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GEO-3: GLOBAL ENVIRONMENT OUTLOOK  
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Inundaciones y cambio climático

Cambios en las precipitaciones promedio anuales con respecto a la media (en mm): Canadá

En Canadá (al igual que en Estados Unidos) las precipitaciones anuales (media móvil, línea plena) han estado recientemente por encima de la media de 1951-80.

Fuente: EC 1998a.

Se cree que el trastorno y la intensificación del ciclo hidrológico de la Tierra son algunos de los efectos más importantes del cambio climático (White House 2000a). Es posible que los cambios ya se estén produciendo en las condiciones hidrológicas de América del Norte, tal cual quedó demostrado por el aumento en las precipitaciones medias anuales durante los últimos 30 años (véase el gráfico). En Estados Unidos, la cantidad promedio de humedad en la atmósfera aumentó en un 5 por ciento por decenio entre 1973 y 1993 (Trenberth 1999). La mayor parte del incremento se debe a sucesos de precipitaciones más intensas que produjeron inundaciones y tormentas (O’Meara 1997, Easterling y otros 2000).

Durante los decenios de los sesenta y setenta, más del 90 por ciento de los desastres naturales en Estados Unidos ocurrió por causa de fenómenos meteorológicos o climáticos extremos (Changnon y Easterling 2000). Las inundaciones son naturales y esenciales para la salud de las cuencas hidrográficas, pero pueden ser también destructivas y causar daños económicos (véase el recuadro). Como reacción a esos sucesos, Estados Unidos introdujo la Ley de Seguro Nacional de Inundación de 1968 y la Ley Federal de Ayuda (Disaster Relief Act) de 1974. Muchas de las responsabilidades separadas y fragmentadas de los programas paralelos en casos de desastre a nivel de estados y comunidades se concentraron en 1979 bajo la Agencia Federal para el Manejo de Emergencias (FEMA 1999). En 1975, Canadá introdujo el Programa de Reducción de Daños Causados por las Inundaciones y, en 1988, estableció la Defensa Civil de Canadá (EC 2000). Esos programas suministraron mejores medidas de mitigación, preparación, reacción y recuperación ante las inundaciones.

Las pruebas demuestran que las muertes y los daños causados por las inundaciones aumentaron marcadamente desde principios del decenio de los setenta (USGRP 2000). Un número mayor de personas y asentamientos están expuestos a las inundaciones debido al aumento y concentración de la población y el incremento en la prosperidad económica (Easterling y otros 2000). La tendencia de asentarse en zonas propensas a las inundaciones está también influenciada por una percepción de que el riesgo disminuyó gracias a estructuras protectoras tales como presas, diques y desvíos, y por la disponibilidad de socorro en casos de desastre (Brun y otros 1997, Bruce y otros 1999).

Las estructuras que evitan que los ríos se desborden a menudo provocan inundaciones tremendamente perjudiciales cuando finalmente el agua las vence (véase el recuadro). En el decenio de los noventa, Estados Unidos, que está sujeto a fenómenos meteorológicos más frecuentes y severos que Canadá, comenzó a alentar la adopción de enfoques no estructurales para la prevención de inundaciones tales como proyectos de reasentamiento y el restablecimiento de humedales. En Canadá, se ha puesto freno a los asentamientos en zonas propensas a las inundaciones por medio de la cartografía y designación de más de 320 áreas proclives a inundarse (EC 1998b). Canadá estableció la Oficina de Protección de Infraestructuras Esenciales y de Protección Civil en 2001 con el fin de elaborar e implementar un enfoque más integral para la prevención de desastres (OCIPEP 2001).

Las principales inundaciones de los últimos 30 años

La inundación de 1993 del Misisipi, que sumergió a 75 municipios y cobró la vida de 48 personas, costó entre 10.000 y 20.000 millones de dólares y superó así a todas las inundaciones anteriores en Estados Unidos en lo relativo a pérdidas económicas, superficie, duración y volumen de la inundación (Dalgish 1998, USGCRP 2000). La inundación fue causada por las lluvias primaverales sin precedentes en la región central del país, una capa de nieve mayor que lo común, y un alto contenido de humedad en el suelo, pero los muros de contención y diques confinaron también al río a su cauce y así ayudaron a que aumentara la punta de crecida (Dalgish 1998). En 1996, Canadá experimentó la inundación más destructiva y costosa de su historia en el valle del río Saguenay en Quebec. Cayeron casi 126 mm de agua en 48 horas, lo que provocó 10 muertos y cerca de 750 millones de dólares en daños (EC 1998b, Francis y Hengeveld 1998, EC 2001). En 1997, el río Rojo, que fluye del norte de Estados Unidos hacia Canadá, tuvo la peor inundación en 150 años y costó casi 5.000 millones de dólares (IJC 2000).

Las inundaciones pueden tener consecuencias ambientales significativas. Por ejemplo, la inundación del Misisipi dañó gran parte de las tierras agrícolas fértiles de la región central de Estados Unidos y alteró los ecosistemas naturales de los ríos de la región y sus llanuras aluviales (Dalgish 1998). Las modificaciones causadas por actividades humanas en el transcurso del último siglo llevaron a la pérdida de cerca del 85 por ciento de los humedales de la cuenca fluvial y a cambios en los hábitat de las aguas y riberas. Los humedales y lagos temporarios actúan como zonas de almacenamiento del agua en exceso y su pérdida aumenta la vulnerabilidad de la cuenca hidrográfica ante las inundaciones (Searchinger y Tripp 1993).

De acuerdo con algunos modelos de cambio climático, se pronostica el aumento de la magnitud, frecuencia y costo de los fenómenos hidrológicos extremos en algunas regiones de América del Norte (USGCRP 2000). Los efectos previstos del cambio climático incluyen los cambios en El Niño. Se cree que El Niño singularmente intenso de 1997-98 es responsable de las graves inundaciones en Florida, California, algunos estados de la región central de Estados Unidos y partes de Nueva Inglaterra (Trenberth 1999). En los lugares donde las lluvias torrenciales se intensifican y aumentan las inundaciones, existen mayores posibilidades de que resulten damnificados los asentamientos en zonas bajas y las instalaciones portuarias y de amarre, y además de que los problemas con la distribución del agua y los sistemas de alcantarillado tengan repercusiones en la salud (EC 1999a).

La Comisión Mixta Internacional asiste a ambos gobiernos en la gestión de las aguas compartidas. En un informe sobre la inundación de 1997 del río Rojo, se advertía que, dado el inminente aumento de las inundaciones por causa del cambio climático, debería elaborarse e implementarse una estrategia integral y binacional (IJC 2000).