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GEO-3: GLOBAL ENVIRONMENT OUTLOOK  
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Conclusión

El aumento en la población mundial significa que las presiones ejercidas sobre las tierras continuarán siendo graves, especialmente en África y Asia. Las mayores necesidades de alimentos y otros productos agrícolas deben satisfacerse sobre todo mediante el aumento y mantenimiento del rendimiento agropecuario y al uso más intensivo de la tierra. Asimismo, ello deberá ir acompañado por una cosecha y procesamiento de productos más eficientes a fin de reducir las pérdidas posteriores a la producción. No obstante, los cálculos actuales también suponen una expansión de la superficie cultivada en los países en desarrollo, aunque a la mitad del ritmo de los últimos 30 años (FAO 2001). Para 2030, los cálculos de la FAO indican que se van a utilizar unos 57 millones de hectáreas más para el cultivo en África, y otros 41 millones de hectáreas en América Latina, lo que representa aumentos del 25 y 20 por ciento respectivamente (FAO 2001). Esa expansión debe producirse necesariamente ya sea por una mayor conversión de terrenos de bosques y regiones forestales, o al convertir áreas frágiles de la zona semiárida en tierras cultivables. Ambas alternativas son graves motivos de preocupación ambiental.

Enfrentar esos retos se traducirá en emplear al máximo los limitados recursos actualmente asignados a la investigación y desarrollo agrícola, y pueden exigir la reasignación del exiguo financiamiento disponible. Además, necesitará de una buena gestión gubernamental, de políticas relativas a la tierra y los suelos, y esfuerzos constantes para lograr el uso sostenible de los recursos de tierras. Es requisito esencial que exista el apoyo suficiente de los gobiernos a las instituciones nacionales de recursos de tierras y al fortalecimiento de las capacidades de los responsables de planificación de los recursos de tierras, a agricultores y administradores a nivel local y nacional. Un requisito fundamental para la sostenibilidad es el mantenimiento o mejora del potencial productivo de los recursos de tierras, a fin de satisfacer las necesidades de las poblaciones presentes y futuras, junto a la sostenibilidad de las funciones vitales de los ecosistemas y otros múltiples usos de la tierra.

Las Tierras y el Año Internacional de las Montañas: la importancia de los sistemas montañosos de patrimonio común

Basura en una ladera montañosa en China

Fuente: PNUMA, Zhe Hao, Still Pictures.

Las montañas pueden proporcionar recursos vitales para el desarrollo social y económico. Los sistemas montañosos de patrimonio común suministran productos y servicios ambientales esenciales tanto a nivel local como río abajo, tales como provisión de agua dulce, riego, energía hidroeléctrica, control de inundaciones, conservación de la diversidad biológica y turismo. Sin embargo, con algunas pocas excepciones, el patrimonio común montañoso está gestionado ambientalmente en forma insuficiente y sufre del clásico «síndrome del patrimonio común»: al tiempo que todas las partes interesadas buscan beneficiarse, no actúan con coordinación ni poseen incentivos o instrumentos para ocuparse del patrimonio de manera conjunta.

Las imágenes satelitales revelan una pérdida significativa de bosques de montaña y otras clases de cubierta vegetal durante los últimos 20 años. A menudo se atribuye esa pérdida a desarrollos agrícolas y pecuarios inadecuados en áreas frágiles. Aguas abajo, la ordenación deficiente de cuencas hidrográficas causa embanque de ríos y embalses y permite que los desastres naturales causen un número inédito de víctimas cuando arrasan con carreteras, puentes y, a veces, con comunidades enteras.

Siempre que la sobreexplotación degrada los ecosistemas montañosos, las empresas y comunidades deben afrontar altos costos. A medida que se remueve la vegetación, se secan los acuíferos y los pozos. El embanque reduce la sostenibilidad de los embalses para energía hidroeléctrica y riego. Las escorrentías agrícolas estropean la pureza de los recursos renovables de agua dulce. Las pesquerías sufren y el abastecimiento urbano de agua mengua en la estación seca. En las cadenas montañosas deforestadas, las inundaciones pueden volverse incontrolables después de abundantes lluvias. Causan daños mundiales de miles de millones de dólares cada año.

Las empresas pueden beneficiarse aunando esfuerzos y elaborando programas de acción comunes para salvaguardar los ecosistemas montañosos. Es un reto a largo plazo y exigirá un grado de responsabilidad y compromiso social que vaya más allá de los horizontes comerciales habituales. Las relaciones de colaboración estratégicas locales y a largo plazo entre los sectores público y privado podrían comenzar a abordar los modelos de degradación y revertirlos. Del mismo modo que las asociaciones de usuarios del agua son necesarias en la gestión de aguas río abajo y del riego, existe una necesidad de contar con asociaciones de partes interesadas en las montañas. Región por región, dichas asociaciones necesitarían equiparse con instrumentos de apoyo de índole institucional, legal, económica y de vigilancia.

El Año Internacional de las Montañas (AIM) 2002 podría inspirar tales procesos: puede hacer que se le preste atención a determinadas cuestiones y posibilidades; puede ayudar a las partes interesadas a establecer redes que atraviesen límites sectoriales y empresariales, puede promover políticas propicias e instrumentos de incentivos. La comunidad empresarial puede ahora contribuir al trabajo reciente realizado en virtud de la agenda de la Asociación Mundial para el Agua. La agenda sobre el patrimonio común hídrico y montañoso, desarrollada conjuntamente entre la ONG Earth3000 y el programa de montañas del PNUMA, podría convertirse en una contribución tangible al AIM. Durante la Cumbre Mundial de Bishkek sobre las Montañas, el acontecimiento más importante de clausura del AIM, se establecerá un centro especial del mercado de montaña para promover relaciones de colaboración entre los sectores privado y público y las asociaciones de partes interesadas en las montañas, haciendo participar a comunidades de aguas arriba y abajo.