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GEO-3: GLOBAL ENVIRONMENT OUTLOOK  
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Pérdidas económicas

La vulnerabilidad humana a los cambios ambientales tiene una importante dimensión económica. El bienestar humano está inextricablemente vinculado con los ecosistemas por los bienes y servicios que éstos ofrecen. Tales bienes y servicios pueden ser comerciables, por ejemplo, los alimentos o productos forestales, o no comerciables, como el flujo regulado del agua, de modo que cualquier reducción o deterioro en el suministro conlleva una pérdida para el bienestar humano (véase el recuadro). Por ejemplo, en Japón el daño a los cultivos agrícolas ocasionado por el ozono troposférico llega anualmente a los 166,5 millones de dólares sólo en la región de Kanto (ECES 2001).

El costo de la degradación de los recursos en India
El desarrollo económico ha sido la consigna de India al entrar al siglo XXI, pero según un cálculo conservador, el daño ambiental llegó a más de 10.000 millones de dólares anuales, o 4,5 por ciento del PIB en 1992. Un desglose de los costos estimados muestra que la contaminación atmosférica urbana cuesta a India 1.300 millones de dólares anuales y la degradación del agua tiene costos asociados a la salud de 5.700 millones de dólares anuales, casi tres quintas partes del total de los costos ambientales. La degradación de la tierra ocasiona pérdidas en la productividad de alrededor de 2.400 millones de dólares y la deforestación deriva en pérdidas anuales de 214 millones de dólares.

Fuente: Suchak 2002.


«No es que la humanidad esté tratando de sostener el mundo natural, sino que está tratando de sostenerse a sí misma. El carácter precario de la naturaleza es nuestro peligro, nuestra fragilidad».

—Amartya Sen, Premio Nobel de Economía.

Las dimensiones económicas de la vulnerabilidad al cambio ambiental con frecuencia se concentran en el efecto de desastres naturales u otros sucesos extremos. Mientras que las pérdidas totales pueden llegar a los puntos máximos en los países desarrollados, con una infraestructura costosa, el impacto para la economía de las regiones en desarrollo puede ser mayor. Por ejemplo, la sequía que azotó la mayor parte de África meridional en 1991-92 provocó una caída del 62 por ciento en el mercado accionario de Zimbabwe (Benson y Clay 1994).

Es posible que las pérdidas económicas potenciales de los bienes y servicios no comerciables del ecosistema y su impacto en la vulnerabilidad humana sean mayores que las de los bienes y servicios comerciables. De igual modo, se brinda poca atención al alto costo económico producto de un deterioro ambiental y una pérdida del potencial de recursos naturales más graduales.