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GEO-3: GLOBAL ENVIRONMENT OUTLOOK  
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Degradación y pérdida del hábitat

Número de vertebrados amenazados: Asia Occidental

Nota: en peligro crítico (riesgo extremadamente alto de extinción en el futuro inmediato); en peligro (riesgo muy alto de extinción en un futuro próximo); vulnerables (alto riesgo de extinción a mediano plazo).

Los datos incluyen todas las especies de vertebrados amenazadas mundialmente que tienen un registro por país en la base de datos de PNUMA-WCMC (UNEP-WCMC 2001a).

No se incluyen las especies marinas registradas por océanos.

El rápido aumento de la población y los cambios en los estilos de vida han contribuido a la degradación de los ecosistemas de humedales debido a que han llevado a una mayor explotación del agua de superficie y subterránea. En Jordania, la extracción de agua subterránea para satisfacer necesidades urbanas aumentó de aproximadamente 2 millones de m3 en 1979 a cerca de 25 millones de m3 en 1993 (Fariz y Hatough-Bouran 1998), al par que 25 millones de m3 adicionales por año se utilizaban para fines de irrigación agrícola. La contaminación y los efectos de los campos de refugiados en la zona, sumados a la extracción de agua, han causado el deterioro y la desecación de la reserva natural de humedales de Azraq (Fariz y Hatough-Bouran 1998). Como consecuencia de ello se produjo una disminución del turismo en Azraq. En la parte oriental de la Península Arábiga se han perdido muchos de los oasis de palmeras datileras y de los manantiales naturales de agua dulce en los dos últimos decenios (Bundy, Connor y Harrison 1989).

De lejos, el cambio más serio que haya afectado a los humedales del Asia Occidental durante los tres últimos decenios ocurrió en las zonas pantanosas de la Baja Mesopotamia, donde se ha confirmado, por medio de imágenes satelitales seriadas, la pérdida de aproximadamente el 90 por ciento del área de lagos y pantanos (UNEP 2001). Esta pérdida se puede atribuir en parte a la gran cantidad de represas que existen actualmente en los cursos superiores del sistema del Éufrates y Tigris, pero pareciera ser principalmente resultado de los grandes trabajos de ingeniería hidráulica realizados en el sur de Iraq, en particular la terminación del Gran Canal de Desagüe (o «Tercer Río»), que desvía agua hacia la cabecera del Golfo. No obstante, y a pesar de algunos efectos negativos de las represas sobre la diversidad biológica autóctona, la pérdida de algunos hábitat como los humedales se ha visto compensada por la creación de grandes hábitat artificiales en otras partes de la región. Por ejemplo, se considera que los 630 km2 del lago Assad sobre el río Éufrates en Siria es un importante sitio para aves migratorias o que pasan el invierno en Asia Occidental.

Zonas protegidas, Asia Occidental

Nota: el número de zonas protegidas incluye las de las categorías I-VI de UICN.

Fuente: recopilación a partir de UNEP-WCMC 2001b.

La rápida decadencia de las zonas pantanosas de la Baja Mesopotamia es uno de los acontecimientos ambientales más significativos que hayan ocurrido en el mundo durante los últimos 30 años. La pérdida de un hábitat tan importante pone de manifiesto las presiones a que están sometidos los humedales en la región, presiones que probablemente se intensificarán en el futuro a medida que aumente la demanda de agua.

Las políticas de autosuficiencia alimentaria en la región han llevado al uso de tierras marginales con fines de agricultura intensiva por irrigación. Esto ha agotado los recursos hídricos y ha causado salinización, con efectos muy negativos en la diversidad biológica de agua dulce. El abandono de sistemas tradicionales de gestión de recursos ha tenido también un efecto importante en la diversidad biológica. Por ejemplo, el sistema tradicional Al-Hema, que facilitaba el uso sostenible de pastizales y otros recursos naturales poniendo aparte grandes reservas durante épocas de estrés (Abu-Zinada y Child 1991, Daraz 1985) fue abandonado en los años 1960 en la Península Arábiga y países del Mashreq. Aunque en 1969 existían en Arabia Saudita alrededor de 3.000 reservas Hema, sólo 71 sobrevivían, bajo distintos niveles de protección, en 1984, y sólo figuraban 9 en la lista de zonas protegidas de 1997 (WCPA 2000).

La diversidad biológica costera y marina está amenazada por varias actividades humanas, con inclusión de la contaminación (derrames de petróleo, descargas industriales y domésticas en el mar), la alteración física de hábitat (actividades de dragado de arena y de rellenado), así como por los cambios climáticos y por las especies foráneas introducidas por el agua de lastre (ROMPE 1999, UNEP/MAP 1999). La extensión de los manglares ha disminuido a lo largo de las costas del Golfo durante los últimos 30 años debido a la falta de planificación del desarrollo costero, al punto de que sólo quedan actualmente entre 120 y 130 km2 de manglares en parches. En Arabia Saudita más del 40 por ciento del litoral del Golfo se ha recuperado y, en consecuencia, casi el 50 por ciento de los manglares se ha perdido (Sheppard, Price y Roberts 1992). En los mares de la Península Arábiga, aproximadamente 20.000 km2 de arrecifes de coral, que equivalen al 7,9 por ciento del área total de corales en el mundo, han sufrido descoloramiento debido al aumento de la temperatura del agua en el mar causado por El Niño (UNDP, UNEP, World Bank y WRI 2000). Se teme que el calentamiento de la Tierra intensifique este fenómeno. En la subregión del Mashreq muchas especies marinas, como las focas monje mediterráneas, las tortugas marinas y las esponjas marinas, están amenazadas por el continuo deterioro de la calidad de las aguas costeras debido a la sedimentación, la descarga de nutrientes y la eutrofización (Lakkis 1996, Tohme 1996).