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GEO-3: GLOBAL ENVIRONMENT OUTLOOK  
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Otros desastres

La degradación y el cambio ambiental se están tornando cada vez más importantes con respecto a la incidencia y el impacto de los desastres naturales. La deforestación, por ejemplo, ahora se asocia frecuentemente con inundaciones y deslizamientos de tierra serios. La sobreexplotación de los recursos hídricos ya trajo como resultado desastres ambientales subregionales, como la reducción del mar de Aral en Asia Central (véase el recuadro y el artículo al final de esta sección).

El mar de Aral: un desastre ambiental y humanitario causado por las actividades humanas

La destrucción del mar de Aral es actualmente un ejemplo bien conocido del desarrollo no sostenible. Los atlas solían describirlo como el cuarto lago más grande del mundo, con una superficie de 66.000 km2 y un volumen de más de 1.000 km3. Sus aguas abastecían a la industria pesquera local de capturas anuales de 40.000 toneladas, mientras que los deltas de sus afluentes acogían decenas de lagos más pequeños y pantanos y humedales ricos desde el punto de vista biológico que abarcaban 550.000 hectáreas.

En el decenio de los sesenta, los planificadores de la ex Unión Soviética le asignaron a Asia Central la función de abastecedora de algodón en rama. El riego era imprescindible y el mar de Aral y sus afluentes parecían una fuente inagotable de agua. Las tierras de regadío se expandieron de 4,5 millones de hectáreas en 1960 a casi 7 millones de hectáreas en 1980. La población local también creció rápidamente, de 14 millones a cerca de 27 millones durante el mismo período, mientras que el total de agua extraída casi se duplicó a una cantidad anual de 120 km3, más del 90 por ciento de los cuales se destinó a la agricultura.

Ese accionar trajo como resultado el desmoronamiento del balance hídrico preponderante en la cuenca. La sobresaturación y salinización finalmente afectaron al 40 por ciento de las tierras de regadío. El uso excesivo de plaguicidas y fertilizantes contaminó las aguas superficiales y subterráneas, y los ecosistemas del delta sencillamente perecieron: para 1990, más del 95 por ciento de los pantanos y humedales habían dado lugar a desiertos de arena, y más de 50 lagos de los deltas, que abarcaban 60.000 hectáreas, se habían secado.

La superficie del mar de Aral se redujo a la mitad y su volumen disminuyó en tres cuartas partes. El contenido mineral del agua aumentó cuatro veces impidiendo la supervivencia de la mayoría de los peces y la fauna y flora marinas. La pesca comercial finalizó en 1982. Las aldeas y pueblos que antes eran costeros ahora están a 70 km de la costa actual.

Las comunidades enfrentan terribles problemas de salud. En Karakalpakstan, Uzbekistán, el agua potable es salina, está contaminada y presenta un elevado contenido de metales que causa diversas enfermedades. Durante los últimos 15 años, se produjo un aumento del 3.000 por ciento de bronquitis crónica y en las enfermedades del riñón e hígado, especialmente cáncer, mientras que las enfermedades artríticas aumentaron 6.000 por ciento. La tasa de mortalidad infantil es una de las más altas en el mundo.

Cinco estados de Asia Central recientemente independizados han establecido una comisión conjunta para la coordinación del agua. Varias organizaciones internacionales y organismos bilaterales están suministrando ayuda, y se establecieron un Fondo Internacional para la Rehabilitación del Mar de Aral y el Consejo Interestatal del Problema del Mar de Aral para coordinar las iniciativas.

Las repúblicas de Asia Central han decidido centrarse en la gestión de la demanda al apuntar a la disminución de la extracción de agua aumentando la eficacia del riego. El principal objetivo es satisfacer la necesidad de agua para los cultivos. La extracción total de agua en la cuenca ahora se ha estabilizado en 110-120 km3/año, pero la degradación ambiental continúa.

Fuente: FAO 1998.

La mayoría de los países de la subregión del Pacífico Noroccidental y Asia Oriental y los países de las islas del Pacífico serán especialmente vulnerables al cambio climático y al aumento del nivel del mar que trae aparejado debido a que muchos asentamientos humanos e infraestructura industrial están ubicados en zonas costeras o de tierras bajas. Para los pequeños estados insulares en desarrollo, es posible que el cambio climático y los sucesos meteorológicos extremos tengan repercusiones considerables en la diversidad biológica terrestre, los cultivos de subsistencia y las fuentes alimentarias de los bosques (IPCC 1998).

El rápido crecimiento demográfico, la urbanización y la planificación deficiente de la utilización de tierras son algunas de las razones que ocasionan el desplazamiento de gente pobre a zonas frágiles y de alto riesgo que están más expuestas a los riesgos naturales. Además, el crecimiento acelerado de las industrias en las zonas urbanas provocó la migración desde las áreas rurales hacia las urbanas. Ese fenómeno condujo, en algunas ocasiones, a que más personas estuvieran expuestas a riesgos tecnológicos tales como el desastre en Bhopal, India, en 1984, en el cual hubo una fuga de isocianato de metilo en una planta industrial que cobró las vidas de más de 3.000 personas y afectó a más de 200.000 (Robins 1990).