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La cultura incluye la serie de valores e instituciones que permite a
una sociedad desarrollar y conservar su identidad. Las características
culturales difieren en todo el mundo y reflejan, por ejemplo, ideas opuestas
acerca del valor de la economía como un sistema de integración
de valores o acerca de la importancia de la tecnología y del cambio
tecnológico como trampolines para el progreso de la humanidad.
También giran sobre conceptos divergentes de justicia y equidad,
y sobre creencias que difieren respecto de la relación entre las
personas y el mundo natural y espiritual.
No puede soslayarse la historia reciente, en particular donde han ocurrido
episodios de racismo, colonialismo y genocidio. Mucho se ha dicho sobre
la expansión de la cultura occidental en detrimento de otras, sobre
las reacciones a esa expansión y los probables enfrentamientos
entre distintas civilizaciones que traerían aparejadas. Es evidente
que muchas personas aspiran al estilo de vida occidental, mientras que
otras ven cómo se permean los valores occidentales en las sociedades
y los asocian al individualismo egoísta y al consumo excesivo.
Esta expansión es tanto causa como efecto de la globalización
económica, ayudada por la gran penetración de las tecnologías
de la información y de los medios electrónicos. Al mismo
tiempo, han aparecido indicios claros de reacciones nacionalistas y religiosas
en su contra, que a veces se traducen en actividades terroristas y en
una guerra declarada entre naciones o al interior de las mismas.
Entre las cuatro hipótesis, la de «La sostenibilidad primero»
entraña el giro más pronunciado respecto de las tendencias
actuales en términos de cultura. El núcleo de esta hipótesis
es el ascenso de los valores de solidaridad, reciprocidad, suficiencia
y buena administración. En la medida en que no se violen estos
valores clave, la tolerancia es también un aspecto esencial de
la cultura en esta hipótesis. En «Los mercados primero»,
se da por sentado un cambio menor respecto de las tendencias actuales.
Como corresponde a la noción básica de un mercado, la tendencia
al individualismo se acelera, como lo hace la tendencia a la homogeneización
de la cultura. Lo mismo sucede con la resistencia pasiva y activa que
oponen grupos y regiones particulares. En «La seguridad primero»,
éstas y otras tendencias llevan a crisis que vulneran muchos elementos
de la sociedad. La hipótesis de «Las políticas primero»
da por sentado un camino intermedio entre «Los mercados primero»
y «La sostenibilidad primero»; los esfuerzos por alentar algunas
de las tendencias de la segunda hipótesis compiten con la inclinación
a seguir las tendencias de la primera.
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