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GEO-3: GLOBAL ENVIRONMENT OUTLOOK  
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La Conferencia de las Naciones Unidas sobre el Medio Humano

La Conferencia de las Naciones Unidas sobre el Medio Humano, que tuvo lugar en junio de 1972, fue el evento que convirtió al medio ambiente en un tema de relevancia a nivel internacional. La conferencia reunió tanto a países desarrollados como en desarrollo, aunque debe señalarse que la entonces Unión Soviética y la mayoría de sus aliados no asistieron.

La Conferencia de Estocolmo emitió una Declaración de 26 Principios y un plan de acción con 109 recomendaciones. Se fijaron algunas metas específicas: una moratoria de diez años a la caza comercial de ballenas, la prevención de descargas deliberadas de petróleo en el mar a partir de 1975, y un informe sobre los usos de la energía para 1975. La Declaración de Estocolmo sobre el Medio Humano y sus Principios formaron el primer cuerpo de una «legislación blanda» para cuestiones internacionales relativas al medio ambiente (Long 2000). Los principios se parafrasean libremente en el recuadro pertinente.

La conferencia también definió al Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA, véase el recuadro) como «la conciencia ambiental del sistema de las Naciones Unidas».

El nacimiento del Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente

La Conferencia de Estocolmo recomendó la creación de un pequeño secretariado en las Naciones Unidas como punto focal para la acción y coordinación de las cuestiones del medio ambiente dentro de ese sistema. El mismo fue establecido más avanzado el año 1972 con el nombre de Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA), siendo encabezado por un director ejecutivo cuyas responsabilidades incluían:

  • brindar apoyo al Consejo de Administración del PNUMA;
  • coordinar programas ambientales dentro del sistema de las Naciones Unidas;
  • dar orientación en la formulación e implementación de programas ambientales;
  • asegurar la cooperación de la comunidad científica y de otros profesionales de las diferentes partes del mundo;
  • efectuar recomendaciones sobre la cooperación internacional en materia de medio ambiente; y
  • presentar propuestas de planificación a mediano y largo plazo para programas de las Naciones Unidas en el área del medio ambiente.

Actualmente, la misión del PNUMA es «proporcionar liderazgo y promover los esfuerzos conjuntos para el cuidado del medio ambiente, alentando, informando y capacitando a las naciones y los pueblos para que mejoren su vida sin comprometer la de las futuras generaciones.»

Puede afirmarse que muchos de los hitos de los años setenta fundamentales para el medio ambiente son consecuencia directa de Estocolmo. Vale la pena recordar, sin embargo, que Estocolmo fue un reflejo de la mentalidad de ese tiempo o, al menos, de la visión de muchos en Occidente. Aún así, puede servir de referencia enumerar algunos de los cambios importantes que siguieron a la conferencia:

  • Estocolmo articuló el derecho de las personas a vivir en un «medio ambiente de calidad tal que les permita llevar una vida digna y gozar de bienestar». Desde entonces, muchas organizaciones, como la Organización de la Unidad Africana (OUA), y alrededor de 50 gobiernos de todo el mundo adoptaron instrumentos o constituciones nacionales que reconocen al medio ambiente como un derecho humano fundamental (Chenje, Mohamed-Katerere y Ncube 1996).
  • Gran parte de las legislaciones nacionales relativas al medio ambiente se elaboraron a partir de Estocolmo. De 1971 a 1975, se aprobaron 31 importantes leyes nacionales ambientales en países pertenecientes a la Organización de Cooperación y Desarrollo Económicos (OCDE), en comparación con sólo 4 en el periodo de 1956 a 1960, 10 de 1960 a 1965 y 18 de 1966 a 1970 (Long 2000).
  • El medio ambiente se incluyó u obtuvo un lugar más prioritario en un gran número de agendas regionales y nacionales. Por ejemplo, antes de Estocolmo existían únicamente cerca de 10 ministerios de medio ambiente, en cuanto que para 1982, ya unos 110 países contaban con un ministerio o secretaría específico para la materia (Clarke y Timberlake 1982).