About UNEP UNEP Offices News Centre Publications Events Awards Milestones UNEP Store
GEO-3: GLOBAL ENVIRONMENT OUTLOOK  
UNEP Website GEO Home Page
UNEP Website GEO Home Page

Cambio climático

Las consecuencias del cambio climático mundial en la agricultura y los ecosistemas son altamente inciertas. Basados en modelos de simulación, los impactos más probables son efectos favorables generales para los márgenes más fríos de la zona templada, y consecuencias adversas para la zona semiárida subtropical (véase el recuadro). Los cambios regionales en el clima ya han afectado a diferentes sistemas físicos y biológicos en muchas partes del mundo. Los periodos de crecimiento entre las latitudes medias y altas se han alargado. Se han observado cambios altitudinales y hacia los polos en la distribución geográfica de vegetales y animales (IPCC 2001). Los sistemas naturales bajo riesgo de ser afectados por el cambio climático incluyen los glaciares, atolones, ecosistemas polares y alpinos, humedales en las praderas y los pastizales autóctonos subsistentes. Entre los sistemas humanos vulnerables se encuentran la agricultura, principalmente la seguridad alimentaria, y la silvicultura.

Controversia demográfica

Numerosas personas identifican como importantes causas de desertificación a las presiones demográficas en aumento que ejerce el sector pobre de la población y el consiguiente pastoreo excesivo, deforestación y prácticas agrícolas insostenibles. Sin embargo, esa teoría se basa en el supuesto de que la degradación ambiental sólo se atribuye al sector pobre y a sus poblaciones en crecimiento. No incluye el efecto de la cadena de comercio internacional y las prácticas económicas que resultan en precios bajos para la materia prima agrícola y pecuaria del Sur; ni las consecuencias de las coacciones políticas tales como la deuda, que obligan a un país a promover prácticas perjudiciales en la utilización de tierras con el fin de obtener divisas. En una reacción simplista, Occidente opta por proporcionar alimentos, primero mediante asistencia y luego promoviendo una mayor producción agrícola. El problema todavía persiste y demuestra que la solución es aún más compleja.

Fuente: CSE 1999.

Desde el decenio de los noventa, la cuestión del cambio climático dirigió la atención a la función de las tierras como el depósito terrestre del carbono. La degradación de tierras casi siempre implica la pérdida de materia orgánica presente en el suelo. Si esa tendencia pudiera contenerse o revertirse, sería muy posible secuestrar el carbono mediante la acumulación de los niveles de carbono almacenados en los suelos y en la cubierta vegetal (IFAD/FAO 1999).

Repercusiones del cambio climático en las tierras y la diversidad biológica de cada región
Región Capacidad de adaptación, vulnerabilidad y cuestiones clave
África

Se pronostica que el rendimiento de granos bajará para muchos escenarios, lo que causará una disminución en la seguridad alimentaria, especialmente en los pequeños países importadores de alimentos.

Las reducciones en las precipitaciones medias anuales, escorrentías y humedad del suelo agravarán la desertificación, especialmente en África Meridional, del Norte y Occidental.

Se pronostican extinciones considerables de especiales vegetales y animales que afectarían a los medios de subsistencia rural, al turismo y a los recursos genéticos.

Asia y el Pacífico

Las disminuciones en la productividad agrícola y la acuicultura causadas por el estrés hídrico y térmico, el aumento del nivel del mar, inundaciones y sequías, y ciclones tropicales provocarían un descenso de la seguridad alimentaria en muchos países de Asia árida, tropical y templada; la agricultura se expandiría y la productividad aumentaría en las zonas septentrionales.

El cambio climático agravaría las amenazas a la diversidad biológica por causa de cambios en la utilización y cubierta de la tierra y de la presión demográfica en Asia.

En Australia y Nueva Zelandia, las repercusiones generales de los cambios climáticos y de CO2 en algunos cultivos templados pueden resultar positivas al principio, pero se prevé que ese balance se vuelva negativo para ciertas zonas y cultivos afectados por un mayor cambio climático.

Algunas especies con habitáculos climáticos restringidos y que no pueden migrar debido a la fragmentación del paisaje, a diferencias en el suelo o en la topografía podrían comenzar a estar en peligro de extinción o directamente extinguirse.

Europa Se producirán algunos efectos positivos en la agricultura del norte de Europa; la productividad disminuirá en el sur y este de ese continente.
América Latina

Se prevé que el rendimiento de cultivos importantes disminuya en muchos lugares de América Latina, incluso cuando se tomen en cuenta los efectos del CO2; la agricultura de subsistencia podría estar en riesgo en algunas regiones de América Latina.

Aumentaría el ritmo de pérdida de diversidad biológica.

América del Norte Algunos cultivos se beneficiarían con un calentamiento moderado acompañado de un aumento de CO2, pero los efectos variarían entre cultivos y regiones, como descensos por sequías en algunas zonas de las Praderas de Canadá y las grandes llanuras de Estados Unidos, un posible aumento en la producción alimentaria en zonas de Canadá ubicadas al norte de aquellas actualmente productivas y una mayor producción forestal cálido-templada variada.
Polares Los sistemas naturales en las regiones polares son muy vulnerables al cambio climático y los ecosistemas existentes tienen una baja capacidad de adaptación; es probable que las comunidades tecnológicamente desarrolladas se adapten fácilmente al cambio climático, pero algunas comunidades indígenas, en las cuales se sigue un estilo de vida tradicional, tienen poca capacidad y escasas opciones de adaptación.
Pequeños Estados insulares

El aumento previsto del nivel del mar de 5 mm/año durante 100 años causaría una mayor erosión costera, pérdida de tierras y propiedades, y desplazamiento de personas. Las limitadas tierras agrícolas y la salinización del suelo hacen que la agricultura de los pequeños Estados insulares sea muy vulnerable al cambio climático, tanto para la producción alimentaria nacional como para la exportación de cultivos comerciales.

Fuente: IPCC 2001.