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En América Latina y el Caribe, los principales riesgos naturales son
las sequías, los huracanes, los ciclones, las tormentas tropicales, las
inundaciones, las marejadas gigantes, las avalanchas, los deslizamientos
de tierras y aludes de lodo, los terremotos y volcanes. Los accidentes
de derrames de petróleo y de las minas representan los principales desastres
por causa de actividades humanas en la región.
Se informó de un total de 65 260 muertes provocadas por desastres
naturales en la región durante el decenio de los noventa. Las muertes
fueron principalmente el resultado de inundaciones (54 por ciento), epidemias
(18,4 por ciento), tormentas, ciclones y huracanes (17,7 por ciento),
terremotos (5,2 por ciento) y deslizamientos de tierra (3,2 por ciento)
(CRED-OFDA 2002). Teniendo en cuenta que a menudo se asocia a las inundaciones
y los deslizamientos de tierra con las tormentas y huracanes, eso significa
que tres cuartas partes del total de pérdidas de vidas humanas
debidas a desastres naturales en la región tienen un origen hidrometeorológico.
El número de muertes causadas por desastres disminuyó marcadamente
entre 1972 y 1999, coincidiendo con la tendencia mundial. El total de
muertos en el decenio de los noventa fue menos de la tercera parte del
total en el decenio de los setenta en tanto que el número de heridos
decayó en casi la mitad (después de haber aumentado cerca
del 30 por ciento en el decenio de los ochenta) (CEPAL 1999). Esa tendencia
obedece a menos terremotos intensos en zonas densamente pobladas o altamente
vulnerables y al establecimiento de sistemas de alerta anticipado y medidas
de preparación para casos de desastre en algunos países
durante los últimos 30 años (PAHO 1998). Las pérdidas
económicas causadas por los desastres aumentaron en casi un 230
por ciento entre el decenio de los sesenta y el de los noventa (CEPAL
1999), y una vez más reflejaron una tendencia mundial.
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