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En todas las hipótesis, excepto «La seguridad primero», se implementan
distintas clases de políticas relativas a la planificación del uso de
tierras y la protección eficaz de las tierras cultivables para evitar
la degradación real de las tierras de labranza extremadamente escasas
en la región. Como consecuencia, el índice de degradación y pérdida de
tierras aminora y gradualmente se estabiliza. En la hipótesis «Los mercados
primero», se ordenan las tierras de cultivo disponibles con más cuidado
que antes, con el interés de proteger los mercados agrícolas. Sin embargo,
el crecimiento de la población y de la economía contrarrestan bastante
esos esfuerzos (véase el diagrama). La conservación
de tierras en «Las políticas primero» y «La sostenibilidad primero» produce
una degradación más lenta de las tierras de cultivo. Además, se restaura
parte de la tierra degradada y ello causa índices netos significativamente
menores que en «Los mercados primero» o «La seguridad primero». En «La
sostenibilidad primero», las reducciones en el crecimiento demográfico
y los adelantos bien documentados de la biotecnología y la ingeniería
genética compensan aún más esas presiones.
El estrés hídrico en Asia Occidental sigue aumentando a medida que la
demanda de agua supera los recursos hídricos disponibles, debido al crecimiento
demográfico y la expansión de diferentes sectores de desarrollo (véanse
los diagramas). En «Los mercados primero» y «La seguridad primero», la
calidad del agua en deterioro y la mayor competencia entre sectores, usuarios
o ambos, dificulta la producción alimentaria y provoca conflictos (especialmente
entre el sector doméstico y el agrícola), hecho que aumenta los problemas
de salud relacionados con el agua. Las extracciones de agua son ligeramente
más altas en «La seguridad primero» a raíz de la generación térmica de
energía eléctrica refrigerada por agua. Una mayor eficacia en el riego
y cambios menores en las zonas de regadío (únicamente en «Los mercados
primero») disminuyen la extracción de agua destinada al riego. En total,
las extracciones de agua aumentan levemente en ambas hipótesis, lo que
produce un aumento en las zonas con un estrés hídrico grave, afectando
a más de 200 millones de personas. Las políticas de gestión de la demanda
y conservación se introducen gradualmente en «Los mercados primero» a
medida que el grado de escasez de agua aumenta en países determinados,
pero no existe una planificación estratégica para los recursos hídricos
en el mundo de «La seguridad primero». Según esa hipótesis, la escasez
de agua alcanza sus niveles máximos en la Península Arábiga, en lo que
respecta al número de personas afectadas, y las aguas subterráneas, la
principal fuente de agua en esa subregión, se agotan y deterioran a un
punto tal que no pueden aprovecharse directamente.
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Referencias
para los
diagramas |
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De acuerdo con las hipótesis «Las políticas primero» y «La sostenibilidad
primero», las reducciones en las tierras de regadío de la región, combinadas
con cambios estructurales en la forma en que se usa el agua en la industria,
disminuyen las extracciones totales de agua. Por consiguiente, algunas
cuencas fluviales dejan de estar clasificadas en la categoría de grave
estrés hídrico. En «Las políticas primero», se estabiliza la zona con
estrés hídrico al adoptar una ordenación estratégica de los recursos hídricos
para aumentar la eficiencia en el aprovechamiento del agua y la protección
de recursos. Se produce un importante cambio de políticas: del «aumento
de la oferta» se va hacia la «gestión de la demanda y la conservación».
Ese cambio se logra mediante la fijación del precio del agua, campañas
de concientización y educación, aplicación de la legislación y gestión
del agua marginal así como una asignación más eficiente de recursos hídricos
entre los sectores económicos en pugna. En «La sostenibilidad primero»,
el aumento de agua dulce que está disponible gracias a la tecnología de
desalinización, la amplia aplicación de la biotecnología en el campo de
la producción alimentaria y la disminución en el índice de crecimiento
demográfico en la región ayudan a contrarrestar los efectos de la demanda
adicional asociada con un mayor crecimiento económico. Sin embargo, en
ambas hipótesis, la escasez de agua persiste y afecta a números cada vez
mayores de personas a medida que la demanda de agua sigue superando los
recursos hídricos disponibles.
El impacto del estrés hídrico en las diferentes hipótesis
depende también de las relaciones entre los países de Asia
Occidental y de las relaciones de Asia Occidental con otras regiones.
Cerca del 60 por ciento de los recursos de aguas superficiales se originan
fuera de la región. En «La seguridad primero», los
países que comparten cuencas fluviales no firman convenios ni acuerdos
para compartir y ordenar los recursos hídricos, que incluyen las
aguas superficiales y subterráneas, o para controlar su cantidad
y calidad. En «Los mercados primero», es posible que se logre
compartir equitativamente los recursos hídricos superficiales entre
esos países, limitando los conflictos y la tensión. Ese
cambio ayuda también al desarrollo global, aumenta la producción
agrícola y reduce la incertidumbre en la planificación.
No obstante, continúa la construcción de represas en países
aguas arriba que controlan las corrientes aguas abajo, lo que aumenta
la tensión en la región y afecta a los ecosistemas fluviales
y marinos aguas abajo. Esa situación se agrava por causa de las
sequías cíclicas que son características de la región.
En «La seguridad primero», los conflictos y la tensión
aumentan dentro de la región así como con países
fuera de la misma, lo que en última instancia conduce a guerras
por las aguas. Esas preocupaciones se alivian en «Las políticas
primero» y «La sostenibilidad primero» ya que los países
negocian acuerdos para compartir equitativamente los recursos hídricos
superficiales.
Tales medidas van más allá en «La sostenibilidad
primero». Se adopta ampliamente un enfoque total de la gestión
de cuencas hidrográficas y se acuerdan convenios a fin de compartir
y ordenar los recursos hídricos subterráneos para salvaguardar
tanto la cantidad como la calidad. Existe asimismo una mayor cooperación
entre los países para la construcción de represas, con inclusión
de las evaluaciones de impacto ambiental que observan los posibles efectos
en las partes aguas abajo de los ecosistemas fluviales y marinos.
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