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GEO-3: GLOBAL ENVIRONMENT OUTLOOK  
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Calidad del aire

Durante los últimos 30 años, la calidad del aire se ha deteriorado gravemente en muchos centros urbanos y ha expuesto a millones de personas a niveles de contaminación superiores a los límites recomendados por la Organización Mundial de Salud (CEPAL 2000). La contaminación atmosférica afecta la salud de más de 80 millones de habitantes en la región y da como resultado una pérdida anual de 65 millones de días laborales. Es la principal causa de casi 2,3 millones de casos anuales de enfermedades respiratorias en los niños y de más de 100.000 casos de bronquitis crónica en los adultos (CEPAL 2000).

Dos factores han contribuido al aumento de la contaminación atmosférica urbana: el crecimiento en el número de vehículos automotores y en el tiempo de traslado debido a la congestión vial (CEPAL 2000). Los vehículos automotores producen entre 80 y 90 por ciento del plomo existente en el medio ambiente, aunque en la mayoría de los países de la región ya hace tiempo se cuenta con gasolina sin plomo (World Bank 2001). El transporte público deficiente, así como la distancia entre los hogares y el lugar de trabajo en las ciudades, ha dado como resultado trayectos más frecuentes y largos, contribuyendo así al aumento de las emisiones (CEPAL 2000). La gran distancia entre el hogar y el lugar de trabajo se deriva de la ausencia de políticas urbanas nacionales que combinen los objetivos económicos con los ambientales y los sociales. Sin embargo, la región también tiene algunos buenos ejemplos de planeación urbana desde los años setenta (véase el recuadro). El índice de contaminación también recibe la influencia de una combinación de factores físicos y meteorológicos asociados con la ubicación de las grandes urbes (CEPAL 2000), por ejemplo, el área metropolitana de la Ciudad de México se encuentra en un valle que capta todos los contaminantes que generan niebla urbana.

En los últimos diez años ha habido un importante progreso en el manejo de la calidad del aire en varias ciudades. La contaminación atmosférica en las grandes ciudades como Buenos Aires, la Ciudad de México, Río de Janeiro, San Pablo y Santiago se ha visto reducida gracias a las estrategias que incluyen control de emisiones, cambios en los combustibles y medidas de control en caso de contingencia. No obstante, estos programas todavía no se extienden a las ciudades medianas, cuya mayoría aún no dispone de información necesaria para instrumentar tales medidas (ECLAC y UNEP 2001).

Un modelo para los sistemas de transporte público

El alcalde de Curitiba, Brasil, describe su ciudad como un «modelo para países desarrollados y en desarrollo por igual». Su sistema de transporte urbano, construido en los años setenta, fomentó el desarrollo residencial y comercial, y lo armonizó con los planos de la ciudad. En 1973 el Instituto de Investigación y Planeación Urbana de Curitiba desarrolló autobuses especialmente diseñados para el tránsito colectivo. Posteriormente se los adaptó y expandió para responder a las necesidades de la creciente población en las décadas de los ochenta y noventa, y actualmente transportan dos millones de personas por día. La red de tránsito integrada ofrece cuatro modos alternos de transporte, incorporados a los 12 municipios de la región metropolitana. El uso colectivo del sistema de tránsito de Curitiba ha disminuido el número de vehículos en el tránsito, lo que ha reducido la contaminación atmosférica, bajado la incidencia del niebla urbana y disminuido la amenaza de enfermedades respiratorias.

Curitiba se convirtió en la primera ciudad de Brasil en usar un combustible especial compuesto de diesel en un 89,4 por ciento, alcohol anhídrico en un 8 por ciento y 2,6 de aditivo de soya. Este combustible es menos contaminante y reduce las emisiones de partículas hasta en un 43 por ciento. La mezcla de alcohol y aditivo de soja también trae ventajas sociales y económicas al mantener el empleo en las áreas rurales, ya que por cada mil millones de litros de alcohol utilizados se crean aproximadamente 50.000 empleos.

Fuente: Taniguchi 2001.