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El tamaño de la población, el ritmo del cambio, la distribución,
la estructura por edad y la migración son aspectos fundamentales
de la demografía. En gran medida, el tamaño de la población
rige la demanda de recursos naturales y los flujos de materiales. El crecimiento
demográfico aumenta el reto de mejorar las condiciones de vida
y proporcionar servicios sociales esenciales, como vivienda, transporte,
saneamiento, salud, educación, empleo y seguridad. También
puede hacer más difícil la lucha contra la pobreza.
Un rápido crecimiento demográfico puede conducir a un conflicto
político y social entre grupos étnicos, religiosos, sociales
y lingüísticos. El incremento del número de personas
que viven en pueblos y ciudades es de especial importancia porque la urbanización
entraña grandes cambios en el estilo de vida, pautas de consumo,
desarrollo de infraestructura y flujos de desechos. La estructura de la
población (las proporciones relativas de niños, personas
en edad productiva y en edad avanzada de una población) tiene repercusiones
importantes para el crecimiento demográfico futuro, así
como para igualar la oferta de educación, salud, ingresos y pensiones
con las necesidades previstas. Por último, la migración
interna e internacional, voluntaria o forzada, algunas veces alivia y
en otras empeora las presiones que otros factores demográficos
y otras fuerzas ejercen en la sociedad y el medio ambiente.
Si se considera que muchas de las personas que tendrán hijos en
los próximos 30 años ya nacieron, ya puede decirse mucho
sobre la población que vivirá durante ese periodo. Todas
las hipótesis consideran el crecimiento constante de la población
mundial, con una disminución al final del periodo conforme un mayor
número de países atraviese por la transición demográfica.
Casi todo el crecimiento ocurre en los países en desarrollo, si
bien América del Norte es la única región desarrollada
con un crecimiento notable. Se prevén niveles de crecimiento demográfico
ligeramente menores en las hipótesis «Las políticas
primero» y «La sostenibilidad primero», lo que refleja
la idea de que las acciones normativas y los cambios de conducta aceleran
la transición a un crecimiento menos rápido. En «La
seguridad primero», se combinan una falta de políticas eficaces
con un desarrollo económico y social más lento para desacelerar
la transición. Esto conduce a niveles de población significativamente
más elevados en esta perspectiva, sin tener en cuenta la presencia
de tendencias demográficas o acontecimientos devastadores como
la pandemia de VIH/SIDA en África que podría esperarse tenga
un efecto contrario.
La urbanización aumenta o permanece estable en casi todas las
regiones en todas las hipótesis, con el mayor incremento en las
menos urbanizadas actualmente, como África y gran parte de Asia
y el Pacífico. En todas las regiones, gran parte del desarrollo
se lleva a cabo en ciudades costeras grandes, cambio que representa graves
repercusiones para el medio ambiente costero.
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| «América del Norte, Europa y Japón tienen, en todas las hipótesis,
poblaciones con una participación significativamente más numerosa
de personas de edad avanzada». |
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Aparte de la región antártica, que no tiene una población
de residentes permanentes, la estructura demográfica actual y futura
difiere marcadamente de una región a otra. América del Norte,
Europa y Japón tienen proporciones significativamente mayores de
personas en edad avanzada, un patrón que persiste y se incrementa
en todas las hipótesis. Esta tendencia es menos marcada en «La
seguridad primero», donde la medicina (y por ende la esperanza de
vida) avanza menos en todas las regiones. En otras zonas, especialmente
en África, Asia Occidental, América Latina y el Caribe,
y Asia Meridional, predomina la población joven. En todas las hipótesis,
su participación en el total la población de estas regiones
(aunque no el tamaño de su población absoluta) disminuye
gradualmente en los siguientes 30 años.
En materia de pautas de migración, la hipótesis «Los
mercados primero» y en especial la de «La seguridad primero»
son más susceptibles de tener conflictos y desigualdades, lo que
provoca más y más movimientos de refugiados y de migrantes
económicos. Si bien en «Los mercados primero» se plantea
una mayor apertura, se esperan barreras a la migración en «La
seguridad primero». «Las políticas primero» y
«La sostenibilidad primero» presuponen una migración
más abierta, en especial para refugiados y comunidades desplazadas.
Asimismo, una distribución más equitativa de recursos para
el desarrollo económico y de ayuda internacional reduce la necesidad
de emigrar.
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