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Estos cambios generalizados se producen a un ritmo distinto en las diferentes
regiones. Para el año 2032, algunos cambios ya están muy avanzados y se
encuentran en una nueva etapa de conclusión funcional más estable, mientras
que otros apenas se inician. Aunque ha habido reveses, éstos no han sido
graves o generalizados. Esta transición sin contratiempos obedece a la
naturaleza del proceso, el cual, si bien ha sido algo caótico e imprevisto,
por momentos fue impulsado desde las bases y contó con un sólido apoyo
en los niveles superiores. El grado de participación entre los gobiernos
y la sociedad, y la evolución continua de las creencias básicas han sido
decisivos para permitir que los gobiernos apliquen políticas que de otro
modo no habrían sido posibles. Como ejemplos bastan el establecimiento
de santuarios terrestres y marinos y cambios positivos importantes en
la aplicación de sanciones y descuentos fiscales.
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| «Las nuevas tecnologías desempeñan un importante papel, como
catalizadores de muchos de estos cambios y también en respuesta a
ellos». |
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Por otra parte, como las empresas, las ONG y los gobiernos, trabajando
juntos o por separado, tienen un gran éxito, impulsan las acciones
y alientan a otros a seguir su ejemplo. La evidencia de estos beneficios
acumulados ayuda a los gobiernos a emprender acciones, pues resulta muy
difícil que sus opositores puedan cuestionar la viabilidad de cumplir
nuevos objetivos. Además, a medida que se emprenden acciones formales,
éstas funcionan como un trinquete, impidiendo que se reviertan
los avances.
Sin duda, los conjuntos de cambios interrelacionados que ocurrieron en
los primeros tres decenios del nuevo milenio forman parte de una amplia
transformación social. Aunque nadie se atrevería a afirmar
que se ha alcanzado la sostenibilidad, se tiene claro que el mundo avanza
en la dirección correcta y que no hay posibilidad de dar marcha
atrás.
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