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GEO-3: GLOBAL ENVIRONMENT OUTLOOK  
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Agua dulce: las regiones polares

La región ártica

Principales sistemas fluviales del Ártico

El mapa muestra la cuenca hidrográfica del Océano Ártico con los ríos principales y sus descargas anuales en kilómetros cúbicos.

Fuente: CAFF 2001.

En el Ártico se encuentra gran parte de las existencias de agua dulce del planeta y en el paisaje predominan los sistemas de agua dulce. Los dos campos de hielo permanente principales son el banco de hielo del Océano Ártico (8 millones de km2) y el manto de hielo de Groenlandia (1,7 millones de km2), que juntos poseen el 10 por ciento del agua dulce del planeta. El manto de hielo de Groenlandia produce cerca de 300 km3 de icebergs por año. En el Ártico se encuentran varios de los ríos más grandes del mundo, que vierten 4.200 km3 de agua dulce en el Océano Ártico por año junto con alrededor de 221 millones de toneladas de sedimento (Crane y Galasso 1999, AMAP 1997).

Las bajas temperaturas, los bajos niveles de nutrientes, la corta disponibilidad de luz y una breve estación de crecimiento limitan la productividad primaria de los sistemas de agua dulce del Ártico. A su vez, ello restringe la vida animal que puede sustentar. Sin embargo, los sistemas fluviales están densamente poblados por varias especies de peces tales como el salvelino, el salmón del Atlántico Norte y el salmón rosado. En los últimos años, la tendencia general de calentamiento, sumada al uso recreativo y comercial de pesquerías han ejercido presión en esas poblaciones. La introducción accidental de especies foráneas y una mayor piscicultura son otro motivo de preocupación (Bernes 1996). La eutrofización es un problema reciente en varios lagos de Escandinavia donde los asentamientos humanos aumentaron los niveles de nutrientes.

Los ríos que desembocan en el norte son vías importantes de transporte de contaminantes provenientes de fuentes lejanas en el interior del continente, especialmente en la Federación de Rusia. En la primavera, esos contaminantes se depositan en los sistemas de agua dulce y, finalmente, en el medio ambiente marino y pueden ser transportados miles de kilómetros desde su origen por medio de los modelos de circulación marina del Ártico. Se cuentan entre los contaminantes los productos químicos de la producción agrícola, industrial y de petróleo, los radionúclidos provenientes de pruebas nucleares y actividades militares, y las sales solubles en agua (Crane y Galasso 1999). Los países del Ártico adoptaron un Programa circumpolar de Acción Regional para la Protección del Medio Marino Ártico Frente a las Actividades Realizadas en Tierra (basado en el Programa de Acción Mundial para la Protección del Medio Marino Frente a las Actividades Realizadas en Tierra) así como Programas de Acción Nacionales en algunos países, por ejemplo, la Federación de Rusia. Esos instrumentos son muy recientes para poder evaluar su eficacia a largo plazo (PAME 1998).

El descenso en la población del porrón islándico

Descenso de la población del porrón islándico, Bucephala islandica, en el lago Myvatn, Islandia, medido en número de machos en la primavera.

Fuente: CAFF 2001.

En los países nórdicos, es muy firme la oposición a la construcción de represas. Durante el período de 1975 a 2001, el pueblo Cree enfrentó al gobierno de Quebec con motivo del daño ambiental causado a sus tierras. Sin embargo, en una movida sorprendente, ocurrida en octubre de 2001, los Cree cambiaron su posición y firmaron un acuerdo que permite al gobierno de Quebec, en principio, construir otro proyecto hidroeléctrico de gran envergadura en el sistema fluvial Eastmain-Rupert a cambio de recibir pago al contado. En 2000, se rechazó un proyecto hidroeléctrico que habría anegado un importante humedal (Arctic Bulletin 2001). En 2001, El Organismo de Planificación Nacional de Islandia rechazó los planes de un proyecto hidroeléctrico que implicaba la construcción de diques en dos de los tres principales ríos que fluyen desde el glaciar más grande de Europa y que hubieran destruido vastas extensiones de vida silvestre.

Desde el decenio de los setenta, parece que la temperatura del aire en la superficie aumentó un promedio de 1,5°C por decenio en la Siberia continental y en zonas occidentales de América del Norte, que son áreas consideradas fuentes primordiales de agua dulce que aportan en la cuenca del Ártico. La tendencia opuesta se está produciendo en Groenlandia y en la región ártica este de Canadá, donde existe una tendencia negativa de -1°C por decenio (AMAP 1997). La tendencia de calentamiento produjo la descongelación del gelisuelo en Alaska y en el norte de Rusia (Morison y otros 2000, IPCC 2001).

Los países del Ártico han respondido en parte a las amenazas que sufren sus sistemas de agua dulce estableciendo áreas protegidas y designando áreas de humedales importantes en virtud de la Convención sobre los humedales de Importancia Internacional. Casi la mitad del área protegida en el Ártico está constituida por el manto de hielo de Groenlandia y los glaciares que contienen agua dulce.