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Políticas e instituciones para la gestión de recursos hídricos

La Comisión sobre el Desarrollo Sostenible (CDS) informó que muchos países carecen de legislación y políticas apropiadas para la asignación y el aprovechamiento eficiente y equitativo de los recursos hídricos. Pese a ello, se está avanzando en el examen de legislaciones nacionales y la promulgación de nuevas leyes y reglamentos.

Asimismo, se ha demostrado preocupación acerca de la creciente incapacidad de los servicios y organismos hidrológicos nacionales, especialmente en los países en desarrollo, para evaluar sus propios recursos hídricos. Numerosos organismos han sufrido reducciones en redes de observación y personal a pesar del aumento en la demanda de agua. Se han puesto en marcha una serie de medidas de intervención, como el Sistema Mundial de Observación del Ciclo Hidrológico (WHYCOS, según su sigla en inglés), que se implementó en varias regiones. Su principal objetivo es contribuir a la mejora de las capacidades nacionales y regionales para evaluar los recursos hídricos (CSD 1997b).

Muchos y diferentes tipos de organizaciones cumplen una función en lo concerniente a las decisiones sobre las políticas relativas al agua, desde los gobiernos nacionales hasta los grupos comunitarios locales. De todos modos, en el transcurso de los últimos decenios, se ha puesto cada vez más énfasis tanto en aumentar la participación y responsabilidad de pequeños grupos locales como en reconocer que a las comunidades les corresponde jugar un papel preponderante en las políticas relativas al agua.

La Declaración Ministerial de La Haya en marzo de 2000 (véase recuadro) hizo un llamamiento para administrar el agua de manera razonable: garantizar la buena gestión de manera que la participación del público en general y los intereses de todas las partes estén incluidos en la ordenación de los recursos hídricos (World Water Forum 2000).

El sector privado comenzó recientemente a expandir sus funciones en la ordenación de recursos hídricos. El decenio de los noventa fue testigo de un rápido aumento en el índice y grado de privatización de los sistemas de conducción de agua anteriormente administrados por el estado. Las empresas privadas administradoras de agua se ocupan cada vez más de prestar servicios a las ciudades en expansión al hacerse cargo de contratos de organismos públicos para construir, poseer y operar parte o incluso todo el sistema municipal. Al mismo tiempo, ha aumentado la preocupación por cómo garantizar el acceso equitativo al agua al sector pobre de la población, financiar proyectos y compartir riesgos de la mejor manera posible.

Declaración ministerial sobre la seguridad del agua en el siglo XXI

En el Segundo Foro Mundial del Agua, celebrado en La Haya en marzo de 2000, alrededor de 120 ministros responsables de temas relativos al agua adoptaron una declaración dirigida a alcanzar la seguridad del agua en el mundo. Los principales retos del nuevo siglo enunciados en la declaración son los siguientes:
  • Satisfacer las necesidades básicas: reconocer que tener acceso a servicios seguros y suficientes de agua y saneamiento constituye una necesidad humana básica y es fundamental para la salud y el bienestar, y facultar a las personas, especialmente a las mujeres, mediante un proceso participativo en el ordenamiento de los recursos hídricos.
  • Asegurar el suministro de alimentos: mejorar la seguridad alimentaria, en especial la del sector pobre y vulnerable de la población, mediante la movilización y el uso más eficiente del agua, así como su distribución más equitativa a los efectos de la producción alimentaria.
  • Proteger los ecosistemas: garantizar la integridad de los ecosistemas por medio del ordenamiento sostenible de los recursos hídricos.
  • Compartir los recursos hídricos: promover la cooperación pacífica y desarrollar sinergias entre diferentes usos del agua en todos los niveles, siempre que sea posible, dentro y, en el caso de los recursos hídricos limítrofes y transfronterizos, entre los estados correspondientes por medio de la gestión sostenible de cuencas fluviales u otros enfoques apropiados.
  • Gestionar riesgos: brindar seguridad contra inundaciones, sequías, contaminación y otros peligros asociados con el agua.
  • Valorar el agua: administrar el agua de forma que se representen los valores económicos, sociales, ambientales y culturales en todos sus usos y avanzar hacia la fijación de precios para el abastecimiento de agua a fin de reflejar el costo de su suministro. Dicho enfoque deberá ser equitativo y tomar en cuenta las necesidades básicas del sector pobre y vulnerable de la población.
  • Administrar el agua de manera razonable: garantizar la buena gobernanza de manera que la participación del público en general y los intereses de todas las partes estén incluidos en la ordenación de los recursos hídricos.

Fuente: World Water Forum 2000.