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La gestión de gobierno entraña medidas, procesos, tradiciones
e instituciones por medio de las cuales se ejerce la autoridad. Con mucha
frecuencia se la asocia con organismos gubernamentales en el ámbito
nacional y con instituciones regionales o mundiales como la ONU, aunque
no siempre es el caso. Las instituciones privadas, como empresas y organizaciones
no gubernamentales, también representan un papel importante en
la gestión gubernamental. En todos los casos, los acontecimientos
que afectan la participación, la responsabilidad, la transparencia,
la corrupción y la lucha civil ejercen una influencia importante
en la conformación del futuro.
Aunque las formas y la eficacia de la gestión de gobierno difieren
de manera notable en todo el mundo, pueden identificarse varias tendencias.
Una de ellas implica mayor autonomía individual y la delegación
de autoridad. Este cambio se expresa a nivel personal en términos
de un énfasis creciente en los «derechos» individuales:
derechos humanos, derechos de la mujer y otros similares. También
se observa en la delegación de la autoridad gubernamental a unidades
más pequeñas y locales y en movimientos separatistas. El
sector privado también tiende a adoptar estructuras empresariales
«más planas» y a una toma de decisiones descentralizada.
Una segunda tendencia, en cierta forma contraria, se refiere al incremento
de la integración regional y el gobierno mundial por conducto de
mecanismos como los acuerdos ambientales y de comercio internacional.
Otra tendencia más se refiere a una mayor integración y
al crecimiento de redes entre las instituciones públicas y privadas,
y en su interior. Lo anterior se observa, en parte, en el incremento de
las redes de política pública mundial y el surgimiento de
la sociedad civil como voz importante en la toma de decisiones de muchas
regiones.
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| «En "Las políticas primero", se da por sentado un movimiento
constante hacia una mayor coordinación... en pro de una agenda más
amplia». |
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En «Los mercados primero», se da por sentado que las tendencias
actuales continúan, pero con un mayor énfasis en garantizar
el buen funcionamiento de los mercados. Los esfuerzos se orientan al desarrollo
de instituciones internacionales que alienten los mercados libres de recursos,
finanzas y productos. En «Las políticas primero» se
da por sentado un movimiento constante hacia una mayor coordinación,
en particular a nivel de gestión de gobierno internacional. Ello
incluye el desarrollo de nuevas instituciones y una mayor cooperación
entre los sectores público y privado. De manera importante, estos
cambios surgen desde arriba, por conducto de los gobiernos, las empresas
o las grandes ONG.
En «La sostenibilidad primero», se da por sentado que los
cambios en la gestión de gobierno ocurren de abajo hacia arriba.
Al reflejar los valores cambiantes y hacer uso de las tendencias a una
mayor participación en general, los individuos y las organizaciones
de base participan cada vez más en la programación de la
agenda, iniciativa que adoptan organizaciones más grandes. Los
gobiernos siguen gobernando, pero de modo que se requiere un mayor intercambio
de poder.
Como en casi toda la hipótesis de «La seguridad primero»,
las tendencias respecto de la gestión de gobierno difieren a la
larga y entre los grupos más que en las demás hipótesis.
La corrupción, la gestión de gobierno ineficaz y las reacciones
en contra de ambos elementos, contribuyen a la fragmentación de
la sociedad. Conforme se reagrupan las sociedades, los ricos dan por sentado
que la gestión gubernamental se vuelve más centralizada
y más autocrática, pero a la vez más eficaz. La coordinación
internacional también alienta la estabilidad relativa de estos
grupos. Entre los pobres, se combinan la naturaleza y la eficacia en la
gestión de gobierno.
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