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GEO-3: GLOBAL ENVIRONMENT OUTLOOK  
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Productos químicos

Hace treinta años muchos productos químicos tóxicos y persistentes se consideraban no sólo recursos, sino contaminantes que afectaban la salud humana y el medio ambiente, en particular cuando podían acumularse en la cadena alimentaria o transportarse largas distancias alrededor del mundo. Actualmente, los productos químicos son considerados como un factor mucho más importante para el desarrollo y como un recurso que se debe manejar para proteger e incluso mejorar la salud humana y el medio ambiente. Este manejo seguro de las sustancias químicas se aplica tanto a las antropógenas como a las de origen natural, incluidas las generadas a través de procesos biológicos.

La comunidad internacional concluyó recientemente un convenio clave para controlar el uso de un grupo de compuestos orgánicos tóxicos persistentes (ver el recuadro). En diciembre de 2000 los representantes de 122 gobiernos se reunieron en Johannesburgo, Sudáfrica, y terminaron el texto de un tratado jurídicamente vinculante para implementar la acción internacional contra ciertos contaminantes orgánicos persistentes (COP). El Convenio de Estocolmo sobre los contaminantes orgánicos persistentes, que se firmó en mayo de 2001 y contaba con 111 signatarios y 2 Partes para diciembre de 2001, establece medidas de control para 12 productos químicos. Las disposiciones de control demandan la eliminación de la producción y el uso de los COP producidos intencionalmente y la eliminación, donde sea posible, de los COP producidos sin intención (UNEP 2001).

Contaminantes orgánicos persistentes

El tratado sobre los COP abarca una lista inicial de doce productos químicos, llamados los «12 proscritos»:

  • Ocho plaguicidas: aldrina, clordano, diclorodifeniltricloroetano (DDT), dieldrin, endrín, heptacloro, mirex y toxafeno;
  • dos productos químicos industriales: bifenilos policlorados (BPC) y hexaclorobenzeno (que también es un plaguicida), y
  • dos productos secundarios indeseables de la combustión y los procesos industriales: dioxinas y furanos.

Se hizo una excepción relacionada con la salud para el DDT hasta 2025, puesto que todavía se necesita en muchos países para controlar al mosquito del paludismo. Los gobiernos pueden conservar el equipo existente que contenga BPC de manera que se eviten las filtraciones, con lo que se les otorga el tiempo necesario para conseguir sustitutos libres de BPC. Estos químicos se han utilizado ampliamente en transformadores eléctricos y otros equipos.

El Convenio también nombró de forma interina al FMAM como su principal mecanismo de financiamiento, a través del cual los países desarrollados canalizarán recursos nuevos y adicionales para ayudar a los países de economías en transición y en desarrollo a hacer frente a sus compromisos. Además, incorpora medidas cautelares para examinar otros productos químicos mediante procesos científicos, a fin de que tales productos puedan, en su caso, ser incluidos en la lista por la Conferencia de Partes.

Fuente: UNEP 2001

Desde la Conferencia de Estocolmo, la industria química mundial ha crecido casi nueve veces y se espera que continúe haciéndolo a un ritmo anual de alrededor del 3 por ciento durante las próximas tres décadas, con un aumento considerable en su comercio (OECD 2001). Esto incrementará el riesgo de exponer a un número creciente de personas y al medio ambiente a productos químicos nuevos y surgirá la posibilidad de nuevas enfermedades de origen químico.

Actualmente, acceder a la información sobre la liberación de químicos en el medio ambiente es mucho más fácil que en el pasado. América del Norte ha encabezado la acción en este campo, sobre todo mediante el Inventario de Liberación de Tóxicos (TRI 2001) y la promulgación de la ley de planeación contra emergencias y derecho de la ciudadanía a la información (Emergency Planning and Community Right-to-Know Act-EPCRA), en los Estados Unidos en 1986. El propósito de la mencionada ley es el de informar a las distintas comunidades y a la ciudadanía sobre los peligros químicos en sus regiones. Además, ley requiere que las empresas informen a las autoridades estatales y locales sobre la ubicación y cantidad de químicos que almacenan en sus instalaciones. A través de la ley EPCRA el Congreso de Estados Unidos ordenó que se hiciera público un Inventario de Liberación de Tóxicos (TRI). Este inventario suministra información pública sobre los químicos potencialmente peligrosos y sus usos, para que las comunidades tengan mayor poder de presión con el objeto de que las compañías se hagan responsables y tomen decisiones fundamentadas sobre el manejo de los productos químicos tóxicos.