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GEO-3: GLOBAL ENVIRONMENT OUTLOOK  
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Conflictos armados

Junto con los desastres naturales, la región estuvo plagada de guerras. Desde comienzos del siglo XX, ha sido testigo de la guerra árabe-israelí de 1948, de la guerra de los Seis Días de 1967, de la guerra de octubre de 1973 y de la invasión israelí al sur del Líbano en 1982. En los decenios de los ochenta y los noventa, la primera y segunda guerra del Golfo causaron importantes problemas ambientales. La contaminación ambiental fue uno de los principales efectos. Se provocaron incendios forestales en forma deliberada y se contaminaron y/o destruyeron recursos hídricos. El fuego de artillería destruyó recursos de tierras. Se contaminaron recursos marinos al igual que la atmósfera a raíz de los incendios de los pozos petrolíferos y los suelos resultaron contaminados por los derrames de petróleo durante la segunda Guerra del Golfo.

Las guerras generan refugiados. En el período subsiguiente a la guerra árabe-israelí de 1948, más de 750.000 palestinos quedaron sin tierras y sin hogar. Una segunda ola de aproximadamente 350.000 palestinos y más de 150.000 sirios se convirtieron en refugiados al final de la guerra de los Seis Días. Los pueblos y aldeas en Palestina y los Altos del Golán quedaron despoblados y destruidos. Actualmente, existen cerca de 3,8 millones de refugiados en 59 campos inscriptos en el Organismo de Obras Públicas y Socorro de las Naciones Unidas (UNRWA 2002). Los refugiados palestinos están desperdigados en muchos países, como Jordania, Líbano y Siria. La mayoría vive en condiciones de pobreza, lo que agrega más estrés a los recursos naturales que ya son limitados.

La bahía de Kuwait: un caldo de cultivo de desastres

Los aumentos en las concentraciones de nutrientes en el Golfo a menudo se han producido principalmente en la bahía de Kuwait y la zona alrededor de la desembocadura del río Shatt-Al-Arab y se ha aludido a ellos como la principal causa de una serie de casos de eutrofización. En 1999, tuvo lugar una importante marea roja que trajo aparejada la mortandad de peces. La conclusión principal a la que se arribó fue que si no se reducían drásticamente los niveles de contaminación, las condiciones de eutrofización se agravarían y provocarían más mortandad de peces.

El caso de 1999 fue uno en varios. En 1986, se encontraron toneladas de peces muertos al igual que otros animales marinos, entre los que se incluían 527 delfines, 7 dugongos, 58 tortugas marinas y más de 10.000 sepias, a lo largo de las costas del Golfo. Durante 1990 y 1991, se encontraron 137 tortugas marinas muertas a lo largo de la costa de Omán. En 1993, se observó una mortandad de peces dos meses después del hundimiento de un buque mercante ruso que transportaba productos químicos. Se informó de la ocurrencia de fenómenos similares a lo largo de las costas de Arabia Saudita, Bahrein, los Emiratos Árabes Unidos, Irán, Kuwait, Omán y Qatar entre 1993 y 1998.

La bahía de Kuwait experimentó una serie de cambios con el transcurso de los años, como la descarga de aguas residuales y aceites tratados y sin tratar, y residuos sin tratar procedentes de fuentes conectadas con la red de desagüe de lluvia. Dos puertos comerciales y varios puertos deportivos, tres centrales eléctricas, una granja piscícola en el medio de la bahía y un río artificial en Iraq, en el cual se vierten aguas residuales y escorrentías de tierras agrícolas de los pantanos recientemente drenados, ejercen presión sobre la bahía.

Otra fuente de nutrientes es el suelo erosionado eólicamente, cuyas partículas transportan los vientos preponderantes del noroeste, y que aumentó durante los últimos años debido a la reducción de los pantanos en Iraq. La conexión entre los pantanos y el Golfo por medio del Shatt-Al-Arab y sus afluentes permitió la migración de los peces. En agosto-septiembre de 2001, más de 3.000 toneladas de peces, predominantemente el múgil, perecieron. El agente patógeno identificado, Streptococcus iniae, podría haber provenido de las aguas residuales o del alimento para peces contaminado. Según informes, la misma especie estuvo involucrada en una mortandad masiva de las poblaciones de quimera en Bahrein en 1999. Los efectos combinados de la eliminación de los pantanos iraquíes como sistema natural de tratamiento de aguas residuales y el aporte continuo de materia orgánica procedente de actividades antropógenas junto con las condiciones áridas crearon una receta desastrosa y transformaron al Golfo en un caldo de cultivo que ofrece el medio perfecto para la proliferación de bacterias y algas.

Fuente: Cynthia y otros 2001.