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GEO-3: GLOBAL ENVIRONMENT OUTLOOK  
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El decenio de los noventa: la implementación del desarrollo sostenible

Los años noventa se caracterizaron por la búsqueda de un mayor entendimiento del concepto y la importancia del desarrollo sostenible, que se complementó con las tendencias cada vez más veloces hacia la globalización, sobre todo en lo referente al comercio y la tecnología. Creció la convicción de que había un número en aumento de problemas mundiales relativos al medio ambiente que necesitaban soluciones internacionales. El perfil de las cuestiones ambientales iba en aumento en el Sur, donde nuevas organizaciones comenzaron a exigir diagnósticos y soluciones para los países en desarrollo. En Hungría se estableció el Centro Regional Ambiental para Europa Central y Oriental para atender los problemas ambientales en la Europa Central post-soviética. La industria privada se ocupó de poner su casa en mejor orden ambiental. Internet y las comunicaciones electrónicas tuvieron un crecimiento exponencial.

La década empezó mal desde la perspectiva del medio ambiente, con la pérdida de miles de vidas en la Guerra del Golfo Pérsico en 1991 y el corte parcial de suministro eléctrico en la zona, cuando millones de barriles de petróleo fueron incendiados intencionalmente (Bennet 1995). Esta fue una catástrofe ambiental enorme para Asia Occidental. Según se informó, un derrame de entre 0,5 y 11 millones de barriles de petróleo crudo, originó la muerte de 15 000 a 30 000 aves marinas. Además, se contaminó cerca del 20 por ciento de los manglares del Golfo Pérsico y se afectó al 50 por ciento de los arrecifes de coral (Island Press 1999). La atmósfera tampoco se salvó: se quemaron cerca de 67 millones de toneladas de petróleo, lo que produjo alrededor de 2,1 millones de toneladas de hollín y 2 millones de toneladas de dióxido de azufre (Bennet 1995).

«La solución no puede ser impedir el desarrollo a los que más lo necesitan. Lo real es que todo lo que contribuya hoy al subdesarrollo y la pobreza constituye una violación flagrante de la ecología».

-Fidel Castro, UNCED, 1992.


Los bomberos tratan de apagar un pozo petrolero en llamas en Kuwait en 1991.

Fuente: PNUMA, Abdel Saurad-Mali, Kuwait, Still Pictures

En las demás regiones, mientras se realizaba un progreso tecnológico que transformaba a las sociedades industrializadas, pocos se beneficiaban en el mundo en desarrollo. La cuota de muerte por enfermedades infecciosas (como paludismo, SIDA, diarrea y enfermedades respiratorias) era 160 veces mayor que el número de muertes producidos por desastres naturales en 1999, que incluyeron terremotos en Turquía, inundaciones en Venezuela y ciclones en India (IFRC 2000). Según informes de la Federación Internacional de Sociedades de la Cruz Roja y la Media Luna Roja, una encuesta en 1995 realizada en 53 países demostraba una reducción del 15 por ciento en el gasto de salud por persona, tras un ajuste económico estructural.

Para 1997, cerca del final del siglo XX, unos 800 millones de personas (casi el 14 por ciento de la población mundial) no sólo pasaban hambre, sino que tampoco sabían leer ni escribir, habilidades esenciales para el desarrollo sostenible (UNESCO 1997).

En términos de gestión gubernamental, los hechos de finales de los años ochenta siguieron influyendo en el desarrollo político en todo el mundo. Ninguna región estuvo inmune: en África y América Latina se dejaron de lado a regímenes dictatoriales o militares, en tanto en algunas naciones europeas un electorado en movimiento relegó a la oposición a antiguos partidos oficialistas únicos. La gente comenzó a ejercer su derecho a elegir a sus líderes y exigir responsabilidad. A pesar de estos cambios radicales en materia de gobierno, su impacto inmediato en cuestiones de medio ambiente fue muy limitado en la mayoría de los países. En los países de la antigua Unión Soviética, la recesión económica ayudó a reducir la emisión de desechos y el consumo de energía. Todavía no se sabe si estos efectos serán temporales o no.

A nivel institucional, las ideas que tomaron forma durante la década de 1980, como la participación de un gran número de partes interesadas y la creciente responsabilidad en materias sociales y del medio ambiente, adquirieron un mayor perfil debido a varios acontecimientos internacionales. El primero fue una conferencia ministerial sobre el medio ambiente que tuvo lugar en Bergen, Noruega, en mayo de 1990, donde tales ideas fueron aprobadas formalmente por primera vez. Esta conferencia se convocó como preparación para la Conferencia de las Naciones Unidas sobre el Medio Ambiente y el Desarrollo (CNUMAD) o Cumbre para la Tierra, que tuvo lugar en junio de 1992 en Río de Janeiro, Brasil.