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Referencias
para los
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La conservación de la diversidad biológica representa otro reto importante
para el medio ambiente en el ámbito mundial. Sin una acción política vigorosa,
los humanos continuarán desarrollando más el planeta, lo que reducirá
y fragmentará los ecosistemas naturales. Las zonas edificadas aumentan
en casi todas las regiones e hipótesis, siendo América del Norte y Europa
las únicas excepciones en donde disminuyen ligeramente en la hipótesis
de «La sostenibilidad primero» (véase el gráfico).
En la hipótesis de «La seguridad primero» se hace más evidente la falta
de medidas de control efectivas, como podrían ser obstáculos realistas
a la expansión de las tierras urbanas en materia de precios. El porcentaje
de tierra edificada puede parecer pequeño, pero la red de infraestructura
que sostiene estos sitios (caminos, cableado eléctrico, aeropuertos, puertos
y represas) afecta zonas mucho más extensas. La expansión también será
notable en los próximos 30 años (véanse los mapas
y el diagrama contiguo). La introducción de dicha infraestructura puede
llevar a la explotación descontrolada de recursos que a menudo se vincula
con la cacería legal o furtiva, la deforestación, la degradación hídrica
y de la tierra, los cultivos ilegales, el turismo y los conflictos por
la tierra. En las hipótesis de «Los mercados primero» y «La seguridad
primero» se aceleran estos procesos provocados por la búsqueda de recursos,
que rápidamente ocasionan pérdidas de zonas en donde aún existe vida silvestre,
así como graves impactos en la diversidad biológica y en las poblaciones
indígenas. Un mundo donde prevalece «Las políticas primero» continuará
protegiendo las zonas adicionales y aplicará medidas de mitigación. Sin
embargo, lo hace a un ritmo mucho menor al del desarrollo, como en el
siglo anterior. Hasta en las condiciones que plantea la «La sostenibilidad
primero» resulta imposible evitar por completo el impacto creciente del
desarrollo de infraestructura, que constituye el sistema nervioso central
del mundo moderno, y del crecimiento continuo del consumo humano de combustibles
y minerales, así como de bienes y servicios derivados de recursos naturales.
No obstante, en el transcurso del periodo de 30 años los niveles podrán
llegarán a estabilizarse.
Junto con los crecientes efectos del cambio climático, estos avances
reducirán gravemente la diversidad biológica en la mayor parte de las
regiones en todas las hipótesis (véanse los mapas).
Un resultado particularmente problemático derivado del cambio climático
es la cantidad tan extensa de zonas en riesgo debido a que la vegetación
natural no se puede adaptar al ritmo de cambio en la temperatura y las
precipitaciones.
Para los próximos 30 años casi en todas las hipótesis se pueden apreciar
ciertos cambios negativos que parecen inevitables. Sin embargo, la reducción
en las emisiones de gases de efecto invernadero, junto con audaces iniciativas
conservacionistas como las que siguen a continuación, pueden dar como
resultado la limitación de estos efectos:
- una marcada reducción en la expansión de infraestructura hacia las
zonas silvestres aún existentes;
- freno a la mayor fragmentación de zonas ya afectadas;
- implementación de medidas de mitigación para reducir los efectos sobre
la diversidad biológica provenientes de las redes existentes;
- introducción de medidas de restauración posiblemente costosas, y
- demarcación de amplias zonas de amortiguación en torno a las reservas
naturales.
Las presiones también aumentan en los ecosistemas costeros de la mayoría
de las regiones y de las hipótesis. Además de las presiones ejercidas
por la explotación directa de los recursos en estas zonas, también hay
efectos derivados de la construcción de infraestructura costera y de fuentes
de contaminación terrestres (véase el gráfico). Estas presiones tienen
una dimensión particularmente grande en Asia y el Pacífico, donde provienen
de varias fuentes, con predominio de la actividad agrícola. Asia Occidental
también se enfrenta a presiones cada vez mayores ante las condiciones
de las hipótesis de «La seguridad primero» y «Los mercados primero», pero
en general, las prácticas de gestión eficiente de los recursos hídricos
en la región dan como resultado un efecto muy positivo, en especial en
la hipótesis de «La sostenibilidad primero».
En Europa, la costa Mediterránea sufre una presión particular debido
a una combinación de crecimiento urbano con instalaciones inadecuadas
para el tratamiento de aguas residuales, el turismo y las tierras de cultivo
de uso intensivo muy cercanas a las desembocaduras de los ríos principales.
América Latina y el Caribe actualmente sufren menos presiones por las
fuentes de contaminación terrestres a lo largo de gran parte de sus litorales,
en comparación con otras regiones, pero hay un aumento marcado en los
años siguientes. América del Norte y África también parten de una base
relativamente baja, pero ciertas zonas, como las desembocaduras de grandes
sistemas fluviales como el Misisipi y el Nilo, tienen una importancia
determinante.
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