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GEO-3: GLOBAL ENVIRONMENT OUTLOOK  
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Escasez de agua

Cerca de una tercera parte de la población del planeta vive en países que sufren estrés hídrico entre moderado y alto, es decir DONDE el consumo de agua es superior al 10 por ciento de los recursos renovables de agua dulce. Unos 80 países, que representan el 40 por ciento de la población mundial, sufrían una grave escasez de agua a mediados del decenio de los noventa (CSD 1997a) y se calcula que en menos de 25 años dos terceras partes de la población mundial estarán viviendo en países con estrés hídrico (CSD 1997b). Se prevé que para el año 2020, el aprovechamiento de agua aumentará en un 40 por ciento y que se necesitará un 17 por ciento adicional para la producción alimentaria a fin de satisfacer las necesidades de una población en crecimiento (World Water Council 2000a).

Precipitaciones, evaporación y escorrentías por región (km3/año)

La altura de las barras muestra el total de las precipitaciones; las zonas más oscuras representan la evaporación mientras que las más claras ilustran las escorrentías. Las precipitaciones totales por año en tierra son de 119.000 km3, de los cuales 72.000 km3 se evaporan y dejan unos 47.000 km3 de escorrentías.

Notas: las regiones no se corresponden exactamente con las regiones GEO; las escorrentías incluyen flujos hacia aguas subterráneas, cuencas continentales y circulación de hielo de la Antártida.

Fuente: Shiklomanov 1993.

Los tres principales factores que causaron un aumento en la demanda de agua durante el siglo pasado fueron el crecimiento demográfico, el desarrollo industrial y la expansión del cultivo de regadío. A la agricultura se le adjudica la mayor parte de la extracción de agua dulce en las economías en desarrollo durante los últimos dos decenios. Los responsables de planificación siempre supusieron que se satisfaría una demanda en crecimiento dominando aún más el ciclo del agua mediante la construcción de más infraestructura. La construcción de diques en los ríos fue tradicionalmente una de las principales vías para garantizar recursos hídricos suficientes para el riego, la producción de energía hidroeléctrica y uso doméstico. La moderada o fuerte fragmentación de cerca del 60 por ciento de los 227 ríos más grandes del mundo por medio de diques, desvíos o canales, ha tenido repercusiones en los ecosistemas de agua dulce (WCD 2000). La infraestructura mencionada ha proporcionado importantes beneficios tales como una mayor producción alimentaria y energía hidroeléctrica. Los costos han sido importantes también. Durante los últimos 50 años, los diques transformaron los ríos del mundo y desplazaron a unos 40-80 millones de personas en diferentes partes del planeta (WCD 2000), a la vez que provocaron cambios irreversibles en muchos de los ecosistemas estrechamente asociados con esos ríos.

El énfasis puesto en el abastecimiento de agua, combinado con una débil aplicación de los reglamentos, limitó la eficacia de la ordenación de los recursos hídricos, especialmente en las regiones en desarrollo. Los responsables de la adopción de políticas ahora cambiaron las soluciones completamente centradas en el abastecimiento por la gestión de la demanda, recalcando la importancia de utilizar una combinación de medidas que garanticen suficiente abastecimiento de agua para diferentes sectores. Entre las medidas se cuentan mejorar la eficacia en el aprovechamiento del agua, políticas de precios y el proceso de privatización. Asimismo, se concede nueva importancia a la ordenación integrada de los recursos hídricos, que toma en cuenta a todas las diferentes partes interesadas en la planificación, desarrollo y ordenación de dichos recursos (CSD 1997b).