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GEO-3: GLOBAL ENVIRONMENT OUTLOOK  
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NUESTRO CAMBIANTE MEDIO AMBIENTE: el mar de Aral, Asia Central

La destrucción del ecosistema del mar de Aral fue repentina y severa. A comienzos del decenio de los sesenta, ese vasto lago de agua salada de Asia Central quedó privado del agua necesaria para sustentarse por causa de las exigencias agrícolas y se redujo rápidamente. Uzbekistán, Kazajistán, y otros estados de Asia Central utilizaron esa agua para cultivar algodón y otros cultivos de exportación, con consecuencias ambientales generalizadas que comprendían, entre otras, la pérdida de pesquerías, la contaminación del agua y el suelo y niveles peligrosos de sedimentos contaminados transportados por el aire.

El mar de Aral es una de las mayores catástrofes ambientales registradas. Los seres humanos utilizaron las aguas de la cuenca del Aral durante miles de años, tomándolas de sus dos ríos principales: el Amur Daria, que desemboca en el sur del mar de Aral y el Sir Daria, que desemboca en el extremo norte del mar. El Canal Kara-Kum se inauguró en 1956. Éste desviaba voluminosas cantidades de agua desde el Amur Daria al desierto de Turkmenistán, y así se suministró riego a millones de hectáreas de tierra a partir de 1960. En tanto que el mar había estado recibiendo cerca de 50 km3 de agua por año en 1965, para principios del decenio de los ochenta, esa cantidad se había reducido a cero. A medida que el Aral se redujo, aumentó su salinidad y para principios del decenio de los ochenta, se habían eliminado los peces comercialmente útiles, lo que trajo aparejado el cierre de una industria que empleaba a 60.000 personas.

La fotografía superior muestra un bote pesquero abandonado en lo que alguna vez fue el mar de Aral. Las imágenes satelitales inferiores ilustran la reducción del tamaño del mar entre 1973 y 1999.

El nivel del mar en disminución bajó la capa freática de la región y numerosos oasis cercanos a sus costas quedaron destruidos. El riego en exceso provocó la acumulación de sal en numerosas zonas agrícolas. Para principios del decenio de los noventa, la superficie del Aral había disminuido casi a la mitad y su volumen, en un 75 por ciento. Los vientos transportaron sedimentos con sales y plaguicidas, hecho que acarreó consecuencias devastadoras para la salud en las regiones aledañas (véase el recuadro).

Datos Landsat: USGS/EROS Data Center.
Recopilación: PNUMA GRID Sioux Falls.
Fotografía: PNUMA, Topham Picturepoint.