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GEO-3: GLOBAL ENVIRONMENT OUTLOOK  
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Degradación de los recursos

Los hábitat costeros y marinos están sufriendo erosión física y degradación biológica como resultado de un ritmo insostenible de extracción de recursos (que abarca la pesca comercial excesiva, la extracción de dunas de arena y la deforestación de bosques de mangles). Los métodos de captura también son muy nocivos, como en el caso de la extracción del coral y del uso de explosivos en la pesca. Las actividades realizadas tierra adentro, como el embalse de ríos, el incremento en la utilización de fertilizantes y el desmonte de la vegetación natural, también afectan la zona costera. La explosión demográfica y la migración a la costa, junto con la rápida expansión de las actividades turísticas e industriales, aceleran el ritmo del desarrollo de infraestructura, lo que modifica el medio ambiente físico y ecológico de la zona costera. La falta de protección y de políticas de desarrollo sostenible, y recursos inadecuados para poner en marcha la gestión costera y marina han contribuido a ejercer mayor presión, aunque la situación está cambiando en muchos países.

El desplazamiento costero (erosión y deposición de dunas, playas y litorales) es un fenómeno natural, pero la intervención humana puede alterar los patrones naturales. El desmonte de bosques y de la vegetación natural tierra adentro provoca una mayor erosión del suelo y un incremento en la carga de sedimentos de los ríos. Los sedimentos se depositan con el tiempo en los fondos marinos, lo que devasta las comunidades bentónicas y los arrecifes de coral. En cambio, al embalsar los ríos aguas arriba, los sedimentos se depositan antes de llegar a la boca del río, por lo que las zonas costeras quedan desprovistas de sedimentos. En África Occidental, el embalse del alto Níger, del Benue y del Volta ha alterado el flujo que llega al delta del Níger, y la subsidencia local aumenta a razón de 25 mm por año (World Bank 1996). En Ghana, la construcción de la presa Akosombo en 1965 aceleró la erosión costera al occidente de Accra a 6 metros por año, y en Togo y Benín el retroceso de la costa superó los 150 metros respecto de los últimos 20 años (UNEP 1999).

En África del Norte, entre 40 y 50 por ciento de la población de los países mediterráneos vive en zonas costeras (UNEP 1996), con densidades que fluctúan entre 500 y 1.000 habitantes/km2 a lo largo del delta del Nilo (Blue Plan 1996). En África Occidental, alrededor de una tercera parte de la población total se concentra en una banda costera de 60 km de ancho entre Senegal y Camerún, y se ha presentado un crecimiento urbano a gran escala entre Accra y el delta del Níger, región ecológicamente vulnerable del litoral africano.

Captura anual per cápita de peces (kg): África

En África y la mayoría de sus subregiones, la captura de peces per cápita se ha estancado durante 30 años, pero en África Meridional ha disminuido bruscamente.

Nota: La captura de peces incluye especies marinas y de agua dulce, pero excluye crustáceos y moluscos.

Fuente: Recopilación a partir de Fishstat 2001 y de United Nations Population Division 2001.

La zona costera también recibe a un número creciente de turistas; en Sudáfrica, por ejemplo, el sector creció 7 por ciento al año a finales del decenio de los noventa (SADC 2000). De acuerdo con la FAO (1998), las actividades relacionadas con el desarrollo representan una grave amenaza para 38 por ciento de los ecosistemas costeros de África. La demanda excepcional de infraestructura con frecuencia da como resultado construcciones no coordinadas, mal planificadas o mal situadas que, a su vez, provocan pérdida de hábitat, desestabilización o extracción de dunas para la obtención de materiales de construcción, y drenado de humedales costeros.

La demanda de recursos pesqueros también va en aumento. La pesca marina en África ha aumentado significativamente en los últimos 30 años, y se piensa que la mayoría de las poblaciones de peces demersales ha sido plenamente explotada (FAO 1996, FAO 1997). El sector pesquero aporta más de 5 por ciento al PIB de Ghana, Madagascar, Malí, Mauritania, Mozambique, Namibia, Senegal y Seychelles, y la captura de camarón en el banco de Sofala en Mozambique representa 40 por ciento del ingreso de divisas del país (FAO 1997). De 1973 a 1990, la pesca suministraba alrededor de 20 por ciento de la ingestión de proteínas animales de la población de África subsahariana. Sin embargo, la captura de peces per cápita (véase el gráfico) ha permanecido bastante estática desde 1972, salvo en África Meridional, donde ha caído bruscamente (FAO 1996, FAO 1997). La captura de langosta de roca del Cabo y de oreja marina han disminuido de manera constante desde la década de los años cincuenta, con la consecuente preocupación por la sostenibilidad de estas poblaciones y el establecimiento de límites anuales a la captura (FAO 1997).

En África Meridional, la disminución de la captura, junto con la reducción del tamaño promedio de los peces capturados, ha llevado a exigir la protección de las poblaciones de peces. Actualmente, las medidas de gestión para las poblaciones de peces incluyen límites mínimos de tamaño, límites a la captura, utilización de equipo apropiado, vedas, convenios de control con flotas extranjeras y establecimiento de reservas marinas. En África Occidental, el Programa de Medios de Sustento Sostenibles en la Actividad Pesquera tiene por objetivos desarrollar capital social y humano en comunidades que dependen de la pesca, y mejorar los hábitat naturales en dichas comunidades.

Iniciativas relativas a la degradación costera y marina

El Convenio para la protección, la ordenación y el desarrollo del medio marino y costero de la región de África Oriental (el Convenio de Nairobi) de 1985 es una iniciativa del Programa de Mares Regionales del PNUMA, al amparo del cual se abordan de manera proactiva los efectos asociados a la erosión en los ecosistemas y las especies. Aunque todos los países afectados son parte del convenio, no es de carácter obligatorio y no se han destinado los fondos suficientes para la aplicación de muchas de las actividades.

Las iniciativas nacionales para reglamentar el desarrollo costero incluyen la introducción de políticas integradas de gestión costera, requisitos para llevar a cabo las evaluaciones del impacto ambiental y el establecimiento de parques nacionales marinos. La Comisión del Océano Índico ha promovido el desarrollo de una Política para el Desarrollo Regional Sostenible y un programa de vigilancia y acción para los arrecifes de coral. En África Central y Meridional, la mayoría de los países tienen, o están preparando, Planes de Gestión Integrados para las Zonas Costeras. África es el principal beneficiario regional de los fondos para la diversidad biológica del Fondo para el Medio Ambiente Mundial (GEF), una tercera parte de los cuales se destina a proyectos en ecosistemas costeros, marinos y de agua dulce.