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GEO-3: GLOBAL ENVIRONMENT OUTLOOK  
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Degradación de tierras

Utilización de tierras (porcentaje de la superficie total de tierras): Asia y el Pacífico

Las tierras se cultivan intensamente en Asia Meridional y Sudoriental y existen vastas áreas de pasturas en todas las otras subregiones excepto en el Pacífico Sur. En Asia Meridional, se cultiva más de una tercera parte del total de tierras.

Fuente: recopilación a partir de FAOSTAT 2001

Entre los procesos de degradación de tierras que son de especial preocupación en Asia y el Pacífico cabe mencionar la erosión, compactación, acidificación, materia orgánica en disminución en los suelos, invasión de malas hierbas, agotamiento de la fertilidad del suelo y degradación biológica.

La Evaluación Mundial de Degradación de los Suelos (GLASOD, según su sigla en inglés) calculó que alrededor del 13 por ciento (u 850 millones de hectáreas) de las tierras en Asia y el Pacífico está degradado (Oldeman 1994). Aunque la mayor parte de esas tierras se encuentra en Asia, hay 104 millones de hectáreas degradadas en la subregión del Pacífico donde el desmonte en gran escala de terrenos forestales causó un descenso en la estructura y fertilidad del suelo y donde las especies invasoras constituyen la cubierta vegetal predominante en numerosas islas.

La degradación química del suelo se atribuye principalmente a la mala gestión agrícola. En partes del norte de India y Bangladesh, los suelos se han acidificado y salinizado, además de haber perdido nutrientes, en tanto que una significativa proporción de tierras en Camboya, Malasia, Tailandia y Viet Nam se ha degradado por causa de los sulfatos ácidos (Oldeman 1994). Es común que existan equilibrios deficientes de nutrientes en los suelos (entre fósforo, nitrógeno y potasio) de Australia, Bangladesh, Nepal, Pakistán y Sri Lanka.

Los suelos salinos cubren 60 millones de hectáreas de tierras agrícolas en la región, y Australia en particular enfrenta graves problemas de salinización de tierras (MoAFFA 1999). La extracción excesiva de aguas subterráneas y superficiales y el ascenso de las capas freáticas ocasionado por sistemas de riego defectuosos, han aumentado la incidencia de aguas superficiales y la salinidad del suelo.

Los graves problemas de contaminación del suelo son característicos de las partes septentrionales de la región, y de partes de Australia y Nueva Zelandia. Entre los contaminantes cabe mencionar el cadmio (que contienen los fertilizantes), el cromo hexavalente, el plomo, el arsénico, el tricloroetileno, el percloroetileno y los concentrados de dioxinas. Las cuestiones relativas a la salud que surgen del envenenamiento crónico procedente de las tierras agrícolas eran comunes en el decenio de los setenta en el Pacífico Noroccidental y en el noreste de Asia (MoE Japan 2000). Los principales contaminantes del suelo en la región son ahora las industrias química y electroplástica en Japón y la República de Corea, pero los metales pesados están igualmente presentes en las tierras agrícolas (como consecuencia de la aplicación de fertilizantes), y próximos a minas y refinerías (debido a los vertidos químicos). La contaminación del suelo causada por el plomo y el arsénico es frecuente en toda Asia Meridional y Sudoriental. El riego que emplea efluentes no tratados ha provocado también la contaminación y acidificación del suelo en muchas zonas; en Mongolia, por ejemplo, la eliminación de desechos y las descargas de aguas residuales son las principales causas de contaminación del suelo (UNDP 2000).

Se han emprendido acciones para tratar la contaminación del suelo, tales como la Ley sobre la prevención de la contaminación de los suelos y tierras agrícolas de Japón que, además de restringir las actividades contaminantes, ha promovido proyectos de recuperación. En 1999, se habían emprendido proyectos de recuperación para el 79 por ciento de la superficie total de tierras contaminadas (7.145 hectáreas) (MoE Japan 2000). En la República de Corea, el Ministerio de Medio Ambiente estableció una Red de vigilancia de la contaminación del suelo en 1996 para prevenir la contaminación del suelo adyacente a minas, refinerías, bases militares, instalaciones para el almacenamiento de petróleo y vertederos de residuos (Shin-Bom 1996). Australia posee un enfoque nacional sistemático para la evaluación de contaminación de sitios mediante una medida nacional de protección ambiental (NEPM, según su sigla en inglés) para la evaluación de la contaminación de sitios (NEPC 2001).

Muchos de los fracasos de las reacciones físicas ante los problemas de degradación de tierras se originaron en las influencias en pugna de los programas de incentivos fiscales y comerciales. La práctica de subcotización del precio de los recursos y el otorgamiento de subsidios para insumos agrícolas, tales como fertilizantes, desempeñaron papeles destacados al seguir ejerciendo presiones sobre la tierra. El régimen inseguro de tenencia de tierras es un gran fracaso normativo conducente a la degradación de tierras, aunque en muchos casos incluso ser propietario no es suficiente para garantizar la utilización sostenible de tierras, ya que las presiones demográficas han provocado la fragmentación y sobreexplotación de latifundios. Las políticas rivales de índole económica y ambiental influyeron también en las prácticas de utilización de tierras en Nueva Zelandia. Los subsidios del gobierno en los decenios de los setenta y ochenta transformaron, como consecuencia, extensas áreas de bosques y regiones forestales en pasturas y cultivos, lo que aumentó tremendamente el riesgo de erosión en esas zonas. Sin embargo, desde que se eliminaron esos subsidios en el decenio de los ochenta, se ha permitido que vastas áreas de pasturas marginales en terrenos empinados se regeneren en sotobosque y bosque natural, reduciendo el riesgo de erosión (MoE New Zealand 1997).