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GEO-3: GLOBAL ENVIRONMENT OUTLOOK  
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Gestión urbana eficiente

Niños pequeños hurgando desechos en un vertedero situado en las afueras de una ciudad de Viet Nam.

Fuente: PNUMA, Thiyen Nguyen, Viet Nam, Still Pictures.

Muchos problemas ambientales en las urbes surgen como resultado de una administración ineficaz, una planeación deficiente y la ausencia de políticas urbanas coherentes, más que por la urbanización misma. La experiencia ha demostrado que no hay cantidad de recursos financieros, tecnología o conocimientos especializados que puedan garantizar el desarrollo sostenible para el medio ambiente (o su protección) si el gobierno no sienta su gestión en bases participativas, democráticas y pluralistas. Por ejemplo, muchos países en desarrollo cuentan con amplias reglamentaciones en materia de contaminación, pero la mayor parte de ellas rara vez se aplica efectivamente, si es que se llega a aplicar, debido a la falta de instituciones y sistemas jurídicos apropiados, voluntad política y una gestión competente (Hardoy, Mitlin y Satterthwaite 2001). Lamentablemente, las instituciones políticas y administrativas han mostrado una alta resistencia al cambio, en particular cuando el cambio económico y social es rápido.

Las tres décadas pasadas han presenciado importantes cambios políticos con profundas implicaciones para las zonas urbanas y para el medio ambiente, tanto urbano como mundial, entre los que se cuentan los siguientes:

  • El colapso de una planeación centralizada.
  • La difusión de la democracia.
  • La descentralización y demandas de participación activa y autodeterminación.
  • Creciente pluralismo en la política y la sociedad.
  • Presiones para la participación, rendición de cuentas y transparencia del gobierno.

Estas tendencias parecen reforzarse con la globalización y especialmente por los efectos de corrientes de información y conocimiento más libres y veloces.

Los esfuerzos para mejorar la gestión gubernamental en las ciudades implican actividades tales como la promoción de procesos de participación, el establecimiento de asociaciones eficaces entre todos los actores de la sociedad civil, en particular los sectores privados y comunitarios, la garantía de una participación activa más eficaz por parte de los gobiernos locales, con mayor autonomía financiera y legislativa, así como la reorganización de instituciones con poca capacidad de respuesta y de las estructuras burocráticas.

La basura de Nairobi
El vertedero de basura de Dandora, en Nairobi, ofrece un medio de subsistencia para muchos buscadores de alimentos y artículos útiles en la basura. En 1992 el Padre Alex Zanoteteli abrió el Centro de Reciclado de Mukuru, en donde se les ayuda a recopilar diferentes tipos de basura con más eficiencia y a obtener mejores precios por sus ventas a intermediarios. En la actualidad, el proyecto cuenta con 140 participantes y, con la ayuda del Programa Ambiental e Infraestructural de los Asentamientos (PAIA) de Hábitat, se ha constituido en una cooperativa con varios proyectos diferentes. En uno se compran desechos a buscadores individuales, se clasifican y venden a las industrias que los reciclan, además de tener un proyecto lechero alterno en marcha. En otro se recolectan desechos de los edificios comerciales de la ciudad; en éste se ganan comisiones pequeñas por limpiar los edificios comerciales y un ingreso por vender los desechos a las industrias del papel y otras industrias de reciclado. En un tercer proyecto se fabrican briquetas combustibles de papel y otros desechos, como aserrín y cáscara de café. En un cuarto proyecto se fabrica composta a partir de desechos orgánicos. El centro está por establecer una planta para reciclar plástico.

Fuente: Panos 2001.

También implican la cooperación entre las ciudades y el intercambio de experiencias y conocimientos adquiridos. El Consejo Internacional para Iniciativas Ambientales Locales colabora con 286 gobiernos locales en 43 países para mejorar el manejo local de energía y reducir las emisiones de gases de efecto invernadero (Skinner 2000). Se han establecido algunas iniciativas como la Asociación de Estocolmo para Ciudades Sustentables, cuyo objetivo es introducir el concepto de sostenibilidad en la planeación de ciudades mediante asociaciones entre las ciudades y las empresas. Las iniciativas del Programa 21 local de Habitat han demostrado ser efectivas al instrumentar políticas de desarrollo sostenibles que cuentan con la participación de miembros de la comunidad y del gobierno (Tuts y Cody 2000).

Debido a la importancia de las circunstancias específicas de cada lugar y a las diferentes realidades políticas, no se ha encontrado un enfoque viable para solucionar problemas ambientales urbanos que resulte aplicable a todas las ciudades. Un primer paso es desarrollar un programa ambiental local para evaluar la situación particular del lugar en lo relacionado con asuntos ambientales, de modo que esa información se pueda utilizar en la planeación de ciudades. En el decenio de los setenta el interés se concentraba principalmente en las políticas y reglamentaciones públicas mientras que en los años noventa se dirigió a los mercados y las soluciones técnicas. Con el cambio de siglo la ordenación del medio urbano parece concentrarse más en el cambio de culturas, tanto de negocios como económica y política (Elkington 1999).

El progreso de la agricultura urbana

El cultivo de alimentos en las zonas urbanas y periurbanas se ha convertido en una actividad productiva importante, esencial para el bienestar de millones de residentes urbanos pobres y otros no tan pobres. Se calcula que el 15 por ciento de todos los alimentos consumidos en las zonas urbanas proviene de cultivos de agricultores urbanos, porcentaje que se duplicará en veinte años. Según estimaciones, cerca de 800 millones de personas participan de la agricultura urbana en todo el mundo (véase «Tierras»). Los ejemplos siguientes de diferentes regiones son una muestra del potencial de la agricultura urbana.

África
El cultivo de alimentos tiene una gran importancia económica en muchas zonas urbanas de África, en donde los residentes pagan de 10 a 30 por ciento más por sus alimentos que los habitantes de las zonas rurales. En Kenya y Tanzania dos de cada tres familias urbanas realizan labores agrícolas, para lo cual se ha ocupado casi cualquier espacio abierto, espacios reservados para servicios públicos, caminos, valles o jardines de las ciudades. En El Cairo, una cuarta parte de todos los hogares cría ganado pequeño, actividad que provee el 60 por ciento del ingreso de los hogares.

Las mujeres representan un papel esencial en la agricultura urbana ya que para muchas de ellas este tipo de cultivo constituye una estrategia de supervivencia. Este proceso de «ruralización» de las ciudades africanas no surge como consecuencia de la migración masiva de zonas rurales a urbanas, sino como respuesta a las fluctuaciones en la economía de las ciudades de los países en desarrollo. El cultivo urbano no se practica exclusiva o principalmente entre los migrantes recientes. La mayoría de los agricultores urbanos proviene de hogares pobres completamente insertados en la economía urbana.

América Latina y el Caribe
En La Habana, capital de Cuba, cada espacio disponible se ha destinado a la producción urbana de alimentos, como techos y balcones. Los habitantes de las ciudades aseguran la obtención de alimentos frescos mediante métodos intensivos de agricultura urbana que incluyen la hidroponía. El ayuntamiento de la ciudad ofrece la gestión integrada de aguas residuales para la producción de alimentos.

El Centro Panamericano de Ingeniería Sanitaria y Ciencias del Ambiente de Lima, Perú, ha elaborado normas regionales para el tratamiento de aguas residuales. En varios países de la región se promueven y utilizan sistemas de manejo de aguas residuales y de su reutilización a diferentes grados de pureza para destinos tan diversos como el riego de bosquecillos o la acuicultura.

Europa
Cerca del 72 por ciento de todos los hogares urbanos en la Federación de Rusia cultivan alimentos. Berlín, por su lado, tiene más de 80.000 agricultores urbanos. El Club de Horticultura Urbana de San Petersburgo se ha hecho famoso por su promoción de horticultura en los techos. Su investigación muestra que en sólo un distrito (San Petersburgo tiene 12) es posible cultivar 2.000 toneladas de vegetales por temporada en 500 techos. Se cultivan muchos tipos de hortalizas, como rábanos, lechugas, cebollas, pepinos, tomates, col, guisantes, remolachas, alubias y flores. Se fomenta el cultivo de endibia para ensaladas como fuente de vitaminas en el invierno. La horticultura en los techos es popular debido a que estas hortalizas se encuentran seguras contra cualquier acto de vandalismo. El Club de Horticultura Urbana de San Petersburgo tiene publicaciones y su propia página en Internet.

Fuente: UNCHS 2001a y 2001b.