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El fortalecimiento de las instituciones de gobierno en todos los niveles
es decisivo para lograr las metas acordadas. A nivel mundial, dichas instituciones
incluyen las organizaciones pertenecientes a las Naciones Unidas y las
instituciones de Bretton Woods, que ponen en marcha nuevos esfuerzos de
reforma o impulsan los existentes. Los acuerdos multilaterales vigentes
sobre el medio ambiente cobran nueva fuerza, mientras que se ratifican
los protocolos existentes, como los relativos al clima y a la seguridad
de la biotecnología.
Como complemento de este impulso están los esfuerzos a nivel regional
para incrementar los mecanismos entre las regiones y dentro de cada una
de ellas, de forma de hacerlos más eficientes. Esos esfuerzos son
fomentados por una serie de reuniones regionales, que reúnen a
estados nación y a entidades regionales y subregionales. La más
notoria es celebrada en África a instancias de la recién
formada Unión Africana, y se plasma en la Carta del Milenio de
África para el Desarrollo Sostenible.
Desde luego, los esfuerzos regionales y mundiales requieren medidas a
nivel nacional. Además, las intenciones expresadas en los más
altos niveles necesitan traducirse en metas y acciones convincentes que
se pongan en marcha en los ámbitos nacional y subnacional. Para
ello se requiere que las naciones confíen más, y deleguen
más autoridad, en los ministerios orientados a las políticas
sociales y ambientales.
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| «Se entiende que se necesitarán cambios significativos en los
sistemas sociales y económicos para lograr los objetivos establecidos
y que dichos cambios tomarán tiempo». |
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Se entiende que se necesitarán cambios significativos en los sistemas
sociales y económicos para lograr los objetivos establecidos y que dichos
cambios tomarán tiempo. Se deben tomar medidas en muchos niveles distintos.
Destacan ciertas áreas en las que las naciones deben colaborar tanto con
instituciones mundiales como entre sí, a saber: problemas ecológicos mundiales
como el agotamiento del ozono estratosférico, el cambio climático, la
pérdida de diversidad biológica y el transporte a larga distancia de contaminantes
orgánicos persistentes. Quizás más importantes aún porque son el origen
de estas preocupaciones ecológicas sean las cuestiones económicas, como
el comercio y la deuda externa. El desarrollo y la transferencia de tecnología
(en particular en las áreas de la información y comunicación, la biotecnología
y la utilización de la energía), así como el mantenimiento de los derechos
de propiedad intelectual se incluyen también en la agenda conjunta. Otras
cuestiones que exigen atención son los procesos migratorios, la seguridad
y el uso compartido de recursos comunes, por ejemplo, los océanos, las
regiones polares y el espacio.
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