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GEO-3: GLOBAL ENVIRONMENT OUTLOOK  
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Gestión de aguas transfronterizas

El agua se comparte ampliamente entre naciones, regiones, grupos étnicos y comunidades. Un total de 261 ríos (véase el gráfico), que cubren el 45,3 por ciento de la superficie total de tierra (exceptuada la Antártida), se comparten entre dos o más países (Wolf y otros 1999), lo que hace que la gestión de recursos hídricos transfronterizos sea hoy una de las cuestiones más importantes relativas al agua.

Cuencas fluviales internacionales en números

En total, se comparten 261 cuencas fluviales entre dos o más países.

Notas: las regiones no se corresponden exactamente con las regiones GEO; el río Jurado, que comparten Colombia y Panamá, está incluido en América del Sur.

Fuente: Wolf y otros.

Los conflictos por los recursos hídricos compartidos son de larga data. El agua ha sido utilizada como instrumento y arma de conflicto, el acceso al agua ha sido fuente de disputa y contención, y los proyectos de gran envergadura para el aprovechamiento de recursos hídricos (la construcción de diques, por ejemplo) han conducido a la violencia y a disturbios civiles (Gleick 1998). De todos modos, las aguas transfronterizas pueden ser también una fuente de cooperación. Eso se evidencia actualmente en el aumento del número de iniciativas relativas a instituciones y regímenes de gestión de cuencas fluviales comprometidos con la gestión bilateral y/o multilateral de los recursos hídricos transfronterizos. Este hecho se remonta a las Normas de Helsinki de 1966, que sentaron las bases de los principios internacionales para las aguas transfronterizas e influyeron numerosos tratados fluviales específicos. A las Normas les siguieron posteriormente diversos esfuerzos internacionales, destacándose especialmente la labor de la Comisión de Derecho Internacional de la ONU, que condujo en 1997 al Convención de las Naciones Unidas sobre los Usos No Navegables de Cursos de Aguas Internacionales. Las repercusiones de esa nueva convención ya se perciben en la adaptación que la Comunidad de Desarrollo de África Meridional (SADC, según su sigla en inglés), compuesta por 14 miembros, hizo de sus principios en su protocolo revisado sobre aguas transfronterizas.

El reconocimiento de la organización de cuencas fluviales durante los últimos 30 años produjo también el establecimiento de la Red Internacional de Organizaciones de Cuencas (INBO, según su sigla en inglés) en 1996 (véase el recuadro), mientras que otras iniciativas incluyen la Conferencia Internacional sobre Agua y Desarrollo Sostenible de 1998, en la que se declaró que se requiere «una visión común de los países ribereños para la gestión eficiente y la protección eficaz de los recursos hídricos transfronterizos». El programa de acciones prioritarias de la conferencia (Bernard 1999) recalcó la necesidad de:

  • facilitar el intercambio de información precisa y armonizada entre los países ribereños;
  • promover el proceso de consulta en todos los niveles, especialmente en el seno de las instituciones internacionales y en mecanismos pertinentes, y
  • definir los programas de acciones prioritarias a mediano plazo que sean de interés común a fin de mejorar la ordenación de los recursos hídricos y disminuir la contaminación.

La Red Internacional de Organizaciones de Cuencas

La Red Internacional de Organizaciones de Cuencas abarcaba un total de 125 organizaciones miembros en 49 países en 1998. Sus objetivos son:
  • establecer una red de organizaciones interesadas en la gestión mundial de cuencas fluviales y facilitar intercambios de experiencias y conocimientos especializados entre ellas;
  • promover los principios y medios para una gestión sólida del agua en los programas de cooperación para el desarrollo sostenible;
  • facilitar la implementación de instrumentos para la gestión institucional y financiera, la programación, y la organización de bancos de datos;
  • fomentar programas de información y capacitación para las diferentes partes comprendidas en la gestión del agua, con inclusión de los funcionarios electos localmente, representantes de los usuarios, ejecutivos y personal de las organizaciones miembro;
  • alentar la educación de la población, especialmente de los jóvenes, y
  • evaluar las acciones en curso y difundir sus resultados.

Fuente: INBO 2001.