el municipio de Alexandra, en Johannesburgo, Sudáfrica,
durante las inundaciones de 2000, en las que cerca de 3.000 familias que
vivían en viviendas precarias ubicadas por debajo de la marca de avenida
estuvieron sometidas a la inundación y a brotes de cólera (Kim 2000, World
Bank 2001a).
Los desastres pueden tener graves repercusiones económicas que son difíciles
de calcular. Es típico que las islas del Océano Índico Occidental experimenten
diez ciclones por año, entre noviembre y mayo, que provocan fuertes vientos
y lluvias intensas. Ese fenómeno destruye la infraestructura, particularmente
en zonas bajas y donde los asentamientos han invadido áreas propensas
a las inundaciones. Se incurre en enormes costos debido a la destrucción
de actividades generadoras de ingresos, con inclusión del turismo, la
rehabilitación y el reemplazo de la infraestructura y cultivos dañados.
A escala mundial, África sufre el menor daño causado por los desastres
en términos puramente financieros, pero es posible que la relevancia de
tales pérdidas sea en realidad mayor con respecto al impacto en el desarrollo
económico. Los habitantes y economías de África dependen en gran medida
de la agricultura de secano y, por lo tanto, son vulnerables a las variaciones
en las precipitaciones. Es normal que el sector pobre de la población
sea el que más sufra por las malas cosechas ocasionadas por inundaciones
o sequías ya que a menudo cultivan en zonas que son marginales en cuanto
al clima para la producción de cultivos y no pueden acumular reservas
para utilizar en épocas de privaciones.
Tanto las sequías como las inundaciones pueden traer como resultado la
malnutrición y la hambruna, y las importaciones de alimentos y dependencia
de la ayuda alimentaria que traen aparejadas pueden afectar al potencial
de crecimiento económico de los países aquejados. En Kenya, los bajos
niveles de los embalses por causa de las sequías y embanques relacionados
con la deforestación provocaron que disminuyera la generación de energía
hidroeléctrica, teniendo que recurrir al racionamiento de agua y energía
que devastó la economía del país en 1999 y 2000. Las pérdidas ocasionadas
solamente por el racionamiento de energía se calcularon en 2 millones
de dólares por día, y el costo de la demanda de energía insatisfecha,
en 400-630 millones de dólares, equivalente al 3,8-6,5 por ciento del
PIB (World Bank 2000). En Mozambique, los costos de las inundaciones en
2000 se calcularon en 273 millones de dólares correspondientes a daños
materiales, 247 millones de dólares a pérdidas de producción, 48 millones
de dólares en exportaciones perdidas y 31 millones de dólares en el aumento
de las importaciones (Mozambique National News Agency 2000).
|