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GEO-3: GLOBAL ENVIRONMENT OUTLOOK  
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Zonas Protegidas

La principal respuesta a la pérdida de hábitat natural ha sido el establecimiento y la extensión de zonas protegidas. En su conjunto, aproximadamente el 7 por ciento de la superficie terrestre de África ha sido designada como protegida. El total de zonas protegidas en África asciende a 1.254 (UNEP-WCMC 2001b), con inclusión de 198 zonas protegidas marinas, 50 reservas de biosfera, 80 humedales de importancia internacional y 34 sitios de Patrimonio Mundial (UNDP, UNEP, World Bank y WRI 2000).

Zonas protegidas: África

Nota: En el número de zonas protegidas se incluyen las que pertenecen a las categorías I a VI de la UICN.

Fuente: Recopilación a partir de UNEP-WCMC 2001b.

La extensión de las zonas protegidas varía considerablemente en las distintas regiones de África; por ejemplo, la proporción de tierras designadas como protegidas es substancialmente más alta en África Meridional que en otras subregiones (véase el cuadro). La falta de apoyo financiero y una débil aplicación de la ley son problemas comunes en las zonas protegidas de África, lo que da por resultado intrusiones de actividades humanas y asentamientos. No obstante ello, África subsahariana cuenta con el 18 por ciento de la inversión media mundial en zonas protegidas (James 1996). La gestión de las zonas protegidas se orienta cada vez más a múltiples usos, entre los cuales se incluyen el turismo y la caza deportiva.

Cerca de 52 países africanos son Partes en el Convenio sobre la Diversidad Biológica, 48 en la CITES y 22 en la CMS. Esto se refleja en el ámbito nacional por el desarrollo de planes y estrategias de acción nacionales que favorecen el medio ambiente, la diversidad biológica y la conservación. La ayuda financiera proveniente de distintos donantes bilaterales y multilaterales ofrece la posibilidad de que se atiendan los problemas clave relativos a la diversidad biológica y de que se promueva la cooperación subregional en materia de conservación. En África Meridional y en África Oriental se están estableciendo varias reservas transfronterizas.

Durante el periodo colonial, las políticas de conservación se basaban a menudo en un tipo de proteccionismo que ignoraba las necesidades del pueblo africano, imponiendo restricciones a la caza y excluyendo gente de las reservas. Las zonas protegidas estaban incluidas en esta categoría y fueron descritas como «fortalezas de conservación» (Adams y Hulme 2001). Las políticas sobre conservación de la fauna y la flora silvestres han cambiado desde entonces con respecto a las comunidades que viven en zonas adyacentes a los parques nacionales y ahora se las considera como participantes en los proyectos; una tendencia clave durante los tres últimos decenios ha sido la creciente participación de la población local en las iniciativas de conservación. Los programas de conservación basada en las comunidades (CBC) tratan de lograr este objetivo permitiendo que la gente que vive cerca de las zonas protegidas participe en las decisiones de gestión de la tierra, dando a la gente derechos sobre los recursos de la fauna y flora silvestres, y asegurando que la población local obtenga beneficios económicos de la conservación de la fauna y flora silvestres (Hackel 1999). Algunos sostienen, sin embargo que la conservación de base comunitaria no es una panacea (Adams y Hulme 2001). Se ha aducido que los proyectos CBC no se han establecido fundamentalmente para lograr objetivos en materia de conservación de la biodiversidad, sino que generalmente lo han hecho para asegurar la cosecha sostenible de organismos vivos.