About UNEP UNEP Offices News Centre Publications Events Awards Milestones UNEP Store
GEO-3: GLOBAL ENVIRONMENT OUTLOOK  
UNEP Website GEO Home Page
UNEP Website GEO Home Page

Degradación de tierras

Algunas de las presiones directas conducentes a la degradación fueron la expansión agrícola, la intensificación y el pastoreo excesivo en tierras áridas (Dregne 1986, Gold 1999). Esas prácticas pueden causar erosión hídrica y eólica y la degradación química y física (Eswaran, Lal y Reich 2001). Entre los impulsores socioeconómicos cabe mencionar los grandes subsidios federales, la creciente demanda mundial de productos agrícolas y la mayor liberalización del comercio (MacGregor y McRae 2000).

Programas de conservación

El Programa de reservas de conservación (CRP) de Estados Unidos se promulgó en 1985 y se expandió en 1990 para ayudar a los agricultores a retirar por 10 años las tierras de cultivo sensibles desde el punto de vista ambiental o susceptibles a la erosión a cambio de pagos en concepto de arrendamiento y participación en los costos, y asistencia técnica. El objetivo era reducir la erosión y la sobreproducción. A partir de octubre de 1999, 12,5 millones de hectáreas de tierras de cultivo estaban inscriptos en el CRP (Zinn 1994, H. John Heinz III Center 1999).

En Canadá, el Programa de establecimiento de una cubierta vegetal permanente, ejecutado por primera vez en 1989 por la Administración federal del restablecimiento agrícola de las Praderas, apunta a reducir el deterioro del suelo en las tierras de cultivo de alto riesgo, al mantener una cubierta permanente de pasto y árboles. Aunque el programa cuenta con fondos limitados, sólo se aplica en un periodo corto y restringe la cantidad de tierra que cada agricultor puede retirar; se han ahorrado entre 2 y 5 millones de dólares canadienses en productividad del suelo gracias a la cubierta permanente en 320.000 hectáreas de tierra (Tyrchniewicz y Wilson 1994, Vaisey, Weins y Wettlaufer 1996).


Vulnerabilidad a la erosión hídrica y eólica: América del Norte

Pese a la vulnerabilidad, la erosión del suelo en Estados Unidos disminuyó alrededor de una tercera parte durante el periodo de 1987 a 1997 y en las regiones agrícolas de Canadá, el número promedio de días que el suelo quedó descubierto decayó en un 20 por ciento desde 1981 hasta 1996.

Fuente: USDA 2001a y 2001b.

Las lecciones extraídas de las experiencias de Dust Bowl en el decenio de los treinta llevaron a la adopción de estrategias de conservación de suelos tales como labranza de contorno, técnicas sin labranza, periodo estival de barbecho reducido y más cantidad de rastrojo. A fines del decenio de los setenta y principios de los ochenta, ambos países dieron cuenta de la condición de sus suelos. Esos informes condujeron a la Ley de 1977 sobre la conservación de recursos hídricos y de suelos de Estados Unidos y al Programa Nacional de Conservación de Suelos de 1989 en Canadá (Vaisey, Weins y Wettlaufer 1996, USDA 1996). Asimismo, adoptaron estrategias por las cuales los terrenos frágiles dejarían de dedicarse a la producción agrícola a fin de protegerlos de la erosión (véase recuadro).

Las medidas de conservación condujeron a bajas significativas en la erosión durante los últimos 30 años. En Estados Unidos, el 30 por ciento de las tierras de cultivo era altamente propenso a la erosión en 1982 comparado con el 24 por ciento en 1992 (H. John Heinz III Center 1999). (Huffman 2000, Padbury y Stushnoff 2000).

Los datos para otros índices de degradación de tierras son escasos: en Estados Unidos, faltan datos constantes a nivel nacional para la materia orgánica, el grado de compactación del suelo y la cantidad de tierras afectadas por la sal (H. John Heinz III Center 1999). Las prácticas de conservación en Canadá parecen haber conducido a un descenso en el índice de pérdida de carbono orgánico, que pasó de 70 kg/ha en 1970 a 43 kg/ha en 1990 (Smith y otros 2000).

En general, la desertificación se estabilizó durante los últimos 30 años ya que mejoró la cubierta vegetal en los pastizales y se controlaron la erosión y la sobresaturación (Dregne 1986, UNCCD 2001). A mediados del decenio de los ochenta, se calculaba que la salinización afectaba cerca del 25 por ciento de las tierras de regadío en Estados Unidos, mientras que las condiciones en las zonas agrícolas intensamente irrigadas del seco sudoeste de Estados Unidos siguen empeorando (de Villiers 2000). En Canadá, sólo el 2 por ciento de las tierras agrícolas tienen más del 15 por ciento de su superficie afectada por la salinidad (Environment Canada 1996).

Históricamente, las políticas agrícolas del gobierno se centraron en los objetivos económicos y de producción, pero la sostenibilidad guió las reformas normativas en los últimos años (MacGregor y McRae 2000). El proyecto del indicador canadiense agro-ambiental, finalizado en 2000, contribuyó a que se realizara un debate más informado sobre la sostenibilidad agrícola, y en 1985 y 1990 las Leyes Agrícolas de Estados Unidos condujeron a una ordenación más sostenible de parte de los agricultores y propietarios de tierras (McRae, Smith y Gregorich 2000, NRCS 2000). En 1994, el Grupo de trabajo sobre agricultura sostenible de Estados Unidos expuso recomendaciones para alcanzar una producción agrícola que fuera segura tanto ambiental como socialmente y, dos años más tarde, se firmó la Ley Federal de Mejora y Reforma Agraria que se explayaba sobre los temas anteriores relativos a la conservación (Gold 1999). El gobierno de Canadá expuso su estrategia para la agricultura sostenible en 1997 (AAFC 1997).