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GEO-3: GLOBAL ENVIRONMENT OUTLOOK  
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Medidas normativas internacionales

Hasta el decenio de los setenta, la comunidad internacional consideraba los desastres como circunstancias excepcionales, cuando las capacidades locales para hacerles frente se agotaban y era necesaria la ayuda externa en situaciones de emergencia. El término de gestión de actividades en casos de desastre en general equivalía al de medidas en caso de desastres y tendía a estar dentro de la competencia exclusiva de organizaciones tales como la Cruz Roja y Sociedades de la Media Luna Roja o de instituciones nacionales de defensa civil.

En 1971, La Oficina del Coordinador de las Naciones Unidas para el Socorro en Casos de Desastre, ahora denominada Oficina de las Naciones Unidas para la Coordinación de Asuntos Humanitarios (UNOCHA), se estableció para movilizar y coordinar las actividades de socorro procedentes de todas las fuentes en casos de desastre. El concepto de preparación para casos de desastre se elaboró durante los decenios de los setenta y los ochenta e incluía capacitación y algunas actividades multisectoriales para aumentar la capacidad de rescate, socorro y rehabilitación durante y después de un desastre. Pero incluso los pronósticos más pesimistas no podrían haber previsto la espiral ascendente en las negativas consecuencias socioeconómicas de los desastres naturales en las últimas décadas del siglo XX.

China se compromete a reducir los riesgos

El gobierno chino está cambiando el centro de atención de sus políticas en materia de desastres, que, de mejorar las capacidades de reacción se dirige a reducir los riesgos y peligros. Durante los últimos diez años, la coordinación nacional se ha conferido al Comité Nacional Chino (CNC) para el DIRDN, una organización interministerial compuesta por representantes de 28 ministerios, departamentos y comisiones. Desde 1989, el CNC ha estado trabajando en el Plan Nacional para la Reducción de los Desastres Naturales de la República Popular China (1998-2010). Asimismo, ha ayudado a elaborar y coordinar políticas y planes para actividades nacionales y locales de reducción de desastres.

Motivadas por la gravedad de las inundaciones de 1991 en China, las autoridades de ese país reconocieron la necesidad de integrar la reducción de desastres en el plan global para la economía nacional y el desarrollo social. El Centro Nacional Chino para la Reducción de Desastres Naturales actualmente pertenece a la Academia China de Ciencias. Dicho centro recopila y analiza datos sobre desastres y transmite los resultados al Consejo de Estado para la adopción de decisiones.

China vivió las peores inundaciones en más de 100 años en 1999, las que afectaron a más de 300 millones de personas. Las inundaciones impulsaron un mayor compromiso político para la integración de programas de prevención contra riesgos y desastres en la planificación nacional de índole social y económica. Sin embargo, China cree que hubo menos pérdidas durante las inundaciones de 1999 en el valle del río Azul, a pesar de los elevados niveles de agua, debido a los 7.600 millones de dólares invertidos en medidas de conservación del agua implementadas desde las costosas inundaciones de 1998.

Fuente: CNC-IDNDR 1999.

El decenio de los noventa fue declarado el Decenio Internacional para la Reducción de los Desastres Naturales (DIRDN) y uno de sus principales objetivos fue inculcar una cultura de prevención de desastres mediante la aplicación más amplia de mecanismos conocidos de índole científica y tecnológica por parte de una población mejor informada. En las palabras de Kofi Annan, Secretario General de las Naciones Unidas, «debemos, sobre todo, cambiar de una cultura de reacción a una cultura de prevención. La comunidad humanitaria hace un admirable trabajo ante los desastres. Pero la tarea más importante a mediano y largo plazo es, en primer lugar, fortalecer y ampliar programas que reduzcan el número y costo de los desastres. La prevención no sólo es más humana que el remedio, sino más barata» (IDNDR 1999b). El DIRDN consiguió ubicar satisfactoriamente la reducción de los riesgos en un nivel más alto del programa político y estableció además una serie de prioridades que emprenderían los países y regiones en el siglo XXI.

Un número cada vez mayor de gobiernos y organizaciones internacionales está promoviendo la reducción de los riesgos como la única solución sostenible para disminuir las repercusiones sociales, económicas y ambientales de los desastres. Las estrategias de reducción de los riesgos abarcan:

  • cartografía sobre la vulnerabilidad;
  • identificación de áreas seguras para el asentamiento y desarrollo;
  • adopción de códigos de construcción basados en la ingeniería para resistir a los desastres y en las evaluaciones de riesgos locales, y
  • fortalecimiento de esos planes y códigos con incentivos económicos y de otra índole.

A nivel mundial, la ONU estableció la Estrategia Internacional para la Reducción de Desastres (EIRD), una plataforma mundial dirigida a ayudar a todas las comunidades a resistir los efectos de los desastres naturales y pasar de la protección en contra de los riesgos a la gestión de los mismos mediante la integración de la prevención de los riesgos al desarrollo sostenible. La estrategia, basada en la experiencia del DIRDN y en documentos tales como la Estrategia y plan de acción de Yokohama para un mundo más seguro adoptada en 1994, y la Estrategia «Un mundo más seguro en el siglo XXI: Reducción de riesgos y desastres» de 1999, refleja un enfoque multisectorial e interdisciplinario para la reducción de desastres.

Prevención y preparación para reducir los costos de los desastres

La meta fundamental del programa de gestión de actividades en casos de desastre del PNUMA es reforzar la centralidad de las preocupaciones ambientales en la gestión de dichas actividades. La otra piedra angular es la adopción de estrategias de prevención y medidas prácticas que disminuyan la pérdida potencial de vidas humanas y propiedades, al igual que la destrucción del medio ambiente.

El éxito de ese enfoque depende de aumentar la conciencia pública sobre los riesgos que los peligros naturales, tecnológicos y ambientales presentan a las sociedades, y de educar a las personas sobre el valor de los enfoques existentes para la prevención y preparación. El PNUMA contribuye a ese proceso mediante sus programas sobre derecho ambiental, evaluación y alerta temprana, y de Concientización y Preparación para Emergencias a Nivel Local (APELL).

El programa APELL del PNUMA, elaborado con la intervención de los gobiernos y la industria, reconoce que la incidencia y los efectos de los desastres naturales pueden reducirse con iniciativas de prevención y preparación a nivel local. El concepto APELL se introdujo satisfactoriamente en más de 30 países y en más de 80 comunidades industriales de todo el mundo. La estrategia del PNUMA incluye la promoción de procesos y tecnologías de producción limpia, y la ayuda a los países para establecer centros de producción menos contaminante.

Un objetivo destacado del programa de evaluación y alerta temprana del PNUMA es evaluar la creciente vulnerabilidad de la sociedad humana debido al generalizado cambio climático y ambiental con el fin de poner de relieve la necesidad de contar con una sólida gestión ambiental integrada y proporcionar un alerta anticipada de las amenazas emergentes con fines de preparación y reacción.

La implementación de la estrategia, que está basada en el establecimiento de relaciones de colaboración entre gobiernos, organizaciones no gubernamentales, organismos de las Naciones Unidas, la comunidad científica y otras partes interesadas en la reducción de desastres, es parte integral de los esfuerzos dirigidos a la promoción de la meta global de desarrollo sostenible. Es asimismo un elemento indispensable en la búsqueda de soluciones diseñadas para contrarrestar la creciente amenaza que presentan los riesgos naturales (ISDR 1999).