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GEO-3: GLOBAL ENVIRONMENT OUTLOOK  
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Rodales maduros

Los rodales maduros, que se caracterizan por estar poblados de árboles grandes y añosos y poseer una composición de especies propia, una cubierta de copas de capas múltiples y una gran concentración de materia orgánica (Lund 2000), tienen muchos atributos positivos. Son fuentes de madera de gran valor y depósitos de gran diversidad biológica, proveen hábitat a muchas especies, regulan regímenes hidrológicos, protegen los suelos y conservan nutrientes, además de poseer un valor estético y recreativo considerable (Marchak, Aycock y Herbert 1999). Gran parte del interés en los rodales maduros está suscitado por la fuerte imagen de rica diversidad biológica y estabilidad eterna que proyectan. Los visitantes experimentan en esos bosques una forma de espiritualidad y de grandeza a la que acuerdan un gran valor.

En otras épocas habían rodales maduros en todos los ecosistemas de América del Norte, aunque es difícil calcular ahora su extensión. Restos de rodales maduros todavía existen, especialmente en la región noroccidental del Pacífico y a lo largo de la costa del Pacífico hasta California. El rodal maduro clásico en esta región está compuesto de sequoias, cedros, pinos de Douglas, pinabetos (tsuga) y piceas. Es probable que la región contenga cerca de la mitad de los bosques ombrófilos templados costeros no explotados que quedan en el mundo, la concentración mayor de los cuales se encuentra en Colombia Británica.

Disminución de los rodales maduros (% del total)

Los rodales maduros disminuyeron rápidamente a partir de mediados del siglo XX.

Fuente: H. John Heinz III Center 2001.

En su mayor parte, las pérdidas de rodales maduros que se produjeron en las pequeñas elevaciones del este de América del Norte se debieron a la conversión de los bosques en tierras agrícolas y desarrollos urbanos. En el oeste (véase el cuadro de barras) y en las regiones montañosas las pérdidas se debieron a la tala de bosques maderables y a la conversión en rodales más jóvenes y de crecimiento más rápido, a lo que se sumaron eventos catastróficos recientes como la erupción del Monte Santa Helena y los incendios de Yellowstone (Harmon 1993, H. John Heinz III Center 2001).

La disminución de los rodales maduros fue impulsada en gran parte por la creciente demanda de madera y por los altos precios en la década de los setenta (Mathews and Hammond 1999). En años recientes, las pérdidas debidas a la corta de árboles maderables disminuyeron debido a crecientes preocupaciones ambientales, traducidas en el deseo de conservar los bosques naturales y evitar tanto una mayor destrucción de importantes hábitat de vida silvestre como una disminución de la diversidad biológica.

Algunos consideran todavía que los bosques naturales son esenciales para asegurar el abastecimiento de madera industrial en Canadá. El país cosecha aproximadamente 175 millones de metros cúbicos por año (NRC 2000), que obtiene a partir de aproximadamente 1 millón de hectáreas, o sea del 0,5 por ciento de la base de bosques comerciales de la nación. Hay todavía pocas plantaciones de bosques que hayan alcanzado madurez, razón por la cual se siguen talando principalmente los bosques naturales maduros.

El cambio de mentalidad que se ha producido en América del Norte hacia una concepción de la gestión de los rodales maduros centrada en los ecosistemas es reflejo del poder combinado de los conocimientos científicos, la acción de los grupos de voluntarios, el nivel de conciencia del público, las presiones del mercado sobre la industria y la respuestas del gobierno (véase el recuadro).

Clayoquot Sound

Clayoquot Sound, una zona en estado natural de 1.000 kilómetros cuadrados situada en la Isla Vancouver, fue foco de un debate de gran publicidad sobre la explotación forestal de rodales maduros. Desde 1984 grupos de ambientalistas y los miembros de la Primera Nación Nuu-chah-nulth realizaron protestas contra la tala rasa utilizando, entre otras tácticas, el bloqueo de los caminos forestales. Entre 1989 y 1993 distintos grupos de trabajo del gobierno trataron de resolver el conflicto y grandes extensiones de bosques ombrófilos templados costeros se pusieron en reserva como zonas protegidas (BC MoF 1998). Con el argumento de que todavía se permitía la explotación del 70 por ciento de la zona, las protestas continuaron y lograron atraer la atención nacional e internacional sobre el problema.

En 1995, en reconocimiento de que los Nuu-chah-nulth no habían sido debidamente consultados, se dio comienzo a negociaciones públicas con el fin de lograr un acuerdo con los pueblos de las Primeras Naciones. Se hicieron recomendaciones que fueron adoptadas por el gobierno provincial (mayo de 1998). También se estableció un bosque modelo de 4 000 kilómetros cuadrados.

Posteriormente se logró avanzar hacia la solución de los conflictos restantes. Una de las empresas de productos forestales más grandes de Canadá anunció en 1998 que iba a eliminar gradualmente la tala rasa en Colombia Británica y que diseñaría una nueva estrategia de explotación centrada en la conservación de los rodales maduros (MacMillan 1998). Se firmó un acuerdo entre las Primeras Naciones y los grupos de ambientalistas para proteger la mayor parte de la costa occidental de Clayoquot Sound y promover el desarrollo económico mediante la tala en pequeña escala, los productos forestales no madereros y el ecoturismo. Después que Clayoquot Sound fue declarado Reserva de la Biosfera por la UNESCO en enero de 2000, los representantes de la industria, los grupos ambientalistas, los gobiernos y las Primeras Naciones establecieron una nueva forma de gestión de gobierno fundada en el principio de que comparten la responsabilidad por el ecosistema (ENS 1999, Clayoquot Biosphere Trust 2000).