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GEO-3: GLOBAL ENVIRONMENT OUTLOOK  
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Tierras: las regiones polares

La región ártica

La masa continental ártica es de aproximadamente 14 millones de km2 (AMAP 1997), de los cuales el 80 por ciento corresponde a la Federación de Rusia y a Canadá; cerca del 16 por ciento, a los países nórdicos y el 4 por ciento, a Estados Unidos (CAFF 1994).

El Ártico está compuesto por tres subsistemas principales:

  • el alto desierto polar en el este de Canadá, que comprende principalmente suelos descubiertos y rocas con escasas comunidades vegetales;
  • la tundra, que es una llanura extensa y abierta con una cubierta vegetal baja e ininterrumpida, y
  • el bosque-tundra, que es la zona de transición que corre paralela al sur de la selva boreal y que consiste en zonas de cubierta forestal ininterrumpida intercaladas con zonas abiertas similares a la tundra (CAFF 2001).
Los ecosistemas en el Ártico

El Ártico se caracteriza por tener tres ecosistemas principales: el desierto, la tundra, y el bosque-tundra, que es la zona de transición.

Fuente: CAFF 2001.

Además de sus recursos vivos, el Ártico posee grandes depósitos de petróleo, gas y minerales. En las regiones árticas de América del Norte, se ha producido un reciente aumento de la minería y del desarrollo de infraestructura asociado. Del mismo modo, en la Federación de Rusia, un país que abarca el 12,6 por ciento de la superficie de tierra del planeta, gran parte de la tierra está severamente degradada a causa de la extracción de minerales, la silvicultura, los incendios, la contaminación del aire o la conversión a la agricultura, y la erosión está expandida y en aumento. En los últimos años, se degradaron aproximadamente 70 millones de hectáreas de tundra mediante la destrucción del suelo y la cubierta vegetal como resultado de la prospección, la explotación mineral, el movimiento vehicular, la construcción y, en ciertos lugares, el pastoreo excesivo por parte de los renos (OECD 1999).

La Federación de Rusia estableció una sólida base legislativa y reguladora para responder a esas amenazas. Desafortunadamente, la implementación no está garantizada debido al deterioro de la economía rusa, especialmente desde 1998. Sin la inyección de fondos para implementar y fortalecer el sistema legislativo, la situación ambiental seguirá decayendo (OECD 1999).

Junto con una mayor explotación de recursos, la construcción de caminos y otros tipos de infraestructura también están cambiando el aspecto del paisaje ártico.

En Noruega, por ejemplo, la superficie de tierras vírgenes disminuyó del 48 por ciento en 1900 al 11,8 por ciento en 1998. Noruega está emprendiendo acciones políticas y pone ahora más atención en la preservación de las zonas de fauna y flora silvestre, y la prevención del desarrollo fragmentario (Nellemann y otros 2001).

El turismo crece en el Ártico y ya es un importante componente de las economías del norte aunque aún está en sus etapas iniciales en el norte de Rusia. En 2000, más de 1,5 millones de personas visitaron el Ártico (CAFF 2001). Preocupa, sin embargo, que la actividad turística promueva la degradación ambiental al ejercer más presión sobre la tierra, la fauna y flora silvestre, el agua y otras necesidades básicas, y sobre la infraestructura viaria.

La erosión es un serio problema en ciertas partes del Ártico, causado por el deshielo, la remoción del sotobosque y la deforestación. Por ejemplo, en Islandia, se perdió más de la mitad de la cobertura vegetal y del suelo desde que los humanos colonizaron la isla, especialmente en el interior, como resultado de la deforestación y el pastoreo excesivo.

Los gobiernos de los países del Ártico han tomado algunas medidas para proteger sus tierras. Aproximadamente el 15 por ciento de la masa continental del Ártico está protegida, aunque casi el 50 por ciento de la superficie protegida está clasificado como desiertos o glaciares árticos, es decir, la parte menos productiva del Ártico y la que posee los mínimos valores de diversidad biológica y hábitat (CAFF 2001).